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¿Predijo Borges Internet?

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Leemos en El Pais que un libro de reciente publicación explora las relaciones entre la ficción del argentino Jorge Luis Borges y las últimas tendencias de Internet. A pesar de que el escritor muriera en 1986, cuando la red de redes no pasaba aún de experimento, el libro Borges 2.0: From text to virtual worlds de la lingüista Perla Sassón-Henry encuentra un punto común a su obra y al concepto de web 2.0: la necesaria participación del lector y la construcción de un universo de significados cruzados.

Más aún, hay quién ha visto en Borges a un profeta de Internet. Sus dos obras premonitorias por excelencia serían La biblioteca de Babel y Tlon, Uqbar, Orbis Tertius. La primera versa sobre una biblioteca virtualmente infinita que da cabida a la totalidad del conocimiento humano y la segunda sobre un mundo imaginario que se retroalimenta del trabajo intelectual de miles de creadores anónimos hasta el punto de terminar solapándose con la realidad.

Así, hay quien ha concluido que Borges predijo las Bibliotecas Digitales y la Wikipedia. Pero cómo Borges no hizo jamás mención alguna a la tecnología, Sassón-Henry lo termina definiendo como persona del Viejo Mundo con visión futurista.

Hay mucho de cierto en todo esto. Borges ha sido, qué duda cabe, un revolucionario desde lo antiguo. Él abrió la senda a la muerte del autor en la literatura, mostrando que la ficción es algo demasiado inmenso como para recaer en un único individuo. Pero la obsesión de Borges por el hipertexto no se encuentra sólo en los "relatos 2.0" antes mencionados. Sin ir más lejos está en Pierre Ménard, autor del Quijote en dónde la reescritura literal de una obra da nuevos y mutables resultados. Sin duda Ménard era un blogger adelantado a su tiempo. ¿Y cómo podemos pasar el rato trasteando con Google Earth sin pensar inevitablemente en el Aleph?

Borges sería el espíritu poético de Internet si no fuera por un detalle que Sassón-Henry parece haber pasado por alto: su pesimismo. La biblioteca universal que contiene todo el saber humano es ininteligible, y aquellos que tratan de desencriptarla acaban perdidos y dementes. El Aleph que concentra todos los puntos del universo en uno es falso, una ilusión, un juguete: a la omnisciencia no cabemos aspirar. Borges, el mismo Borges que creía tan poco en el tiempo que de joven ya se conocía de viejo, sabía perfectamente a dónde se dirigía la especie humana. Él ya vivía ahí. Pero lo que nos dejó suena a advertencia, porque es la historia de un fracaso.

Vía | El Pais En Papel en Blanco | Jorge Luis Borges

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