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'El olor de los muchachos voraces': western atípico de Frederik Peeters
Novela gráfica

'El olor de los muchachos voraces': western atípico de Frederik Peeters

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Frederik Peeters es un autor al que hemos visto en diferentes registros: desde el más íntimo y costumbrista en 'Píldoras azules', pasando por sus sagas de ciencia-ficción en 'Lupus', 'Aama', hasta el género negro en 'R.G.' El western tampoco no le es ajeno, ya que con anterioridad se había aproximado a él en la regular 'Las migajas', con guiones de Ibn Al Rabin. En aquella obra, rehecha desde una idea más antigua, Peeters ya ponía en contacto el escenario típico del oeste (a pesar de que se desarrolle en Europa) con situaciones suprarreales. Pero con los guiones de Hui Phang, en 'El olor de los muchachos voraces' (Astiberri, 2016) crea una obra muy superior.

Estamos en Texas, a finales de siglo XIX. Apenas acabada la guerra de secesión, el Gobierno americano reanuda las campañas de exploración de los territorios situados al oeste del Misisipi. El geólogo Stingley quiere aprovechar la ocasión para hacerse con un inmenso terreno donde planea crear una nueva sociedad, aunque eso signifique expulsar a los indios comanches que pueblan esa zona desde hace siglos. Junto al fotógrafo Oscar Forrest y el joven Milton, que están allí más bien por huir de su pasado, ese cínico iluminado recorre las grandes llanuras de Texas en busca del sitio idóneo para edificar su sueño de civilización: tres personajes misteriosos, de un pasado que intentan evadir, tres mentirosos a los que el lector calará enseguida. Entre Oscar y Milton se irá estableciendo poco a poco una relación ambigua, en un entorno grandioso que nutre su apetito de libertad. Pero extrañas sombras merodean el campamento, y la todopoderosa naturaleza se dispone a desvelar turbios secretos.

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Peeters, al hilo de la obra dice que “La dimensión fantástico-chamánica del guion de Loo Hui Phang produjo en mí imágenes muy fuertes desde la primera lectura” y es cierto que ese impacto animista puede apreciarse en la obra, en las grandes ilustraciones a toda página, y sobre todo en la espectacular escena final en la que Peeters lo da todo.

'El olor de los muchachos voraces' es una obra muy sexual, pero no en el sentido erótico. Las pulsiones sexuales son las que dirigen a los protagonistas, tanto a Oscar, el protagonista, como al que se revelará como antagonista, pero de una forma sorpresiva. El sorprendente poder de Milton, su conexión con la tierra y los caballos, además de aportar el toque weird a este western, confirma la lectura que hacemos: se trata, en apariencia de un mundo duro, masculino (en principio), que parece querer autoinmolarse. Para la resolución de la trama será pues muy importante el descubrimiento de la identidad de los personajes.

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La obra, pues, toma como base elementos tópicos del género para transgredirlo y llevarlo a nuevos puertos: un territorio en el que podemos reflexionar sobre diferentes cuestiones, como el género, la importancia de la pulsión sexual en nuestras vidas, o el desencuentro entre culturas: entre hombres y mujeres, entre nativos y colonos, entre lo natural y lo artificial, lo nuevo y lo viejo. El guion de Loo Hui Phangsabe brillar a través de todos esos lugares comunes para entregar una historia vibrante y diferente. Y, en cuanto al lápiz, Peeters demuestra como siempre si absoluto dominio de las figuras, y su facilidad para que lo fantástico tome la realidad de una forma natural. En conjunto, se trata de una obra más que recomendable que sabe ir mucho más allá de lo que pudiera parecer en un principio, y eso es siempre de agradecer.

'El olor de los muchachos voraces'.
Loo Hui Phang y Frederik Peeters.
Astiberri, 2016.
Cartoné, color. 112 pgs. 22€
ISBN: 978-84-16251-59-9
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