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Más mitos comúnmente creídos de la literatura (Bonus Track)

Más mitos comúnmente creídos de la literatura (Bonus Track)
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Habida cuenta del éxito de 5 mitos comúnmente creídos de la literatura (I), (II), (y III), una serie de artículos en los que os desvelé que los zapatos de Dorohty, de El Mago de Oz, no eran rojos, que el monstruo de Frankenstein no era verde, que los zapatos de cristal de La Cenicienta no eran de cristal o que Sherlock Holmes no vestía como Sherlock Holmes, hemos decidido incluir un bonus track.

Uno que, sin duda, os hará fruncir el entrecejo.

La X no marca el lugar

Toda la iconografía asociada a los piratas, ejemplarizada en la atracción Piratas del Caribe de DisneyWorld (y sus correspondientes adaptaciones cinematográficas) es fundamentalmente mentira. La mayoría de los detalles de los piratas no fueron reales sino que los inventó el escritor Robert Louis Stevenson en La isla del tesoro (1883).

Por ejemplo, marcar la X que señala la ubicación del tesoro en el mapa. De hecho, ni siquiera se ha documentado que un verdadero pirata dibujara en alguna ocasión un mapa del tesoro. Y es que los piratas no enterraban sus tesoros: la única excepción, quizás, sea el pirata William Kidd, que a finales del 1600 pudiera enterrar un tesoro.

Pero incluso se duda de que Kidd fuera un verdadero pirata: más bien era un protegido por una patente de corso por el rey Guillermo III. Es decir, que no era un pirata, sino un corsario, como lo fue sir Francis Drake.

Tal y como explica John Lloyd en El nuevo pequeño gran libro de la ignorancia:

Se sabe que Kidd enterró parte de su fortuna en la isla Gardiners, frente a la costa de Long Island. Había esperado poder utilizarla como arma de negociación y así limpiar su nombre. Sin embargo, había dado los detalles de su localización a uno de sus seguidores, que la desenterró y la envió a Londres para que fuera utilizada como prueba en su contra.

Además, los tesoros verdaderos de los piratas solían ser cosas como alimentos, agua, alcohol, armas, ropa, aparejos marítimos o lo que encontraran en las bodegas de los barcos asaltados.

Stevenson también se inventó lo de la Marca Negra (la maldición de los piratas). Y las expresiones “Yo-ho-ho”, “marinero de agua dulce” o “¡preparados para el abordaje!”. Por su parte, Frederick Marryat (1792-1848) fue otro novelista que inventó la expresión “¡Que me parte un rayo”. Y el “paseo por la tabla” probablemente también fue una invención literaria: el único caso real que se conoce sucedió en 1829, mucho después de que la mayoría de piratas hubiera desaparecido.

Tampoco los piratas tenían un loro como mascota. Ni usaban patas de madera.

Se sabe de dos corsarios (pero de ningún pirata) que tenían piernas de madera: el francés del siglo XVI François Leclerc, conocido como Jambe de Bois (pierna de madera, en francés), y Cornelis Corneliszoon Jol, a quien apodaron Houtebeen (pierna de estaca).
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