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Blankets: literatura en viñetas

Blankets: literatura en viñetas
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Tras obtener un premio Harvey y otras tantas nominaciones con su primera novela gráfica, Good bye, Chunky Rice, el dibujante y guionista Craig Thompson abordó una nueva y ambiciosa obra llamada Blankets. A través de sus más de 500 páginas, nos encontramos con una historia llena de amor, amistad y, por encima de todo, sinceridad. En ella nos cuenta su propia vida, desde que tenía que compartir cama con su hermano hasta su primer amor, encarnado en la preciosa Raina.

Cada página de Blankets es un esmerado mosaico en blanco y negro que parece cobrar vida durante la lectura. Con un dibujo claro y efectivo, sin necesidad de grandes artificios, Thompson nos invita a conocer los lugares de su infancia y juventud y a hablar con las personas a las que conoció. La soltura de su pincel nos muestra tanto el mundo imaginario que comparte con su hermano, como esa especie de Nirvana que alcanza junto a Raina. Todo ello aderezado con un uso magistral de los silencios, las repeticiones, las splash-pages, los planos y la estructuración de las viñetas en cada página.

Leer Blankets supone adentrarse en una epopeya, dividida en nueve partes, sobre el proceso de hacerse mayor. Te engancha porque mantiene un ritmo ágil y nos presenta a unos personajes muy definidos, creíbles y cautivadores. Muchos de ellos podemos reconocerlos en nuestra vida cotidiana. Al resto, una vez leída la obra, los evocamos como viejos conocidos.

Por otro lado, esta novela gráfica también puede consierarse como una especie de retrato generacional. Algo que ya han probado otros autores como Peter Bagge, que ofrece en su Odio una visión tremendamente ácida y esperpéntica de la vida de un joven en los años 90. Y en la literatura es una práctica aún más habitual. Pensemos por ejemplo en J.D. Salinger y su El guardián entre el centeno, o en la cruda Menos que cero, de Bret Easton Ellis. En Blankets se tratan cuestiones como la fe religiosa, que determina actos y pensamientos; las relaciones familiares, el colegio o el resentimiento contra el resto del mundo. Emociones de todo tipo, enormemente vívidas, que impregnan cada página del cómic.

Esta obra es uno de esos ejemplos que desmienten rotundamente que el cómic sea un entretenimiento para niños. Entre otros que destacan por su calidad gráfica y narrativa vale la pena citar el universo onírico creado por Neil Gaiman en Sandman; From Hell, de Alan Moore, que bien podría ser una novela decimonónica basada en las fechorías de Jack el Destripador; y cualquiera de las novelas gráficas de Will Eisner, entre las que destaca Contrato con Dios. Una pequeña muestra de las grandes obras que nos ofrece el noveno arte.

Sitio oficial | Craig Thompson

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