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Los escritores, la obra de arte, el compromiso y la libertad

Los escritores, la obra de arte, el compromiso y la libertad
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Ha muerto Alexander Solzchenitzyn y todo el mundo se pone de pie para honrarlo. Y con justicia, pero cuando nos detenemos a leer las razones de esta ovación, nos encontramos que, con frecuencia, ellas se basan en argumentos paraliterarios como la política, o más bien la ética, de un hombre que demostró que a través de la literatura se puede ser contestatario, ir en contra del sistema y denunciar la opresión.

Al mismo tiempo que leo las múltiples demostraciones de condolencia y admiración por el Nobel ruso, reviso también las declaraciones de otro Premio Nobel proveniente de otra nación con una historia de represiones: China. Se trata del escritor chino Gao Xingjian, quien recientemente habló para The Guardian acerca de la literatura como vía para comunicar la verdad.

La literatura es el lugar en el que puede encontrarse la vida real Es bajo la máscara de la ficción que se puede decir la verdad.

Esas palabras del autor de La montaña del alma y ganador del Premio Nobel en 2000, me dan pie para recordar la recurrente discusión en torno al rol político o "comprometido" de los escritores. Como otras, es una discusión que divide a los implicados en, al menos, dos bandos: aquellos que piensan que la literatura es una actividad de corte espiritual y aquellos que piensan que lo importante es el mensaje social o político que tenga la obra escrita.

Tocamos, por supuesto, el tema del realismo y el idealismo, del compromiso y la evasión. Los novelistas mencionados arriba sufrieron persecución, llegaron a estar presos, quemaron sus obras para no ser atrapados e hicieron de la literatura un arma de denuncia y por ello deben ser reconocidos, también. El asunto estriba en el equilibrio entre la calidad literaria, estética de la obra de arte y su rol social o político. ¿Cuándo una amerita el desmerecimiento de la otra y visceversa? (si es que acaso lo justifica).

No es una discusión nueva, por supuesto, pero si revisamos en la historia, no es algo de lo que se hablaba en el siglo XIX (aunque probablemente allí toda, o casi toda, la literatura era de compromiso en el sentido de que representaba a la realidad con sus ilusiones y miserias), sino más bien en el s. XX, a partir de las grandes guerras y la necesidad de los escritores de sostener una postura ética en torno a las injusticias que vivía. La llamada escritura comprometida o del compromiso llegó incluso a tener también mucho renombre en América Latina y en ella se incluye a escritores como Cortázar, Benedetti y García Márquez.

Aparentemente, son dos elementos que habría que tomar en cuenta: al escritor como ser humano, por un lado, y a su obra literaria, por otro. La pregunta que se me plantea es si la obra debe ser vehículo de denuncia y si esta característica debe justificar su calificación como obra literaria.

¿Era, por ejemplo, Charles Dickens un escritor comprometido? ¿Tolstoy? ¿El propio Dostoyevski? ¿Flaubert? ¿Dumas? ¿Es comprometido todo escritor que escribe en la clandestinidad? No imagino a un escritor que no apoye la libertad, y, sin embargo, ese apoyo no garantiza que sus escritos sean una gran obra literaria.

Con ello, pienso que se trata de un dilema ético para nosotros como lectores, incluso. Hay personas que dicen, por ejemplo, que prefieren no saber nada de la vida de un escritor, porque temen decepcionarse. Otros, descartan leer a algún autor por su postura política en un momento determinado.

Vaya, son muchas preguntas que no tienen una respuesta concreta pero acerca de las cuales me encantaría saber qué opinan los lectores.

Más información | Living without 'isms' Más información | Política, literatura y sus consecuencias contemporáneas Más para leer | La ética como escritura

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