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¿Sueñan los hombres con vidas eléctricas?

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The Surrogates es el debut de Robert Venditti en el tebeo y su irrupción puede considerarse un auténtico triunfo: halagada por diversos medios, premiada por su condición de tebeo indie y contando con la recomendación de alguno de los guionistas de Lost. ¿Mejor imposible? No tanto. Hay ejemplos trágicos, como el caso de Steve Niles, tierno artesano devenido en artista con prontitud y su obra de éxito temprano, 30 días de noche, le ha dejado encasillado en un espiral de secuelas interminables. Está por ver cómo sienta al guionista Venditti su reconocimiento. Su tebeo está siendo adaptado por Jonathan Mostow y con Bruce Willis en el papel principal, lo que asegurará reediciones de lujo y un interesante debate entre las relaciones establecidas entre el original y su equivalente cinematográfico.

The Surrogates, por suerte, es mucho más que eso. A través de la obra más célebre de Philip K. Dick, Venditti ha instalado una suerte de vuelta de tuerca al mismo concepto, entroncándola con la tradición del noir (en concreto, del procedural y del esquema de compañeros) y con los iconos pulp, hasta llegar a una conclusión que no desmecería nada al mejor Ballard. El tebeo, ilustrado por Brett Weldele, apuesta por juegos cromáticos de luz y momentos bastante bellos, en su uso de la elipsis, con otros excesivamente descriptivos.

El punto de partida es sencillo: la humanidad vive las experiencias que le pertocan a través de androides, los surrogates del título, que son réplicas exactas a ellos, con la virtud de que nunca envejecen y de que ellos no corren ningún verdadero riesgo físico. El protagonista, Harv Greer, es un detective encargado de investigar los “asesinatos” de surrogates por parte de un tecnoterrorista, un hombre de hierro modelado como los antiguos iconos pulp. La historia tiene un final arriesgadísimo que sorprenderá a propios y ajenos del género, haciendo un canto al riesgo de vivir más poético de lo que parece y alberga bastantes sorpresas respecto a la descripción de los Dreads, secta religiosa que se opone a la experiencia surrogate apostando por la vida “física”.

Los mejores momentos vienen dados por su uso natural del género policial como verdadera forma de hacer una obra con verdadera vocación social y el de la ciencia ficción para hablar también de la realidad en una clave no siempre tan alegórica sino directa, sin la intermediación de los agotados códigos genéricos del realismo, fórmulas que evidentemente ya no responden a nuestros puntos de vista.

Más interesante en su articulación de un discurso que contrapone los géneros de los años cuarenta folletinescos (el hard-boiled o el citado pulp) frente a la cultura postcyberpunk imperante en las obras de hoy en día, The Surrogates es una obra tan sugerente como llena de lecturas, tan ambigua que se hace imposible hablar de ella sino es entrando en una discusión. Deben reconocérsele muchas de sus inexactitudes pero su capacidad de sugerencia supera cualquier otra duda. Además, la edición española cuenta con excelentes extras como todos los anuncios concebidos por su autor, un portfolio de dibujantes de lujo y falsos noticiarios para ahondar más en el universo más fascinante recién creado que ya corre el riesgo de la secuela, anunciada para 2010, con el mismo equipo creativo.

Más Información l Guía del Cómic

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