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¿Realmente leer en papel es lo mismo que leer en pantalla? (y III)

¿Realmente leer en papel es lo mismo que leer en pantalla? (y III)
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Además de los hipervínculos, la lectura digital está lastrada por otros factores que sólo se dan en ésta y no en la tradicional, es decir, en la versión impresa.

Eso sucede porque la Red promueve la lectura fragmentada y selectiva. Es decir: que cada vez leemos menos textos completos (y si lo hacemos, nos saltamos párrafos con más facilidad). Si aspiro a que el lector se lea todo lo que escribo por aquí, deberé reducir a la mínima expresión el artículo: jamás pasarme de determinado número de páginas, jamás entrar en disquisiciones demasiado densas. La Red no permite la lectura sostenida.

Además, muchos de los lectores de este artículo llegarán aquí mediante búsquedas en motores como Google. Por ejemplo, alguien andará buscando información sobre lo que son hipervínculos, el buscador le traerá a este artículo, y el lector probablemente leerá sólo el fragmento donde hablo de los hipervínculos. No puede perder demasiado tiempo en el texto completo porque a él le interesan sólo los hipervínculos y, además, Google le ha indicado que hay otras dos millones de páginas en las que también se habla de ello.

Cuando hacemos búsquedas en Internet, no vemos el bosque. Ni siquiera vemos los árboles. Vemos ramitas, hojas; y a medida que empresas como Google y Microsoft perfeccionan sus motores de búsqueda para vídeo y audio, más productos se ven sometidos a la fragmentación que ya caracteriza las obras escritas.

La cacofonía de estímulos que ofrece Internet es muy estimulante a nivel intelectual, pero, a la vez, disminuye nuestra cuota de concentración y nuestra paciencia para profundizar en temas complejos. Internet cambia nuestros hábitos intelectuales en contra de nuestra voluntad, y cada vez resulta más difícil resistirse.

Incluso los productos tradicionales están cambiando su aspecto para asemejarse cada vez más a los productos digitales, porque es lo que el lector espera leer. Así que, incluso desconectando Internet, estamos abocados a que la cultura general se vea influenciada por él.

Sobre cómo el libro también está transformándose para adaptarse a la tecnología, tanto el tradicional como el electrónico, os hablaré específicamente en otro artículo. Si vuestra capacidad de concentración resiste.

Vía | Superficiales de Nicholas Carr

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