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'El retrato de Dorian Gray', de Oscar Wilde

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Parece ser que cuando se recuerda a Oscar Wilde (1854-1900), se tiende a realzar más su condición de homosexual mientras se mira con desdén su obra literaria. Hablar, por tanto, de una novela del autor irlandés tiene por mi parte una doble función: honrar a Wilde, primarlo por su talento, independientemente de su vida privada, y por otro lado, descubrir a quien sea necesario un clásico incombustible como es El Retrato de Dorian Gray.

Tuve la oportunidad de leerlo en inglés, y puedo decir que las novelas que he leído en lengua anglosajona se cuentan con los dedos de una mano, así que puedo considerar que haber topado con este libro en "versión original" fue un privilegio excepcional.

Escrita en 1890, lo primero que podemos observar es su nula intención de andarse con rodeos. Ese ir directo al grano, en pro de una extensión ajustada, pero adecuada, es un estandarte en la literatura de Wilde. Dorian Gray es un joven atractivo y carismático, un adonis, un David Beckham a la sazón, o un Brad Pitt, si lo prefieren. El pintor Basil Hallward se queda maravillado ante la presencia de Gray, y cree que hacerle un retrato supondría un punto de inflexión en su trayectoria artística. En esto, que Gray conoce a un tal Lord Henry Wotton, un fanfarrón que cree profundamente en el hedonismo, y mantiene con él conversaciones trascendentales y metafísicas.

En un arrebato de vanidad, Dorian Gray estalla de ansia al querer permanecer para siempre con el mismo aspecto con el que aparece en el retrato de Hallward. Dicho deseo se cumple inexplicablemente, y Dorian Gray cesa de envejecer, a la par que desarrolla una personalidad ególatra e irascible, sin morar la moral de sus actos, y siempre recordando las palabras de Lord Henry Wotton: "Lo único importante en la vida es la belleza".

El Retrato de Dorian Gray es una novela sobresaliente por el ambiente opresivo con el que está contado. Es una obra pionera en el terror gótico, sucesora de Edgar Allan Poe, y ascendiente del universo del director de cine Tim Burton. Asimismo, el protagonista de la novela American Psycho (de Bret Easton Ellis), Patrick Bateman, puede verse perfectamente como un Dorian Gray del siglo XX.

Es una historia sobre la vanidad, el narcisismo, la imperturbabilidad, el estoicismo, el desengaño amoroso (los sucesos con la actriz Sybill son crudos y representativos), el paso del tiempo y la inmortalidad. Dorian Gray prefiere portar sólo con su cuerpo, impune e imperecedero, mientras que el retrato alberga su alma. Con un estilo directo y frío como su protagonista, Wilde consigue estremecer al lector con un declive personal en medio de una atmósfera acorde a la tenebrosidad del relato. Sin embargo, El Retrato de Dorian Gray pone en evidencia una gran sabiduría sobre las debilidades humanas por parte de su autor, y es una obra maestra absoluta e indiscutible que ningún aficionado a la lectura debería perderse.

En Papel en Blanco | 'El Retrato de Dorian Gray', en versión Marvel

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