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Expendedoras de libros en el metro de Milán

Expendedoras de libros en el metro de Milán
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La norteña e industrial Milán es sobre todo conocida por sus líneas de tranvía pero también cuenta con una red de metro bastante desarrollada, la mejor de las escasas tres que hay en Italia. Este verano los milaneses se han encontrado una novedad en sus trayectos subterráneos, unas máquinas expendedoras de libros junto a las de refrescos y snacks, complementando la oferta de bienes de primera necesidad envasados para el hombre moderno.

Aunque el formato pueda provocar escepticismo al primer vistazo, encontramos una variedad bastante aceptable de títulos. Naturalmente los grandes éxitos como Ken Follet o John Grisham, que tienden a desaparecer de un plumazo. Pero también hay obras de no ficción, como Gomorra, el libro del periodista Roberto Saviano sobre la Camorra napolitana que ha revolucionado Italia, o la Carta a un niño no nacido de la vitriólica Orianna Fallaci. Para gustos más clásicos, la oferta que nunca falla: El Principito de Saint-Exupéry.

Llegamos a la espinosa parte del precio, temiéndonos lo peor, y descubrimos que este no es más elevado que el que encontraríamos en una librería para una colección de bolsillo. La experiencia, por lo tanto, no es negativa. Ciertamente la oferta de títulos acaba siendo exigua y a la larga monótona, pero puede aliviar un apretón literario, de esos que te dan cuando megafonía anuncia un retraso indefinido en línea 6 y descubres horrorizado que hoy no llevas libro. Al menos es una solución intermedia hasta que en los climas mediterráneos desarrollemos la disciplina y la higiene moral para que exista el bookcrossing.

En Papel en Blanco | Coge un libro: otra iniciativa (infructuosa) de lectura en el metro

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