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'Un horror tropical y otros relatos' de William H. Hodgson

'Un horror tropical y otros relatos' de William H. Hodgson
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Creo que no es un ningún secreto, llegados a estas alturas, que me entusiasman los libros de relatos. Suelo ir intercalando sus lecturas con otras novelas, porque yo soy así de rara. Y si hay algo que me entusiasme más que los relatos, esos son los relatos de terror. Y si encima hay por ahí pululando un montón de monstruos marinos, ya ni os cuento. Todo esto y más es lo que nos ofrece William H. Hogdson en Un horror tropical y otros relatos, como bien podéis intuir por el título.

Lo cierto es que empecé a leer los relatos esporádicamente, pero tengo que confesar que los últimos los leí de un tirón. ¡No lo puedo evitar! El terror decimonónico tiene algo que me subyuga, y siempre he tenido predilección por las criaturitas submarinas. Todos conocemos esas antiguas cartas marinas, esos monstruos que parecen acechar a los pobres marinos nada más salir de la tranquilidad del puerto y que a mí me encanta mirar.

William Hogdson sabe conjugar como nadie la opresiva atmósfera sobrenatural y lo claustrofóbico del ambiente marino. En este librito nos ofrece ocho relatos y un poema, Tormenta, extraído del libro de poemas The calling of the Sea. Ocho relatos poblados de marineros valerosos, terribles tormentas, un mar insondable y, por supuesto, multitud de criaturas marinas no especialmente amigables.

Destaca, sin embargo, la presencia en esta selección del cuento Eloi, Eloi, Lama Sabachthani. Un título en arameo y que vendría a significar, Señor, Señor, ¿por qué me has abandonado? Es un cuento bastante curioso y que, de hecho, se aleja bastante de la temática general del resto. En él se cuenta cómo un científico intenta aproximarse al dolor que pudo sentir Jesucristo para probar un extraño experimento. Este cuento fue publicado bastante tarde, debido a su temática religiosa, que resultaba bastante escabrosa para la época.

Del resto de cuentos, si me viera en la tesitura de tener que elegir alguno, supongo que me decantaría por El terror del tanque de agua. No transcurre en mar abierto, ni en el lejano Mar de los Sargazos, sino en la propia Inglaterra, y aúna el terror sobrenatural con cierto juego detectivesco que lo hace irresistible. Lo cierto es que no podría ponerle ningún ‘pero’ a ninguno de los relatos. Desde El descubrimiento del Graiken a El albatros, todos ofrecen un montón de horas de monstruoso entretenimiento. Pero claro, yo soy yo, y ya os he hablado de mi problemilla con los libros de terror clásicos.

Monstruos marinos

William Hope Hodgson nació en 1877 en Inglaterra. Es muy curioso saber que Hodgson odiaba el mar. Sus padres, acuciados por una prole demasiado abundante, lo embarcaron como aprendiz en la marina mercante. De los cuatro años que pasó en el mar le quedó su conocimiento de los términos marinos y su profunda aversión a la vida en el mar. Cuando volvió a casa, descubrió que su padre había muerto y tuvo que buscarse una manera de ganarse la vida.

Así que abrió un gimnasio. Con luz eléctrica y todo. Obligado desde joven a fortalecerse para no ser objeto de burlas, intentó labrarse un futuro de esta manera, pero no dio resultado. Así que, por fortuna para nosotros, humildes lectores, comenzó a escribir para revistas. Pronto se dio cuenta de que con su increíble imaginación unida a su conocimiento del mundo marino podría ganarse la vida como escritor. Escribió infinidad de relatos, cuatro novelas y un poemario. Si bien la crítica siempre se portó muy bien con él y era bastante apreciado por los lectores de la época, lo cierto es que le reportaban lo suficiente como para vivir muy humildemente. Moriría en 1918, en una trinchera en la I Guerra Mundial, aunque su obra sirvió de inspiración para otros autores, como Lovecraft.

Creo que he dejado claro lo mucho que me ha gustado este libro. Lo cierto es que Hodgson sabe aunar el relato de aventuras con la tradición sobrenatural para que leamos algo maravilloso. Estamos leyendo en el sofá, con la taza de té en la mano, pero no, de repente estamos en la cubierta del Tarawak, y a lo lejos se vislumbra un navío abandonado mientras una terrible tormenta amenaza con descargar sobre nuestras cabezas y a lo lejos se escuchan espectrales graznidos que podrían confundirse con el viento pero en realidad no lo es… Asistimos, uno tras otro, a viajes alucinantes por unos mares insondables, a sabiendas que bajo el frágil cascarón de madera que nos mantiene a flote habitan monstruos terribles que no vemos, pero intuimos. Y cuando conseguimos verlos, ya es demasiado tarde. Como la vida misma, vamos.

La verdad es que soy muy fan de la editorial Valdemar. No sólo tiene libros imposibles de encontrar en otras editoriales, sino que además las ediciones en tapa dura están muy cuidadas. Este, en concreto, sólo está disponible en bolsillo, y bueno, el precio acompaña, pero mientras la economía me lo permita, prefiero una edición en tapa dura. Un diez para Valdemar y su catálogo, que nos permite recuperar joyas como esta.


Durante un rato toda la superficie continuó agitándose y, de repente, en un centenar de sitios, se formaron unos bultos que sobresalían por encima de las algas marinas. De su interior se alzaban poderosos apéndices, y en un momento el aire vespertino se cubrió de cientos y cientos de aquellas extremidades que se precipitaban en busca del navío.

- ¡Peces diabólicos!- gritó un hombre desde la cubierta- ¡Pulpos! ¡Dios mío!

El descubrimiento del Graiken

Editorial Valdemar
Colección El Club Diógenes
272 páginas
ISBN: 84-7702-268-2
8 euros

Más información | Ficha en Valdemar
En Papel en Blanco | Los ‘Nocturnos’ de E.T.A. Hoffmann completos en un solo volumen

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