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Tintín tiene prohibido perder la virginidad

Tintín tiene prohibido perder la virginidad
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Terrible cinturón de castidad el que los herederos de la obra de Hergé ciñen entorno a su criatura. Terrible y firme: lo ha comprobado el autor Antonio Altarriba, que ha visto condenado su libro Tintín y el loto rosa a la extinción por una embestida legal de la Sociedad Moulinsart. ¿La razón? Que en un pequeño juego de ficción un Tintín talludito frecuentaba turbias compañías que le conducían a... la iniciación sexual. Pero dejemos que sea el propio autor quien lo explique:

Con motivo del centenario de Hergé publiqué un libro en Ediciones de Ponent titulado Tintín y el loto rosa. Se trata de un homenaje a un autor que admiro y en el que agrupo varios ensayos así como un relato de ficción donde presento a Tintín doce años después de la muerte de su autor. Alejado de la aventura y de sus justicieras resoluciones, el mundo de nuestro héroe se ha venido abajo. Haddock ha caído en el alcoholismo, el profesor Tornasol ha ingresado en una sanatorio psiquiátrico y –lo peor- Milú ha muerto. En un intento de superar la depresión, Tintín recupera su profesión de reportero. Pero los tiempos han cambiado y sólo encuentra trabajo en la prensa sensacionalista del corazón. A partir de ahí lo embarco en una aventura muy “tintinesca” en la que, escéptico y adulto, acaba iniciándose en el sexo.

Altarriba usó ilustraciones de Ricard Castells y Hernández Landazábal para evitar vulnerar los derechos de autor que detenta la Sociedad Moulinsart, pero fue inútil. La Sociedad presionó a la Fnac para que retirara el libro de sus estanterías y en el tira y afloja Moulinsart reconoció que no había delito aparente en la obra de Altarriba, pero que esta “pervertía la esencia del personaje”. Consistente, aparentemente, en permanecer soltero y entero.

Para no ir a juicio nos ofreció el siguiente acuerdo: mantener en distribución el libro hasta que se agotara y renunciar a cualquier reedición posterior. A la vista de la legalidad vigente y siguiendo los consejos de nuestro abogado, tanto Ediciones de Ponent como yo hemos aceptado el acuerdo. Quedo por lo tanto como delincuente en ciernes, pervertidor potencial de Tintín y con un libro, del que ya quedan pocos ejemplares, condenado a no volver a ver la luz.

El "affaire" no es nuevo - ya nos hablaba hace un mes Zona Fandom de ello - pero ha saltado hoy a las páginas de The Guardian y El País. Si bien la historia se recoge con algunas exactitudes, exacerbando la presunta carga sexual del libro, el caso es que la Sociedad Moulinsart esta consiguiendo exactamente lo contrario de lo que pretendía, como suele suceder en estos casos: que Tintín y el loto rosa, destinado a tener una existencia discreta entre conocedores y aficionados, tenga una apoteosis sonada en lugar de la lenta muerte que le planearon.

Así que a la Moulinsart le molesta que Tintín crezca. Que salte al mundo sórdido en el que habitamos los demás y deje de ser un niño. Cuanto menos curioso, porque estoy recordando que hace justamente un año un señor denunció a Tintín en el Congo por racista y ellos respondieron lo siguiente: Las aventuras de Tintín son documentos de una época, lo cual justifica sus aspectos más reprensibles. De una época, sí: de cualquiera menos de esta. Pobre Tintín, obligado por tus cancerberos a permanecer atrapado en tus prejuicios, en tus temores, en tus limitaciones reductoras, a ser menos que el mito que eres. Quizás algún día te dejen ser grande.

Vía | La Cárcel de Papel En Papel en Blanco | Tintín

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