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Cómo publicar un libro sin desesperar en el intento (I de V)

Cómo publicar un libro sin desesperar en el intento (I de V)
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Le ha dedicado mucho tiempo, horas robadas seguramente a los amigos, la familia o su tiempo de descanso. Ha sido un duro y al tiempo grato trabajo y usted considera que ha merecido la pena. Al fin ha terminado su libro.

Enhorabuena, buen trabajo. Pero ¿ahora qué? La escritura es en sí misma un premio, como todo escritor sabe. Pero llega un momento en que el premio nos comienza a resultar insuficiente. De manera especial si nos hemos atrevido a mostrar nuestro trabajo a algunas personas cercanas que nos lo han devuelto con elogios.

Qué decir si uno de nuestros textos ha conseguido destacar en algún certamen literario. Ese premio ha ratificado nuestra certeza de trabajar en el buen camino.

Así que animados por los comentarios favorables de nuestros primeros lectores, un premio literario o el creciente número de visitas al blog donde hace unos días colgamos nuestros poemas y relatos, tomamos la resolución de intentar publicar nuestro libro.

¡Bravo! He ahí una decisión valiente. Comprendo a la perfección su estado de ánimo, no hace mucho tiempo yo también lo tuve. En mi caso, el responsable fue El silencio del elefante (puede descargar algunos relatos en este enlace).

Fruto de los errores que a continuación describiremos, recibí una interesantísima y utilísima carta. Su remitente digital era una de las agencias de escritores a las que, equivocadamente (como veremos) envié el asunto de mi ocupación y preocupación, una copia en PDF de mi libro.

La agencia literaria Guillermo Schavelzon & Asociados, S.L. tuvo la amable gentileza de clarificarme cristalinamente el estado de las cosas.

En nuestra agencia, decían, recibimos a diario seis o siete solicitudes de representación. Como agencia de escritores, esta era una situación favorable. Sin embargo, destacaban también la imposibilidad material de leer seis o siete libros cada día. Lógico ¿verdad?

De ello se deriva como cierta la impresión que muchos escritores tienen tras sucesivas cartas, más o menos amables, de rechazo editorial: ni siquiera han leído mi libro. Por supuesto, no lo han hecho. ¿Cómo abarcar todos los manuscritos recibidos combinando esto con la atención a los escritores en activo de la editorial o agencia, además de otras tareas inherentes? No, no ha leído su libro.

¿Se puede hacer algo al respecto? Si es así ¿qué se puede hacer? Y otro aspecto importante ¿cuánto me va a costar? Sí, se puede hacer algo al respecto, algo útil que no está relacionado con nada más sino escribir y con coste cero. Ni un euro. Gratis. Efectividad y rentabilidad de esfuerzo con coste cero. No pinta mal ¿verdad?

¿Cuál es el problema? ¿Por qué rechazan mis libros? La respuesta a estas preguntas es tan abrumadora como simple: no se han utilizado los procedimientos habituales. No hemos sabido cómo vender nuestro libro, negándole por desconocimiento cualquier oportunidad.

No nos equivoquemos. Por muy frecuente que sean en nuestro país las recomendaciones y los amiguismos, esta fórmula no funciona tan bien como parece. Es un recurso del que se ha abusado tanto que los editores ya no lo consideran. Un editor siempre está desbordado de trabajo y el intento de “enchufe” no es para él sino una imprevista y molesta carga.

Esa es la clave de nuestro trabajo, saber que un editor está sobrecargado. Así que facilitarle las cosas será muy eficaz para nuestro objetivo. ¿Cómo hacerlo? Conociendo el funcionamiento de nuestro principal aliado, la única oportunidad real que tenemos de favorecer el camino a la edición de nuestro libro: La Propuesta, Propuesta Editorial o “Editorial Propose”.

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