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La librería Gandhi de Buenos Aires cierra sus puertas

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Buenos Aires tiene un atractivo muy especial para los amantes de los libros y la Avenida Corrientes es el epicentro de la actividad librera de esta maravillosa ciudad. Llena de teatros y librerías, bares y cafés, tiendas y kioscos, recorrer sus calzadas partiendo del emblemático Obelisco en la Av 9 de Julio es un verdadero placer para el bibliófilo quien encontrará desde ediciones agotadas, incunables del siglo XIX hasta el último libro de Paul Auster recién salido en España.

Allí, en el número de la Av. Corrientes muy cerca de Callao está - aún - la Librería Gandhi-Galerna una referencia permanente y un apeadero constante para los viajeros, bien sea para tomar un café en las pequeñas mesas de la entrada, para ir al pequeño teatro en el sótano o para trascurrir horas recorriendo sus anaqueles y haciedo consultas bibliográficas. Mañana cerrará sus puertas porque sus dueños no pueden pagar el alto alquiler que les exigen los propietarios del local.

Gandhi abrió sus puertas en 1984 haciendo realidad un sueño de Elvio Vitali quien regresaba del exilio en México con la idea de crear un espacio que fuera mucho más que una librería, un centro cultural en el que las artes tuvieran presencia. El concepto de librería-café comenzó a tener sentido entonces, primero cerca de la Calle Montevideo, luego en el número 1551 de Corrientes y en los últimos años en el 1743.

Este lamentable cierre dejará un vacío más que físico y no coloca en la reflexión acerca e las principales digficultades con las que se encuentran las pequeñas o medianas librerías independientes. Gandhi, a pesar de pertenecer al grupo Galerna, es una iniciativa independiente, es decir, no pertenece a un grupo grande de librerías que puedan sostenerla económicamente y tiene que cerrar sus puertas porque no tiene con qué pagar la renta.

Hugo Levin, gerente de Gandhi y su principal vocero desde la muerte de Vitali en 2008, dice que se trata de un breve adiós y que muy pronto reabrirán sus puertas. Lo cierto es que las sillas del café-bar ya está volteadas, el teatro cerró sus puertas y los anaqueles muestran ya espacios vacíos. Lo que quede pasará a cajas en un almacén. Oremos a los dioses lares para que la reapertura ocurra pronto.

Vía | Revista Ñ En Papel en Blanco | Los tesoros ocultos de Buenos Aires | Buenos Aires tuvo su tercera Noche de Librerías Imagen | Roberto Fiadone

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