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Libros que cuentan mentiras: personas, insectos y otras cosas que no existen

Libros que cuentan mentiras: personas, insectos y otras cosas que no existen
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• En la Music Lovers´Encyclopedia de 1903 figura como última entrada el término Zzxjoanw, que supuestamente es la palabra maorí para señalar un tambor. Se comprobó, sin embargo, que era una palabra falsa básicamente porque en el lenguaje maorí no existe la Z, la X ni la J.

¿Cuántas veces, jugando al Trivial Pursuit, hemos estado en desacuerdo con la respuesta que nos ofrecía la tarjeta de preguntas? Probablemente, la mayoría de discrepancias sean debidas a nuestra ignorancia. Pero el mundo de las entradas ficticias permite que existan unas pocas, poquísimas, en las que nosotros tenemos razón y el omnisciente Trivial, no. La razón está en que este popular juego de mesa con el que intentamos poner a prueba nuestra cultura (o nuestra memoria) ha copiado algunas de sus respuestas de las entradas de The Trivia Encyclopedia, donde hay respuestas deliberadamente falsas.

• La primera edición de 1980 del New Grove Dictionary of Music and Musicians contiene dos entradas ficticias. La primera hace referencia a Guglielmo Baldini, un inexistente compositor italiano; la segunda, a Dag Henrik Esrum-Hellerup, quien supuestamente compuso música para flauta. El apellido Esrum-Hellerup deriva de un pueblo danés. Las dos entradas fueron borradas en ediciones posteriores.

• La Appleton´s Cyclopedia of American Biography (1887-89) contiene alrededor de 200 entradas ficticias.

• Un deporte romano de mentira llamado apopudobalia, similar al fútbol moderno, se cuenta como histórico en la obra enciclopédica alemana Der neue Pauly, Enzyklopadie der Antike, editado por H. Cancik y H. Schneider, volumen 1 (Stuttgart, 1986).

• En los diccionarios y enciclopedias podemos encontrar ejemplos de entradas ficticias, que son fácilmente reconocibles como tal por parte del lector. No hay ninguna palabra oficial para designar este fenómeno, aunque se suelen usar diversos neologismos. En inglés, por ejemplo, la revista New Yorker acuñó el término mountweazel, a partir del nombre de la fotógrafa estadounidense Lillian Virginia Mountweazel, cuya biografía apareció en la edición de 1975 de la New Columbia Encyclopedia. La fotógrafa murió a los 31 años de edad, pero en realidad nunca ha existido. En alemán se usa otro término para señalar una entrada falsa: U-Boot (abreviatura de Unterseeboot, submarino).

• Aunque quizá el neologismo más popularizado, aunque de origen incierto, es Nihilartikel. Algunas evidencias parecen sugerir que el término se inició en la Wikipedia alemana, en un artículo que algunos han tachado de ser una entrada ficticia; aunque también existen pruebas de que el término apareció en un correo electrónico escrito meses antes de que la susodicha entrada en la Wikipedia se hiciera efectiva.

• Uno de los más recientes ejemplos de mountweazel o Nihilartikel, según una investigación publicada en The New Yorker, es el aparecido en el New Oxford American Dictionary, que en su segunda edición contiene la palabra falsa esquivalience, definido como "la dejación voluntaria de las responsabilidades oficiales". Los editores entendieron que era imprescindible incluir esta palabra fraudulenta porque el diccionario también se distribuyó en formato digital, con lo cual era muy sencilla su copia. De este modo, se trataba de cazar a los potenciales violadores del copyright que copiaran literalmente el texto.

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