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Los malditos derechos de autor (y III)

Los malditos derechos de autor (y III)
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Los derechos de autor eliminan vías de creación. A principios de 1990, el estudioso Siva Vaidhyanathan observó que la música rap estaba cambiando; el cuerpo subyacente de muestras estaba menguando y la música se hacía más predecible, más obvia y menos lúdica. En esa época fue cuando surgieron duros conflictos sobre el copyright, sobre todo el caso de Estados Unidos contra la apropiación por parte del rapero Biz Markie de una canción de Gilbert and Sullivan. Los tribunales estaban arrebatándole el alma a la música rap.

El rap no nos queda lejos. Tampoco el hip hop, que aprovecha sampleos ajenos. Beethoven, Mozart o Bartok han reciclado regularmente temas, motivos y segmentos de obras anteriores.

Otro punto que quiero resaltar es una cita de 1998, de un tal Coombe, entresacada del libro de Joost Smiers y Marieke von Schkndel Imagine… No Copyright. Es una cita algo densa, pero vale la pena leerla con atención:

Las prácticas dialógicas posmodernas de la parodia, el pastiche, la ironía y la crítica social se contradicen con el monologuismo del discurso legal actual que otorga monopolios sobre el significado, por autoridad que se confiere al nombre propio en forma de propiedad.

Dicho de un modo más accesible: el copyright que impone el modelo derechos de autor que ahora se defiende permite a las empresas que producen cultura poner pleitos por difamación o por uso ilegal de marcas para perseguir a cualquier que dé un giro no deseado a un producto de la cultura popular.

Ahoda en ello Naomi Klein en su libro No Logo:

Podemos verlo en la desordenada habitación de una experta en Internet de catorce años cuya página ha sido suprimida por Viacom o EMI, a quienes no gustan sus intentos de crear su espacio cultural con imágenes y estrofas tomadas de canciones pertenecientes a las empresas discográficas.

Si no podemos transgredir los derechos de autor, si no tenemos acceso a la biblioteca de Alejandría para crear nuestro mensaje (sin ánimo de lucro), si no podemos mentar la bicha de lo que está protegido bajo siete llaves, entonces perderemos la libertad más fundamental del ser humano, por encima incluso del derecho a la vida: el derecho a pensar.

Finalmente, como complemento a esta visión superficial del asunto, lleno de píldoras deslavazadas, espero que aquél tenga sus dudas sobre lo aquí expuesto dedique un poco de su tiempo a consultar algunos de los libros que yo he consultado para formarme esta opinión: además de los mencionados anteriormente, como No Logo o Imagine… no Copyright, Copia este libro del abogado experto en derechos de autor David Bravo y Cultura libre del catedrático en derecho de Stanford Lawrence Lessig, fundador de la iniciativa Creative Commons.

En el área de fundamentos del arte, de la creación, de la originalidad y de la comunicación: La máquina de los memes de Susan Blackmore, La ciencia de la belleza de Urlich Renz, Armas, gérmenes y acero de Jared Diamond, Cómo funciona la mente de Steven Pinker, Sistemas emergentes de Steven Johnson y El meme eléctrico de Robert Aunger.

En Papel en Blanco | Los malditos derechos de autor (I), (II), (y III)

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