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El Quijote en España: (re)conocimiento y divulgación

El Quijote en España: (re)conocimiento y divulgación
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Si un español entabla conversación con un extranjero y éste le saca a colación el Quijote, el español no tardará en hablar con orgullo de la insigne obra de Cervantes, la haya leído o no. El Quijote es un símbolo de la cultura española, sea cual sea el origen que tengamos o el idioma que hablemos (hay, claro está, excepciones en las filas de nacionalistas trasnochados), que ha traspasado el papel y se ha quedado a vivir entre nosotros.

Prueba de ello es las veces que lo citamos (conscientes o no) en nuestro habla cotidiano o la cantidad de iconos que han surgido de él: cuando uno ve un molino, piensa antes en gigantes que en cereales; cuando alguien levanta un objeto alargado en paralelo al suelo y a la altura del tronco, en seguida se nos viene a la cabeza la figura del Caballero de la Triste Figura; o cuando vemos un caballo flaco y mal cuidado, lo hermanamos ipso facto con su ilustre antepasado Rocinante. Sin embargo hay una gran distancia entre la verdadera dimensión de la obra y el conocimiento real que tienen de ella la mayoría de españoles. No entraré en cuestiones estadísticas, pero en España no se lee mucho y lo que se lee está demasiado marcado por el mercado. El Quijote no está entre los libros más leídos pero cuando hablas de él son muchos los que comentan que les gustaría leerlo, que lo intentaron en su día, que deberían retomarlo... No se puede criticar a la gente porque no lo haya leído y está claro que si uno quiere lograr que un amigo entre en el mundo de la lectura, el Quijote no debe estar, ni de lejos, entre las primeras lecturas de un neófito.

El problema es que es una obra mal divulgada. Por un lado el trabajo académico es extraordinario y muy loable, a pesar de ciertas polémicas muy mal llevadas, pero en el plano divulgativo queda mucho camino por recorrer. Ese fue el gran error del centenario celebrado en 2005, una oportunidad única perdida: Ministerio de Cultura, Instituto Cervantes y demás organismos oficiales se centraron demasiado en la organización de grandes eventos, conferencias, publicaciones oficiales (con intereses económicos de por medio), acuerdos internacionales, etcétera, y no se dieron cuenta de que era una ocasión perfecta para acercar la obra al español medio.

Un lugar común de la polémica es la conveniencia o no de enseñarlo en la educación obligatoria. Mi respuesta es sí, pero sólo si se hace bien. No sé cómo se enseña en Castilla-La Mancha, supongo que lo harán mejor, pero en Galicia y otros lugares de España no se toca la novela cervantina hasta la educación secundaria, con el cronómetro de los exámenes y demás evaluaciones; es decir: tarde, mal y a rastro.

El Quijote debe enseñarse poco a poco y a diferentes niveles, adaptándose al lector. Con los más pequeños, debe enfocarse desde el punto de vista cómico y aventurero, acentuando lo anecdótico y despreocupándonos del fondo. Y los niños entre carcajada y carcajada por las hilarantes desventuras de la extaña pareja protagonista, son perfectamente capaces de sacar enseñanzas del texto y soñarán con ser tan valientes como Don Quijote y tener un amigo tan fiel como Sancho. Para ello debe echarse mano de ediciones con el texto adaptado y bien ilustradas, sin miedo a aproximarse al cómic, un medio muy útil para dichas edades.

Tras haber tenido contacto con la obra, a una edad adolescente puede darse un paso más allá en la profundización pero es un error ponerle en la mano dos tochazos con aparato crítico y decirle: "tienes dos meses para leerlo que después nos ponemos con La Regenta". No creamos lo que no es cierto: un chaval normal no está preparado para comprender de verdad la complejidad narrativa o el vanguardismo estilístico de la novela. Yo me centraría más en introducirle en otros planos, relacionando la obra con lo que está aprendiendo sobre el Siglo de Oro, a nivel literario e histórico, ofreciéndole un nuevo punto de vista para una lectura que no pierda el tiempo con Allen, Riquer, Unamuno, Rico...

Una vez que un joven ha acabado su educación obligatoria y ha adquirido cierta cultura general, es el momento de que se zambulla en la obra guiándose por los cervantistas y demás hispanistas. Sólo entonces pondrá sentir desde dentro la magnificencia de una creación sin parangón y comprender en toda su dimensión la razón por la que el Quijote despierta tal admiración a todos sus lectores.

A modo de post scriptum: a la hora de acercar el Quijote a los más jóvenes, creo que es muy aprovechable la aportación de las obras audiovisuales. Un ejemplo de ello es la serie de TVE dirigida por Manuel Gutíerrez Aragón, escrita por Camilo José Cela y protagonizada por Fernando Rey y Alfredo Landa y que podéis encontrar, como ya os contó mi compañera Eva Paris, en la web de RTVE.

Y para acabar os dejo un vídeo con la cabecera de la serie de dibujos animados Don quijote de la Mancha que, sin duda, es una de las mejores iniciativas creadas para presentarle la obra a los más pequeños:

Especial ‘El Quijote’ en Papel en Blanco

Sitio Oficial | El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha, edición dirigida por Francisco Rico, en el Centro Virtual Cervantes En Papel en blanco | Don Quijote y Miguel de Cervantes Más información | El Quijote, serie de TVE | Sitio oficial de la serie de dibujos animados Vídeo | Canal de Quijote.tv en Youtube

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