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120 años de Sherlock Holmes

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La Novela Negra o Novela Policial tiene su origen formal indiscutido en el texto de Edgar Allan Poe Los crímenes de la Calle Morgue. Con él se instauró la figura del detective como el centro de la trama policial y de la solución del enigma criminal. Auguste Dupin se contituyó en el modelo sobre el cual se han desarrollado los demás detectives de la literatura y justamente el que le siguió en orden cronológico y de importancia, -fué- fue Sherlock Holmes de la mano de Sir Arthur Conan Doyle.

Sherlok Holmes y su inefable compañero el Dr. Watson fueron protagonistas nada más y nada menos que de 4 novelas y de 56 relatos de ficción en lo que se ha dado a conocer como el canon holmesiano (a decir verdad Watson acompañó a Holmes 17 de los 23 años que duró la serie). Las novelas son Estudio en Escarlata (1887), El signo de los cuatro (1890), El perro de los Baskerville (1901-1902) y La mansión del terror (1914-1915).

Los relatos, por otro lado, fueron publicados en su mayoría en el Strand Magazine y luego recopilados en varios volúmenes que incluyen: Las aventuras de Sherlock Holmes (1891-1892), Las memorias de Sherlock Holmes (1892-1893), El regreso de Sherlock Holmes (1903), Su última reverencia. Recuerdos de Sherlok Holmes (1917) y El archivo de Sherlok Holmes (1927).

Una de tantas cosas interesantes de esta saga de Sherlok Holmes tiene que ver, no solamente con que consolidó la importancia del detective como figura central de la resolución de los misterios a los cuales, por supuesto, la policía oficial no llegaba, sino también con la manera en la que llegaba a tales soluciones y sobre todo por la independencia que ganó dentro de la literatura convirtiéndose casi en un personaje de carne y hueso alrededor del cual se tejió todo un movimiento de idolatría y de estudio.

Cuando apareció hace 120 años Estudio en Escarlata difícilmente pensó Conan Doyle que había creado un personaje que, en cierto sentido, iba a cobrar una vida propia y que iba a sentar un precedente de la magnitud del que aún mantiene con vida al astuto investigador, cuya agudeza y capacidad de deducción le llevaría a solucionar los enigmas más desconcertantes.

Se trata de una novela que puede tender a confundir al lector (y creo que es uno de sus objetivos) ya que está compuesta de dos partes que inicialmente no se sabe muy bien cómo se relacionan, pero cuyo enlace queda claro al final con la resolución del crimen de un hombre cuyo cadáver aparece abandonado en una casona de Brighton, Inglaterra.

Pero al margen de la anécdota criminal, uno de los aspectos más importantes es la presentación de los personajes mismos: el Dr. Watson, quien ha llegado desde Afganistán donde ha sido médico de guerra y que se aloja en el apartamento de Holmes en la ya archiconocida dirección de número 221B de Baker Street.

Watson se presenta a sí mismo y hace una biografía de Sherlok Holmes, de quien sabemos que:

es un detective privado alto, delgado, frío, irónico, ingenioso e intelectualmente inquieto. En ocasiones resulta un tanto brusco pero es cortés con las mujeres a pesar de que desconfía de ellas.

Además de ello, resultaron famosos algunos rasgos como su infaltable pipa, su pasión por el violín, un stradivarius que solía tocar a horas inusuales mientras trataba de resolver algún acertijo, su conocimiento de la apicultura y su consumo de cocaína al 7%. Muchos de ellos lo hacen incluso un personaje bastante underground y misterioso lo cual se convertirá, por cierto, en una de las características más claras de lo que debe ser un detective: siempre alguien que se mueve en las fronteras de la legalidad y que duda de ella permanentemente.

Una de las anécdotas más interesantes y que demuestran la majestuosidad de este personaje y de su impacto, es aquella según la cual Conan Doyle tuvo que revivirlo a petición de los lectores quienes empezaron a usar brazaletes negros en señal de luto y prácticamente exigieron su resurrección, luego de que supuestamente había sido vencido por su archi-enemigo Moriarty.

Hay enciclopedias y clubes de fanáticos alrededor del mundo. Prácticamente toda su obra puede ser bajada de la red, al menos en inglés. Una referencia inevitable de la literatura universal.

Elemental, mi querido Watson

Vía | La Vanguardia Más información | Sherlokian.net

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