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5 temas que arruinarán la vida a un escritor

5 temas que arruinarán la vida a un escritor
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Mucho hemos recorrido desde los juicios por obscenidad pública que tuvieron que afrontar Flaubert por Madame Bovary (dignamente ganado) y Baudelaire por Las Flores del Mal (bochornosamente perdido), pero ser escritor hoy en día no está extento de riesgos. Los siguientes temas sólo deben ser abordados por profesionales rigurosos concienciados de las implicaciones de su trabajo, o por gente ansiosa de una publicidad instantánea aún a costa de su integridad económica o física.

1) Memoria histórica. La memoria es una venganza contra la conciencia. Dicho de otra manera, rebuscar en la Historia es la manera con la que algunos países se toman la revancha contra los autores que de tanto señalar vergüenzas y tanto flagelar el espíritu nacional acaban por ser molestas. Así acaba saliendo a la luz que Günter Grass, gran enemigo de la derecha, fue un poco nazi, o que Milan Kundera, ferviente anticomunista, puede que delatara un poco. Escándalo y conmoción, profusamente juzgado por gente que probablemente no les haya leído nunca.

La versión patria es la Guerra Civil, cajón de sastre en el que cabe cualquier ficción, pseudohistoria y conspiparanoia. Ejemplo: José Antonio Fortes, profesor de la Universidad de Granada, sostiene en sus clases que Federico García Lorca era un fascista y murió asesinado por su propio bando (¿por ser muy fascista o demasiado poco? ¡Queremos saber!). Otro profesor granadino, Luis García Montero, le reprende y califica como 'profesor pertubado' en un artículo de prensa. Resultado: Montero debe indemnizar a Fortes. Que os sirva de lección: sobre la Guerra Civil se puede tergiversar y vejar a placer, siempre que se haga con gente muerta.

2) Crimen organizado. Imáginate que eres un capo mafioso napolitano, en mangas de camisa y acodado sobre el mantel a cuadros de la mesa de una trattoria, ojeando el periódico de la mañana. De aquí a una temporada no paras de oír hablar de un tal Roberto Saviano que ha escrito un libro sobre tu organización (no lo has leído porque leer es de maricones), que se ha adaptado al cine (no la has visto porque los cines perjudican tu negocio de copias pirata) y que ha conseguido que la Camorra deje de ser un tabú, la gente pierda el miedo y hable finalmente de esta lacra.

Decides que Saviano ha hecho 'demasiado ruido' y planeas la estrategia para silenciarlo. Pero como para ser capo mafioso sólo hay que saber hacer una cosa, tu plan acaba consistiendo en un enorme atentado en medio de una autopista. ¡Así conseguiremos que la gente deje de hablar de Saviano!

Afortunadamente el plan fue descubierto a tiempo y Saviano sigue sano y salvo, rodeado de draconianas medidas de seguridad. Otro caso famoso es del sueco Stieg Larsson, autor de Los hombres que no amaban a las mujeres y gran investigador de los grupos de ultraderecha y de fanáticos religiosos. Larsson se enfrentó a decenas de amenanzas de muerte perfectamente creíbles y a varios juicios por injurias, algunos de los cuales incluso perdió. Murió en 2004 a los cincuenta años por genuino agotamiento debido a su trabajo. Una forma drástica pero definitiva de ganarle la partida a los matones.

3) Mahoma. Si somos precisos, lo arriesgado no es escribir sobre Mahoma y familia. Oriana Fallaci, por ejemplo, vomitó toda su vida contra el Islam y a ningún fanático se le ocurrió amenazarla (nos ahorraremos la obviedad sobre los extremos que se tocan). Lo arriesgado es escribir sobre Mahoma y que cierta gente se entere y lo tome de cierta manera. Alguien que se dice un día: Mmm, hoy veo a los mujahidines mustios. A ver si los de la célula durmiente de Europa se pasan por el quiosco y me dan algo para meterles caña.

Aún sabiendo que uno de los pretextos favoritos de los islamistas fanáticos es que según el Corán no se puede aludir a la figura o imagen de Mahoma, la periodista Sherry Jones decidió escribir La joya de Medina (The Jewel of Medina) sobre Aisha, la mujer casada con el profeta con sólo seis años. Aunque el libro insiste en su respeto a la religión, la polémica gira entorno a la humanidad de los personajes y a pasajes de alto voltaje como la descripción de la noche de bodas. Random House se negó a publicarlo en Estados Unidos y la casa de su editor británico fue atacada.

Uno de los efectos secundarios negativos de la libertad de expresión es el haber sobrevalorado la ofensa. Hoy en día hay toda clase de grupos de presión dispuestos a ofenderse por lo que sea, y a mantener que su ofensa es un imperativo moral. Y es que ofender a una creencia es muy fácil, basta con creerse ofendido. Ofender a la inteligencia es más complicado, porque a ella la ofende quien puede y no quien quiere. Y es curioso comprobar como el argumento más repetido entre cristianos ofendidos por una rana crucificada o un chiste de una teleserie es ¿a que no tenéis cojones de meteros con los moros? Como si vinieran a decir que son demasiado buenos, que esto no pasaría si ellos también decapitaran. Indudablemente hay peligro de contagio.

4) Salman Rushdie. No, no me he confundido poniendo por tema a un sujeto. Salman Rushdie es sin duda el escritor perseguido más famoso del mundo desde que Irán dictara una fatwa contra él por Los versos satánicos. Pero hoy en día no es un tipo con el que quieras meterte, porque es capaz de devolverlas con estilo y dejar al humillador humillado.

Ron Evans es un ex policía británico que intentó publicar sus memorias bajo el poco original nombre de Al servicio de Su Majestad (On Her Majesty's Service). Resulta que lo más destacado de la carrera de Evans consiste en haber sido guardaespaldas de Rushdie, y el retrato que hacía del escritor en el libro era muy poco halagueño. Decía entre otras cosas que era arrogante, que no pagaba sus deudas y que le habían apodado scruffy ('andrajoso') por su forma de vestir. Ah, y que en una ocasión le habían dejado encerrado en un cuarto para poder irse de copas.

Naturalmente Rushdie llevó a Evans y su editorial a juicio por difamación, y lo hubiera ganado sin duda ya que, como podemos comprobar en este artículo, son juicios fáciles de ganar. Sin embargo el escritor se dio por satisfecho con una declaración de falsedad por parte del autor y el compromiso de que el libro no se publicaría más. Así que en lugar de sacarle una indemnización pero dejarle su palabra intacta, Rushdie prefirió ver como Evans confesaba a todo el mundo que era un mentiroso.

5) Harry Potter. Efectivamente, el pequeño licenciado de Hogwarts es uno de los temas más peligrosos no sólo para escritores sino para lectores que se pueden dar en la literatura. Seguro, el terrorismo islámico o el crimen organizado son objetivamente graves, pero no se suelen ocupar de niños de chavales de 16 años cuyo único crimen es... ser muy buenos traductores. El año pasado la policía entró en casa de un adolescente francés a raíz de una denuncia de la Editorial Gallimard. Resultó que el chico había colgado en internet una traducción de Harry Potter y las reliquias de la muerte, y su calidad alarmó a los distribuidores.

Sé que muchos están ahí fuera discutiendo sobre Harry Potter, compilando guías y manuales, e incluso escribiendo sus propias historias. Algunos formaran parte de círculos que elaboran compendios, archivan y taxonomizan, y se han dado casos en los que la propia J. K. Rowling alabe este trabajo voluntarioso. Puede que incluso una editorial se haya interesado por todo ese esfuerzo y proponga editarlo, en lo que debe consistir el extásis de todo verdadero fan.

Pero ahí se abren las puertas del infierno. El fan descubre que eso de copiar bloques enteros de texto presenta algunos problemillas desde el punto de vista de los derechos de autor cuanto intentas comercializarlo como libro. Y que J. K. Rowling, antes todo sonrisas, es ahora tu feroz enemiga y te dice cosas como me has robado 17 años de mi vida. Al final te quedas compuesto y sin libro, y considerado un verdero hereje por gran parte de los que antes eran tus cofrades. Todo esto te puede pasar a tí. Pregúntadle a Steve Vander Ark.

Admitamos que no es lo peor que te pueda ocurrir (que yo sepa nadie ha matado aún en nombre de Harry Potter. De hecho hay gente que ha encontrado motivos para no matar en nombre de Harry Potter). Y que incluso a Vander Ark no se le ha quitado el gusanillo de escribir cosas sobre su niño mago favorito. Pero sabed que J. K. Rowling nunca olvida y que los demás ya han tomado nota. Los personajes literarios se van convirtiendo poco a poco en intocables y los derechos de autor comienzan a coartar en lugar de proteger. El contrabando del futuro se hará con fanfiction de Harry Potter contra Drácula en el Monte del Destino.

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