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Ales Kot concluye 'Zero' dejándonos patidifusos
Novela gráfica

Ales Kot concluye 'Zero' dejándonos patidifusos

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Ales Kot es un autor raro. Y podría terminar aquí perfectamente mi reseña del último volumen de 'Zero', ya que, tras una semana después de haberlo terminado todavía no tengo muy claro lo que he leído en su atípica serie de espías.

Mi relación con 'Zero' ha sufrido, a lo largo de sus cuatro tomos, altibajos. Comencé enamorándome, en el segundo tomo Ales Kot empezó a descubrir sus cartas y a descolocar al lector, en el tercero todo pareció fluir de nuevo... y en el último todo ha explotado en una paranoia interdimensional/temporal/espacial con referencias literarias y artísticas por doquier.

Así en 'Zero: Rendición', Kot se marca un Animal Man de Morrison y pone a Edward Zero a plantearse su existencia en un viaje en el que sabrá de "su creador" de otra dimensión y en el que tendrán su importancia William s. Burroughs, Joan Valmer y Allen Ginsberg... y disculpadme si no me adentro demasiado más en la trama, ya que es bien difícil resumir lo visto en este último volumen.

En esta ocasión Ales Kot cuenta con los dibujos de Ian Bertram, Stathis Tsemberlidis, Robert Sammelin y Lula Lotay. Dibujantes que, si bien tienen todos un estilo bastante diferenciado, logran encajar en la dinámica de 'Zero', realizando un gran y meritorio trabajo al plasmar en papel las ideas surrealistas de Kot.

Y es que el final de 'Zero' es un final que deja patidifuso. Es raro y si no estás demasiado atento se convierte en un sin sentido. Recuerda, eso sí, al final de su etapa en 'Vengadores Secretos', en el que se nota que tuvo un editor que le ató lo suficientemente en corto como para pulir y depurar las ideas de Kot para hacerlas más accesibles.

Ales Kot tiene una visión muy interesante del mundo y la ficción y ya en 'Niños Salvajes' tuvimos un primer ensayo sobre sus intereses. Mucha gente le compara en ese sentido con Morrison, pero con una gran diferencia: Kot no sabe escribir tan bien como el escocés. Al guionista le falta todavía esa capacidad de transmitir esas ideas de modo adecuado, pero cuando lo consiga nos pondremos a temblar.

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