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'Donde viven los monstruos', un clásico recuperado

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El pasado viernes llegó a la cartelera española la esperadísima adaptación cinematográfica que ha rodado Spike Jonze de Donde viven los monstruos, el cuento infantil escrito e ilustrado por Maurice Sendak allá por la década de los sesenta. Por supuesto, el estreno ha reavivado el interés por el libro que ahora Alfaguara desempolva y reedita en castellano (junto con tres títulos más sobre la película), mientras Kalandraka lo ofrece en gallego, euskera, catalán y portugués. Una buena ocasión para rastrear los comienzos del que hoy es todo un clásico de la literatura para niños.

Sendak nació en Brooklyn, Nueva York, en 1928 en el seno de una familia de inmigrantes polacos de origen judío. Tras el instituto, estudió un par de años en la Art Students League, mientras trabajaba como escaparatista de almacenes. Fue en 1951 cuando comenzó a trabajar como ilustrador de libros infantiles en la editorial Harper and Brothers para un libro escrito por Marcel Aymé ('The Wonderful Farm'); pero no fue hasta cinco años más tarde cuando publicó su primera obra como autor e ilustrador: ‘Kenny's Window’. Tras la aparición de ‘El letrero secreto de Rosie’ –que casi dos décadas después fue llevado a la televisión–, en 1963 llegó su éxito más conocido: ‘Donde viven los monstruos’ (‘Where the Wild Things Are’).

El cuento cuyo primer título fue ‘Donde habitan los caballos salvajes’ –que luego Sendak modificó tras afirmar que no sabía dibujar caballos– fue elegido por The New York Times Book Review como uno de los mejores libros ilustrados del momento, y en 1964 recibió la medalla Caldecott otorgada por los bibliotecarios. Traducido a diversos idiomas, se calcula que, hoy por hoy, existen unos 19 millones de ejemplares circulando por todo el mundo.

Pero lo cierto es que el arranque de este clásico no fue fácil y, de hecho, estuvo envuelto en cierta polémica. La aparición de ‘Donde viven los monstruos’ supuso una ruptura del modelo tradicional de libro infantil que se publicaba por entonces en Estados Unidos: mucho más cándido, inocente y con un prototipo casi idílico de personajes. La historia narrada e ilustrada por Sendak presentaba a un niño (Max) travieso y desafiante que, durante un castigo, emprendía un viaje imaginario a un mundo habitado por “cosas salvajes”. La representación tan evidente de los monstruos –de los que Max se erige como rey– escandalizó a padres y pedagogos que pusieron el grito en el cielo temiendo por la seguridad de sus infantes. Hasta entonces el monstruo era un ser temido y oculto, no algo “físico” con lo que jugar. Pero como el propio autor pudo comprobar:

Los niños, me consta, desgastan los ejemplares en las bibliotecas y los releen constantemente en sus casas. Algunos me han enviado dibujos de sus propios monstruos, que hacen de los míos ositos de peluche. Todavía no he tenido noticia de ningún niño al que le haya asustado el libro.

Maurice Sendak
Sendak es de la opinión de que los adultos tienden a “sentimentalizar la infancia”, sobreprotegiendo a los niños e intentando acomodar sus mentes a unos modelos absolutos con el fin de obtener “niños sanos, virtuosos, sabios y felices”. Gracias a la imaginación, a su propia e instantánea capacidad de evasión el niño puede enfrentar situaciones emocionales de su realidad.

Como anécdota, el escritor comenta que el origen del cuento nació de su propio entorno y del terror que sentía de niño por algunos parientes:

Venían de Europa y pasaban por casa para comer los fines de semana. Tres tíos y tres tías que apenas hablaban inglés. Te estrujaban la cara y pensaban que eso era un gesto cariñoso.

Ello unido a la escasa destreza culinaria de su madre y a las largas horas de espera lo llevaban a imaginar que en cualquier momento estos “monstruos” le pegarían un bocado a él o a sus hermanos.

‘Donde viven los monstruos’ es el primer libro de una trilogía completada por ‘La cocina de noche’ –que también levantó alguna que otra ampolla– y ‘Outside Over There’.

Más de cuarenta años después resulta evidente que el panorama de la literatura infantil y juvenil ha cambiado, adaptándose a los nuevos tiempos y sustituyendo los modelos de antaño por otros más acordes a nuestra realidad. Ya entrados en el siglo XXI, puede sorprendernos el carácter revolucionario con el que se dio a conocer ‘Donde viven los monstruos’, pero es indudable que continúa siendo un cuento para leer a nuestros hijos y, por qué no, para ayudarles a enfrentar sus miedos.

Para concluir, unas palabras de Sendak a propósito de sus críticos más lúcidos:

Ellos hacen las mejores críticas, son más sinceros y tienen cualidades de críticos profesionales; por supuesto, cualquiera las tiene, pero cuando a los niños les gusta tu libro, se convierte en: Me encanta tu libro, gracias, quiero casarme contigo cuando sea mayor, o en: Mi querido Sr. Sendak, odio su libro, espero que se muera pronto. Cordialmente…

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