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Cómo llegó el manga a España
Novela gráfica

Cómo llegó el manga a España

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Abril de 1990. Los kioscos reciben el número 1 (de 38) de la edición a color de 'Akira', el mítico manga de Katsuhiro Otomo por parte de Ediciones B. El éxito de la serie de Otomo haría que Norma se animara a publicar 'Pesadillas', del mismo autor, poco después. Hasta esa década el manga en España era rara avis, pero pronto cambiaría.

El culpable no sería Otomo, sino que por casualidades de la vida ese mismo 1990 aterrizaría en nuestro país el FENÓMENO en mayúsculas: TVG, ETB, Telemadrid, TV3 y posteriormente el resto de autonóicas no sabían la que se les venía encima al comenzar a emitir 'Dragon Ball'. Algo se estaba moviendo entre los aficionados al cómic y a la animación y en pocos meses el manga se instalaría en España para quedarse.

La “prehistoria” del manga en España

Bobin Manga

Un ejercicio de arqueología nos lleva a la que puede ser la primera publicación de un manga en España en la revista 'Bobín', que en marzo de 1931 publicó una historieta bastante primitiva protagonizada por el Doctor Hamaikari. Pasarían más de tres décadas para que volviésemos a saber algo de este mundo.

Otoño de 1968. Josep Tremoleda tiene en mente para su revista un pequeño especial. Quiere acercar a los jóvenes lectores de 'Cavall Fort' la diversidad que ofrece el cómic a lo largo del mundo, pero necesita a la persona idónea. El Consejo de Dirección de la revista lo tiene claro: hay un joven, llamado Antonio Martín, que ha empezado a despuntar como experto en el cómic y que acaba de concluir un seminal llamado 'Apuntes para una historia de los tebeos'.

La revista quiere una “Mostra del Comic Mundial”, con ejemplos de cómics de varios países. Martín se las ve algo canutas. Si bien tiene total libertad para seleccionar material, la edad de los destinatarios de la revista (infantil) y las restricciones de espacio (historias autoconclusivas de una página) hacían algo difícil.

Finalmente el número 137/138 de 'Cavall Fort', el especial navideño de 1968, salió con 28 páginas: cuatro de introducción y varios ejemplos de cómic USA, español, francoblega, italiano, británico, finés, suizo, alemán, sueco, argentino y japonés. Este último, con una sola plancha, es una de las primeras publicaciones de un manga en España.

Tonda Haneko

Para la ocasión Martín escoge Tonda Haneko, de Rakuten Kitazawa, considerado por muchos como el fundador del manga moderno, siendo el primer historietista profesional de Japón y quien acuñó el término que define al cómic nipón. La página se tradujo al catalán desde una edición a color italiana.

Posteriormente pasaría un momento de experimentos raros, como las adaptaciones a la española de 'Mazinger Z' (Ediciones Junior, 1977) o una breve serie de 'Candy Candy'. En 1979 sería Grijalbo la que publicaría el primer tomo manga en España: 'La Vida de Mao Tse-Tung', con una traducción directa del japonés del texto y dibujo de Fujio Fujiko, seudónimo que agrupaba a los creadores de 'Doraemon'

Durante los ochenta el manga se empezaría a mover en el terreno underground con la ya desaparecida revista 'El Víbora' editando historietas de Yoshihiro Tatsumi, pero en todo caso se trataban de publicaciones muy puntuales (pero muy recordadas). Habría que esperar a los 90 para que empezásemos a hablar de mercado.

La mejor campaña de marketing

Fotocopia Dragon Ball
«¿Os habéis enterado de lo que ha pasado?»

Los pasillos del instituto son un hervidero. Es un jueves de marzo y corre el rumor de que la Policía ha detenido a tres chavales por tener cromos de 'Bola de Drac'. Pronto se va aclarando el tema: No están detenidos pero sí que han pasado a ser investigados por contrabando. El material ilegal incautado no es otro que cromos, pósters, postales, cómics e incluso figuras de la famosa serie japonesa, que presuntamente han sido introducidos irregularmente en el país.

La Agencia EFE se hace eco de tal particular redada. Es 1992 y la “dragonballmanía” está en su punto más fuerte. Desde el comienzo de la emisión de la serie en TV3 los jóvenes están obsesionados con las aventuras de Son Goku y compañía. El Mercat de Sant Antoni en Barcelona está desbordado, el otrora tranquilo lugar para intercambiar y pasar el domingo parece el World Trade Center.

Padres e hijos navegan entre el gentío vigilados por la Guardia Urbana, que decidió enviar un destacamento de doce agentes para evitar incidentes e ilegalidades. En el mercado no se trafican con drogas, sino con fotocopias y cromos: “Tengo un amigo que tiene un cómic japonés de Dragon Ball, me hice unas fotocopias y vengo algunos domingos a vender”. Diez pesetas la fotocopia en blanco y negro. Doscientas a color. Las copisterías también hacen su agosto y disponen su propia colección de ilustraciones.

Goku Arale
“La mejor campaña de marketing y merchandising consiste en no hacer marketing ni merchandising”

Joan Navarro es director del Salón del Cómic de Barcelona en esa época, y observa atónito el fenómeno Dragon Ball: “uno de cada tres visitantes preguntaba dónde se podían obtener estos tebeos. La imposibilidad de satisfacer ese deseo ha creado una especie de 'mono'”. El hambre por esa serie de dibujos animados despierta el interés de los editores, que en 1992 ya están preparando el desembarco del manga en España.

“Mira, tengo aquí el primer recopilatorio de Dragon Ball”. Alfons Moliné, uno de los divulgadores más prestigiosos del cómic, deja en préstamo el primer tomo recopilatorio a Antonio Martín, director editorial de Planeta DeAgostini. Pronto le quedó claro que lo que tenía en las manos era la bomba. De repente Japón estaba en el mapa y el panorama era esperanzador. El próximo gran fenómeno no iba a venir de EEUU, donde el cómic de superhéroes estaba en su mejor momento desde 1940, sino del imperio del Sol.

Había que hacer algo, y tenía que ser rápido. Lo que no tenía tan claro era el cómo. Pero ni él ni el resto de interesados en la edición en España, que de repente parecía ser todo el mundo. En 1991 la guerra por el manga no sólo estaba en los mercadillos, sino en los despachos, y había más barreras de las que pensaban: el hecho de no haber una edición de algún país cercano hacía que fuese una pesquisa casi a ciegas.

El japonés no era un mercado con el que tuvieran un trato habitual como puede ser el caso del estadounidense o el franco-belga, de hecho tuvieron que mover muchos hilos para siquiera contactar con Shueisha, la editorial que publicaba el manga de Akira Toriyama. Tras ese primer contacto y a golpe de fax, cartas, conferencias telefónicas internacionales y diversas reuniones en Japón por fin consiguieron la licencia.

Publicacion Dragon Ball

Es octubre de 1991. España es el país invitado de honor de la Feria del Libro de Frankfurt, la convención en torno al libro más importante del mundo. Un lugar donde tradicionalmente tienen encuentro los editores internacionales para llegar a grandes acuerdos y, tras meses de arduas negociaciones y el acoso de la competencia, Planeta firma con Shueisha un primer acuerdo para editar Dragon Ball. El manga de Akira Toriyama se iba a publicar por primera vez en occidente.

Pero todavía había mucho que acordar: los japoneses miraban recelosos la propuesta de Antonio Martín: edición en español y en catalán y desde dos puntos diferentes (serie blanca y serie roja) asociando cada parte a una serie de televisión. Los japoneses no querían. Si bien el anime tenia Bola de Dragón y Bola de Dragón Z, no querían que esa “Z” estuviera en el título del manga.

Lo que pocos sabían es que en el pack no iría solamente Dragon Ball, sino que Antonio Martín quería que Cómics Forum, el sello dedicado al cómic de Planeta, fuese desde el principio el referente de la edición de manga en España. Marcada la hoja de ruta, se designó al Salón del Cómic de Barcelona de 1992 como fecha del parto.

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Decisiones y más decisiones: El manga es un mundo muy distinto al cómic occidental. En Fórum no saben muy bien cómo editar ni 'Bola de Dragón' ni las otras dos series que publicarán en abril. La edición de 'Akira' por parte de Ediciones B, realizada a partir de la edición de Marvel, parece decir que el mejor camino, de momento, era asemejarlo al formato por excelencia: el comic book y en sentido occidental. Así saldrá la “Serie Blanca”, mientras que 'El puño de la Estrella del Norte' y 'Crying Freeman', saldrían en formato más parecido al "prestigio".

Así, en abril de 1992,estos tres mangas llegarían a España, dando comienzo al mercado actual del manga con una tirada monumental, sin precedentes en nuestro país: de una tirada prevista de cincuenta mil a ochenta mil ejemplares semanales superaron los ciento cincuenta mil, entre edición en castellano y en catalán. Y ¿averiguáis cómo promocionó Planeta el lanzamiento de Dragon Ball? Sí, con fotocopias oficiales.

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'Dragon Ball' funciona, y poco a poco se van trayendo muchos más títulos. El interés por el manga hace que el Salón del Cómic de Barcelona de 1993 sea el paraíso para el otaku: Ōtomo, Taniguchi, Maruo, Ikegami, Tanaka, Sanjō, Inaba y Terasawa y stands de las grandes editoriales Kōdansha, Shūeisha y Shōgakukan. Una jugada maestra de Joan Navarro, que afianzó así la presencia de un recién llegado arte a España y que se quedaría para siempre.

Manga en Papel en Blanco

En este medio hemos publicado varias reseñas de mangas muy interesantes. A modo de resumen os dejamos algunas de los últimos meses:

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