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Astérix y Obélix, mucho más que un cómic para niños (III)

Astérix y Obélix, mucho más que un cómic para niños (III)
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Las citas latinas

Desde el primer álbum Goscinny decide utilizar el latín como un elemento de humor en boca de sus personajes. Muchas de las citas provienen de las páginas rosas de la Petit Larousse, que incluían famosas sentencias latinas, pero también utilizaron fuentes más directas como el libro de Julio César anteriormente citado, 'De Bello Gallico'. Nunca son traducidas, ni en la versión original francesa ni en la española, por lo que ya no sólo a los niños, sino también a los adultos se les escapan estas grandes dosis de ingenio. Pero a día de hoy, además de algunos datos un tanto desordenados que podéis encontrar en la Wikimedia, con solo escribir las citas en Google cualquiera puede hallar su traducción, con lo que hasta el menos puesto en nuestra lengua madre podrá disfrutar de una parte del guión que lo eleva a la excelencia.

Así, en 'Astérix el Galo', la primera vez que vemos al César nos lo encontramos sentado en su silla consular y, después de que el narrador nos cuente que hay una pequeña aldea gala que se resiste a la conquista romana, el dictator se dirige directamente al lector con un malhumorado ¿Quid? ('¿Qué?'). Poco después gozamos con la primera paliza a unos legionarios por parte de Astérix y uno de ellos se lamenta diciendo ¡Vae victis! (¡'Ay de los vencidos!', frase atribuida al jefe galo Brenno tras la toma de Roma en el 387 antes de Cristo). En este primer álbum ya nos encontramos otras frases más o menos conocidas por todos, unos ejemplos a continuación:

  • Alea iacta est ("La suerte está echada"), oración que Suetonio puso en boca del César cuando el general cruzó el Rubicón, desafiando ya no sólo un mandato del Senado instigado por Pompeyo, Catón, Cicerón, etc sino también la antigua ley que impedía que un general pasara el río sin haber disuelto sus tropas para llegar a Roma. Esta sentencia se repite una y otra vez a lo largo de las historietas, siempre sacada de contexto de manera muy inteligente.

  • Quo vadis? ('¿Adónde vas?'), frase que supuestamente habría dicho San Pedro cuando saliendo de Roma se encontró en la Via Appia a Cristo Resucitado. Lógicamente, la razón para la introducción de esta cita apócrifa está más vinculada a la película 'Quo vadis?' de Mervyn LeRoy, basada en la novela homónima de Henryk Sienkiewicz. En 'Astérix el Galo' la pronuncia el vigía del campamento de Petibónum y se repite en otras publicaciones.

  • Ave, Caesar, morituri te salutant ("Ave, César, los que van a morir te saludan"), saludo con el que los gladiadores presentaban sus respetos antes de dar comienzo a la lucha. En el mismo álbum del que hablábamos, unos legionarios se la dicen a Calígula Minus, el endeble y martirizado compañero al que le toca disfrazarse de galo para entrar en la aldea regida por Abraracúrcix. Esta frase, cuya única referencia histórica la encontramos en Suetonio en referencia al Emperador Claudio, sufre un giro gracias a un agudo juego de palabras en 'La Odisea de Astérix': el jefe de la policía secreta, Fielhastalfinus, y el druida-espía Ceroceroseix se despiden así de Julio César antes de emprender su misión: Ave, Caesar, lucratori te salutant, es decir: 'Ave, César, los que van a lucrarse te saludan'.

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También hay espacio para famosas citas anacrónicas, pronunciadas o escritas por personajes históricos posteriores al mundo romano antiguo, lo que supone una vuelta de tuerca en boca de personajes del siglo I. Una de esas maravillas la encontramos también en el primer álbum, cuando el centurión Caius Bonus sale enfadado con Astérix y Panorámix de su tienda de campaña y sentencia: Aut Caesar aut nihil ('O César o nada'). Dicho aforismo era la divisa de César Borgia (1475-1507), Confaloniero y Capitán General de los ejércitos pontificios, hijo del Papa Alejandro VI, una figura tan interesante como desconocida de la Historia europea.

Para terminar con los romanos, quiero destacar otra cita que ya me hacía reír de pequeño porque entendía la gracia aunque no supiera lo que significaba. En 'Astérix Legionario' el rubio y bigotudo galo le ordena a un funcionario que busque al novio de la bella Falbalá en el registro de alistados forzosos y el romano le responde: "¿Tragicómix...? ¿con 't' como Timeo Danaos et dona ferentes?" ('Temo a los griegos y sus regalos'). Aquí lo importante no es el significado de la frase (pronunciada por el sacerdote troyano Laocoonte cuando fue recibido el caballo de Troya en 'La Ilíada'), pues el chiste está en la aliteración del fonema /t/.

Si hay un personaje experto en sacarle la ironía a la realidad a través de famosas sentencias latinas, ese es el pirata Patapalo, contramaestre del capitán del drakkar, Barbarroja; es un perro viejo con muchos años de experiencia en el mar, tiene un pata de palo y se apoya en una muleta. No sabemos su nacionalidad pero a buen seguro que no es romano, por lo que lógicamente nos extraña su dominio del latín. A continuación comentaré algunas de sus mejores apariciones, explicando su origen pero esperando que vosotros mismos saquéis su sentido irónico (un chiste explicado pierde la gracia):

  • En 'Astérix Gladiador' Barbarroja da por hecho que el abordaje del barco mercader fenicio que se encuentran será un éxito y vende la piel del oso antes de cazarlo, pues no saben que en el barco van la pareja de guerreros galos. Y Patapalo advierte sabiamente: Vanitas vanitatum et omnia vanitas ('Vanidad de vanidades y todo vanidad'), aforismo usado para deplorar el vacío y la nada de las cosas de esta vida en el 'Libro del Eclesiastés'.

  • En 'La Vuelta a la Galia' vuelven a atacar un barco en el que también van Astérix y Obélix y, tras una elipsis de la contienda, nos encontramos a los piratas naufragados y Patapalo intenta encontrar consuelo citando a Lucano, autor hispano de 'La Farsalia', poema épico dedicado a Nerón donde se describe la guerra civil entre César y Pompeyo y el suicidio de Catón el Joven: Victrix causa diis placuit sed victa Catoni ('La causa de los vencedores agradó a los dioses, pero la de los vencidos a Catón').

  • En 'Astérix en Bretaña' los piratas aparecen dos veces. En la primera ocasión son literalmente embestidos por la flota de Julio César, que atraviesa el Canal de La Mancha para invadir la isla de los bretones. El cojo contramaestre pirata, agarrado a una madera flotante, se lamenta con estas palabras: O fortunatos nimium, sua si bona norint, agricolas ('¡Qué dichosos los hombres del campo, si conociesen su felicidad!'), cita de las 'Geórgicas' de Virgilio muy popular en la Roma urbana en referencia al caos de la ciudad enfrentado a la placidez rural.

  • Más tarde, se encuentran con un frágil esquife; al ver que sus ocupantes no son otros que nuestros héroes de vuelta a Armórica, huyen a toda vela y acaban naufragando contra la costa, con el capitán vanagloriándose de que esta vez los galos no habían podido hundir su barco. Entonces, Patapalo comenta: Fluctuat nec mergitur ('Es batida por las olas pero no hundida'), frase atribuida a san Juan Crisóstomo y que es el lema de la ciudad de París.

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  • En 'Astérix en la India' el abordaje les viene desde el cielo, porque Astérix y Obélix irrumpen sobre la alfombra voladora del faquir Ahivá. En este caso sólo les roban la comida, pero el ingenuo y tartamudo vigía Baba abre un agujero en el barco, igual que hace su capitán en otra ocasión siguiendo el principio de "antes hundo yo el barco a que vosotros me lo hundáis otra vez". Así pues acaban todos en el agua y Barbarroja dice "¡Ya nos han vuelto a aguar el viaje", a lo que su contramaestre comenta Sic transit gloria mundi ('Así pasa la gloria del mundo'), expresión que según parece proviene de un pasaje de la 'Imitación de Cristo' de Tomás de Kempis (1380-1471) y que es utilizada en la ceremonia de coronación de nuevos papas, cuando un monje interrumpe el acto, muestra unas ramas de lino ardiendo y, una vez consumida la llama, pronuncia dicha frase para recordar al Papa que, a pesar de la tradición y la grandilocuencia de la ceremonia, no deja de ser un mortal.

  • En 'El Mal Trago de Obélix' los corsarios vuelven a tropezar con la galera del César y se disponen a saludarlo como muestra de vasallaje. Pero en el barco no va el dictator sino los fugitivos encabezados por Spartakis, junto a Astérix, Obélix y Panorámix. Los remeros, habiendo bebido la poción del druida, bogan a una velocidad inhumana, por lo que en el choque con el drakkar pirata lo parten a la mitad. Una vez en el agua, los piratas, siguen pensando que habían sido golpeados por el barco de Julio César, por lo que Patapalo declama Summum ius summa iniuria ('Sumo derecho, suma injusticia'), cita original del comediógrafo Terencio que aquí debe traducirse mejor como 'A mayor justicia, mayor daño'.

En los siguientes posts completaré la serie con sendos posts sobre los personajes y el Mundo Antiguo en Astérix y Obélix.

En Papel en Blanco | Astérix y Obélix, mucho más que un cómic para niños (I), Astérix y Obélix, mucho más que un cómic para niños (II)

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