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'La invención de la salchicha al curry', de Isabel Kreitz

'La invención de la salchicha al curry', de Isabel Kreitz
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La salchicha al curry, o currywurst como la llaman allí, es todo un gozo gastronómico para los alemanes. En cualquier ciudad podemos encontrar pequeños puestos ambulantes en los que nos sirven al momento una de estas salchichas cubierta de especies en un pequeño recipiente de cartón. Una excelente opción para aquellos que viajamos con el presupuesto justito.

Resulta curioso que este plato sea el eje temático de un cómic, y en este caso, de una novela también, en la que se basan las viñetas de Isabel Kreitz. Pero hay que tener en cuenta que para los alemanes el buen yantar es un elemento básico en sus vidas y sus salchichas no son precisamente unas desconocidas en el resto del mundo. Por si fuera poco, en Berlín existe un museo dedicado a la historia del currywurst.

En cualquier caso, la invención de este peculiar plato no es la única cuestión que se trata en la historia. El cómic nos traslada a la ciudad de Hamburgo en 1945, durante los últimos suspiros de la guerra. Allí acompañamos a la protagonista, Lena Brücker, en estos día difíciles y llenos de incertidumbre. Se plantea también una historia de amor cuando conoce a Kiel Bremer, un joven soldado que decide desertar y pasa los últimos días del conflicto escondido en la casa de Lena.

Lo más interesante del cómic es el reflejo de la vida de los habitantes de la ciudad en un tiempo en que se sucedían los acontecimientos a ritmo frenético: la llegada de los aliados, la caída de otras tantas ciudades germanas, el suicidio de Hitler... Además de estos acontecimientos históricos que todos podemos identificar, también se hace hincapié en la vida personal de la gente. Por un lado, están aquellos que aún confían ciegamente en el Reich y no tratan de ocultar su fanatismo; por otro, quienes reciben la noticia del final de la guerra con una enorme sonrisa.

Lena descubre el currywurst

También nos encontramos con el mercado negro que facilitó la supervivencia de muchos ciudadanos frente al estricto régimen de las cartas de racionamiento. Los hamburgueses tenían que afilar el ingenio y tener toda la iniciativa posible, un rasgo de carácter que también pudimos ver reflejado en el padre de Art Spiegelman cuando este último retrató su experiencia en un campo de concentración en Maus.

Así pues nos encontramos ante un cómic con un planteamiento muy original que suple ciertas carencias en el dibujo y la narratividad. No es la primera incursión gastronómica de su autora, ya que Kreitz ya colaboró con la japonesa Junko Iwamoto en la obra Descubrir el sushi.

Más información | Glénat

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