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'El vampiro de Ropraz' de Jacques Chessex

'El vampiro de Ropraz' de Jacques Chessex
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He de reconocer de entrada, que la novela que os traigo hoy puede resultar un pelín desagradable, y la verdad es que no está entre mis lecturas habituales temas escabrosos o macabros. Pero El vampiro de Ropraz de Jacques Chessex es bastante más que eso, y llegué a él de la forma más tonta y simple posible. Estando en uno de mis particulares paseos por la librería, llamó mi atención un buen número de ejemplares de este título, del que no tenía conocimiento y no me había enterado de su salida, pero claro, el truco estaba en que no se trataba de una novedad, si no que se publicó en el 2008. El caso es que al darle la vuelta y ver de qué iba ya no pude resistirme y me lo acabé llevando al instante, y la verdad es que no me arrepiento en absoluto.

Como digo, la historia es durilla. Así, nos encontramos a principios del siglo veinte, exactamente en 1903, cuando en el pequeño pueblo suizo de Ropraz, ocurre un hecho absolutamente deleznable. La hija del juez de paz muere a causa de una meningitis con tan solo veinte años, y es fácil imaginarse el revuelo que la noticia acarrea en tan escasa población, aunque lo peor está por llegar, ya que a la mañana siguiente aparece su tumbra abierta y el virginal cuerpo de la joven profanado y con algunos miembros devorados. Más tarde, se cometerán dos violaciones con las mismas características en pueblos cercanos.

Estabáis avisados, y sé que de entrada, os puede echar un poco para atrás el tema, pero la verdad que resulta sorprendente la forma en la que Chessex nos lo cuenta, ya que partiendo de una historia real, podría haberse recreado en el morbo más absoluto y haber abusado de la propia violencia que lleva implícita la historia. Pero no, hay momentos muy desagradables, pero siempre por el propio transcurrir de la trama, y nunca por regodearse gratuitamente. 'El vampiro de Ropraz', tiene la dosis justa de violencia, para que nos hagamos una idea de los duros hechos pero a la vez sin que nos llegue a desagradar hasta el punto de dejar su lectura.

En este fino abismo se mueve Chessex como pez en el agua, y acaba conviertiendo esta novelita que no llega a las cien páginas, en un interesante estudio de la mente de un asesino y de la influencia que sobre un pueblo tan pequeño podía ejercer tal figura. Y es que por supuesto, teniendo en cuenta la época en la que se desarrolla, no se tarda mucho tiempo en que la gente pida un culpable y empiecen a desconfiar los unos de los otros. Son tiempos de unas mentalidades muy retorcidas y donde la moral roza la miseria en muchos casos.

Aparece así el único protagonista humano de esta novela, Favez, un mozo de labranza al que rápidamente acusarán de los asesinatos al ser detenido en un establo. El extraño chico se dedicaba a violar animales por esas cercanías, y alguna que otra vez ha tenido muy malas maneras de actuar con las mujeres, intento de violación incluido. Ni qué decir tiene que se convierte rápidamente en el principal sospechoso y será encarcelado y sometido a diversos estudios psiquiátricos.

Jacques Chessex

Llegados a este punto, hay que resaltar precisamente eso, que aquí los sucesos son el verdadero protagonista, dejando a las personas en un segundo plano, ya que Chessex se propone contarnos la historia como si fuera un cronista y de una manera alejada o desapasionada, simplemente contando lo que sucedió, sin mayores matices pero a la vez, y de forma extraña, con una profundidad digna de elogio.

Y llegamos a lo que sin duda es para mí el punto más fuerte de 'El vampiro de Ropraz', que es el final y que me parece sencillamente maravilloso. Muy alejado del tono de todo el libro, todo se resuelve de una manera que hace imposible que no dudemos de su veracidad, y nos sorprende con una vuelta de tuerca que me dejó una carita alelada que aún debo conservar. Genial broche para un buen libro sin duda, y para mí razón suficiente para leerse esta novela.

En cuanto a Jacques Chessex, suizo nacido en el año 1934 y muerto hace justo ahora casi un año, podemos destacar que se trata de un autor muy prolífico, a pesar de que pocas obras han llegado a nuestro país, y que cuenta en su haber con un gran número de libros de poemas, novelas y cuentos, ya que este hombre se ha atrevido con todo. Resalta por encima del resto su obra El ogro, ganadora del premio Goncuort en el año 1973, convirtiéndose en el único escritor de su nacionalidad ganador de este galardón.

Sólo me queda recomendar con la debida moderación esta obra, ya que entiendo que a muchos de vosotros no os guste de antemano. En cualquier caso, se puede leer en un ratito y seguro que no os arrepentiréis finalmente. A mí, como decía, sin ser del tipo de historias que me gusta leer, demasiado escabrosa a priori también para mí, me sorprendió muy gratamente. Además, definitivamente tenéis que leerla, aunque sólo sea por conocer el curioso desenlace de la historia...

Aquí no hay grandes comercios, fábricas, manufacturas, sólo hay lo que se arranca a la tierra, que es como decir nada. Esto no es vivir. Somos incluso tan pobres que vendemos las vacas por su carne a los carniceros de las grandes ciudades y nos contentamos con cerdo, y lo comemos tanto en todas sus formas, ahumado, atocinado, en picadillo, salado, que acabamos pareciéndonos a ellos, la cara rosa, la cabeza colorada, lejos del mundo, en bosques y cañadas negras. En esos campos perdidos, una muchacha es una estrella que imanta las locuras. Incesto y divagaciones, en la sombra de la soltería, de la parte carnal para siempre codiciada y prohibida. La miseria sexual, como la llamarán más tarde, se suma a los extravíos del miedo y la imaginación del mal.

Anagrama Colección: Panorama de narrativas 96 páginas ISBN: 978-84-339-7487-7 Traducción: Jaime Zulaika 12 euros

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