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Odiseo, el primer héroe moderno (y III)

Odiseo, el primer héroe moderno (y III)
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Pasando a otras consideraciones, hay un elemento en la "modernidad" de Odiseo que me interesa particularmente: cuando nuestro héroe recobra la memoria estando acogido en la corte de Ancínoo, rey de los Feacios, Homero decide abandonar durante un tiempo a su narrador extradiegético y omnisciente, y le cede a Odiseo la narración autodiégetica de su propia historia, convirtiéndose ya no sólo en el personaje principal, sino en narrador-protagonista.

Lo mismo ocurre más tarde, cuando convertido en mendigo es inquirido por la diosa Atenea, por el porquerizo Eumeo y por su fiel esposa Penélope. Odiseo les cuenta a los tres sendas falsas historias; unas historias que nunca le ocurrieron pero que se acercan tanto a la realidad de la época que sin duda les resultarían totalmente verosímiles o reconocibles a todo contemporáneo de Homero. Odiseo es, por consiguiente, no sólo un héroe sin parangón sino también el principal relator de su sin par aventura e, incluso, un extraordinario narrador de ficción realista; a todas luces: un moderno entre los clásicos. Más de dos milenios y medio después, Odiseo sigue siendo un antepasado con mucho peso en la familia de los personajes principales masculinos de la literatura universal. Simboliza al Hombre que, compuesto tanto de virtudes como de defectos, afronta con arrojo los mil y un obstáculos que la vida (o el destino, o los dioses, o los hados... como se quiera) le pone en su camino y resulta vencedor.

O eso parece, porque aparentemente su historia llega a buen término: ha vuelto a Ítaca, ha recuperado su reino y se ha reencontrado con sus amados esposa e hijo. Pero hay un Odiseo que a mí me atrae especialmente y que ya no nos cuenta el poema épico: el hombre viejo y cansado, rey de un reino empobrecido y que no sólo ha perdido veinte años de su vida, sino que se siente responsable de habérselos robado a sus tres amores: Penélope, Telémaco e Ítaca.

De hecho, la Telegonía, a la sazón el último de los poemas del Ciclo Troyano, le da a Odiseo un agrio final. Tras la muerte de los pretendientes viaja a Tesprócida, donde se casará con la reina Calídica, con la que tiene un hijo, Polípetes. Tras la muerte de su madre, el joven hereda el reino, por lo que Odiseo vuelve a Ítaca. Allí morirá a manos de Telégono, el hijo que había engendrado con Circe. Éste, al darse cuenta de su error, lleva (ayudado por Penélope y Telémaco) el cadáver de su padre ante su madre. Finalmente, en un final muy del gusto de los clásicos (y del teatro áureo español) todos acaban arrejuntados: Telégono se casa con Penélope y Telémaco con Circe.

Otras versiones hablan de un Odiseo que, al descubrir los supuestos amoríos de Penélope con uno de los pretendientes, la destierra al reino de su padre y en otras incluso se dice que la mata. Sea lo que fuere, no hace falta más que leer 'La Odisea' para imaginarnos que, acabada la empresa que le llevó veinte interminables años, Odiseo acaba siendo un viejo león al que la vida no depara nada mejor.

Para acabar os dejo con una reflexión sobre la crítica literaria atribuida al propio Homero:

La relación que existe entre los autores mediocres y la crítica mediocre es más o menos ésta: ninguno se fía del otro.

En Papel en Blanco | Odiseo, el primer héroe moderno (I) | Odiseo, el primer héroe moderno (II)

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