Compartir
Publicidad
'Glenn Gould', de Sandrine Revel: una vida a contratiempo
Novela gráfica

'Glenn Gould', de Sandrine Revel: una vida a contratiempo

Publicidad
Publicidad

Glenn Gould fue una de esas personalidades que fascinan desde el principio. Aclamado como la primera “rock star” de la música clásica (si es que eso es una paradoja) mucho antes que James Rhodes pusiera de moda la música clásica y que Bach tuviera que ser algo cool que todo el mundo debería conocer, Gould convirtió sus Variaciones Goldberg no sólo en un soplo de aire fresco en una música que parecía apolillada, sino que convirtió la edición de Sony en un imposible superventas. Y, ojo: estamos hablando de 1956.

Dotado de un extraordinario talento que demostró desde pequeño, Gould era un genio que, como todos ellos, tenía sus rarezas. Su manera de tocar encorvado y tarareando con los ojos cerrados era sin duda la marca de la casa. Yo mismo me sorprendí la primera vez que escuché una de sus piezas, y lo poco habitual que resulta oírle cantar casi imperceptiblemente de fondo (¡pobres técnicos de sonido, con la que tuvieron que lidiar!).

Pero tras estas trivialidades que, más que nada, lo convertían en un excéntrico, Gould era un ser humano especial. Hipocondríaco, asocial, al borde del autismo, tenía muy pocos amigos, y los que tenía ya sabían cómo tenían que reaccionar ante su extraño comportamiento. Un ser humano solitario, frágil y atormentado que encontraba en el estudio de grabación un refugio casi uterino que le llevó a dejar de dar conciertos. Allí podía repetir una y otra vez una toma con la que no estaba satisfecho. Los ingenieros de sonido no salían de su asombro cuando, una vez tras otra regrababan una pieza y, a pesar de que nunca tenía fallos técnicos, Gould siempre la interpretaba de forma diferente.

Sandrine Revel plantea en 'Glenn Gould: una vida a contratiempo' (Astiberri, 2016) una biografía del músico que revela su lado más personal: las relaciones con su familia, los tira y afloja con su representante, pero sobre todo, su amor absoluto por la música, por el momento casi mediúmnico de la interpretación, cuando la música se convierte (y consecuentemente, también convierte al pianista) en un instrumento de la trascendencia. Una sensación que sólo los que en algún momento se han sentido cercanos al síndrome de Stendhal serán capaces de entender en toda su complejidad.

Glenn Peb 2

Para ello, Revel organiza este recorrido por la vida de Gould de forma cronológica, pero a la vez va dando saltos adelante y atrás en el tiempo, como las manos del pianista, tomando como punto de partida los últimos momentos del artista. Su hilo no tiene pérdida porque en todo momento señala esos saltos temporales con el tipo de contorno de las viñetas. Revel no utiliza línea de negro, sino que directamente utiliza el color, con un resultado llamativo y cálido.

Glenn Portada

Es muy de agradecer que la novela gráfica se complete con una sugerencia de audiciones comentadas con mucho detalle y conocimiento de causa, con lo que el lector no sólo podrá conocer mejor la vida de Gould, sino adentrarse sin miedo en sus obras.

Sandrine Revel recibió el premio Artémisia 2016 por esta novela gráfica; no nos extraña porque estamos ante el relato de la vida de una leyenda de la música contada con un impresionante saber hacer y que tiene visos de convertirse en una de las mejores obras del año.

'Glenn Gould: una vida a contratiempo'
Sandrine Revel
Astiberri, 2016.
Cartoné, color. 136 pgs. 20€
ISBN: 978-84-16251-69-8
Puedes leer un avance aquí

Más información | Ficha en Astiberri
En Papel en Blanco | Sexto Piso publica la biografía dedicada al Duque Blanco de Simon Critchley

Temas
Publicidad
Comentarios cerrados
Publicidad
Publicidad
Inicio