Compartir
Publicidad

Entrevista a Charlie Miralles (I)

Entrevista a Charlie Miralles (I)
Guardar
1 Comentarios
Publicidad
Publicidad

Podemos considerar a Charlie Miralles (Madrid, 1964) como un superviviente de una época en España que poco a poco empieza a cerrarse. Criado en una familia con un padre autoritario a la manera de los momentos más álgidos del régimen, saltó a las calles con la adolescencia en unos años 80 llenos de efervescencia artística pero también de drogas y peleas callejeras. Charlie ha decidido recopilar todos estos recuerdos, limados siempre con una fuerte carga de humor, en la novela 1964 después de Cristo y antes de perder el autobús.

Su viaje nos lleva hasta los comienzos del siglo XXI, cuatro décadas llenas de vivencias de las que podemos extraer enseñanzas, conocer otra visión de la Movida que hoy perpetúan entre otros Alaska y Almodóvar y comprobar que el humor mordaz y la sinceridad no tienen por qué andar a la gresca. Con motivo de su publicación, quedé con Charlie en una cafetería de Argüelles, el barrio donde empezó todo, para extraerle una serie de impresiones de lo más variopintas.

Yo creo que todas las vidas son para contarlas.

UNA SONRISA ANTE LA TRAGEDIA

PAPEL EN BLANCO: Muchos lectores de tu generación podrán identificarse con tu historia. ¿Piensas que también podrá interesarle al público más joven que no haya vivido esa época? CHARLIE MIRALLES: Como dices, la gente de mi quinta podrá reconocer parte de ese Madrid de los años 70 y 80, pero al fin y al cabo los chavales de ahora tienen muchos medios, como Internet y demás, para conocerlo. Por otro lado, es un libro que está cargado de humor, un humor mordaz, y aunque no reconozcan esas peleas entre mods y rockers, sí podrán reconocer otras cosas que cuento que pasan en el 98, en el 2002, etc. Es un libro que está cargado tanto de tragedia urbana como de un humor muy canalla, así que yo creo que es apto para cualquier público.

PeB: El tono de tu libro parece confirmar esa afirmación que decía: “Tragedia + Tiempo = Humor”. ¿Estás de acuerdo con esta frase? CM: Me parece genial. Hay personas a las que les ha podido pasar lo mismo que a mí y vidas mucho más duras que la mía. Lo que pasa es que hay gente que entraría más en la melancolía, se volvería más introvertida, pero en mi caso, con todo lo que nos pasó en mi familia desarrollamos un humor medio canalla y creo que esta frase lo dice absolutamente todo.

PeB: ¿Entonces el tono humorístico de la obra viene más que nada por tu carácter o porque de primeras pensabas que sería la mejor forma de contar ciertas cosas? CM: Bueno, lo más fácil dentro del mundillo literario habría sido caer en la sencillez de hacer una novela muy trágica, donde el lector rápidamente estuviera amargado o con un nudo en la garganta, y de repente darle un rayito de humor y entonces aliviarle. Pero es cierto que hacer reír es muy difícil, tienes que dominar la técnica o por lo menos no caer en ese humor fácil y a veces casi ordinario para hacer reír. La verdad es que yo soy adicto al humor y prefiero hacer reír que llorar.

PeB: Te has dedicado a la música, al ejército, has sido promotor musical… ¿Qué te ha llevado a inclinarte por la literatura? ¿Escribes desde pequeño o te entró el gusanillo más tarde? CM: He participado en guiones de radio, historietas... Todo periodista, al fin y al cabo todo creador, intenta tocar varios medios, ya sea la literatura, la música... Como músico era realmente malo, después estaba la televisión, pero soy demasiado pequeño y no se me iba a ver, así que, ¿qué me queda? Entonces tiré por el mundo literario, que es otra manera de captar y crear. Esta es mi pimera novela, que me ha llevado tres años escribiendo durante los fines de semana, robándole tiempo al tiempo. Tres años para madurar como artista en los que tienes que desarrollar personajes y una historia, que en este caso es mi vida.

PeB: ¿Te ha resultado difícil sincerarte con el papel en blanco para describir tu vida personal, llena muchas veces de momentos difíciles? CM: En teoría, cuando un escritor escribe una novela deja en alguno de los personajes parte de sí mismo, pero en este caso me he desnudado por completo, y desde luego hay momentos que son difíciles, reconocer cosas, porque lo más fácil es tapar el pasado y que nadie se entere. Hay partes que son muy duras y otras más dulces, pero al fin y al cabo es una lección, todos cometemos errores.

PeB: ¿Te ha dicho algo tu familia sobre la obra? CM: Sí, claro. He abierto cajones que a veces ellos ya tenían bien cerrados, etapas olvidadas que ya pensaban que no volverían. Yo sin querer he abierto muchos, pero como al fin y al cabo ninguno de los personajes es un canalla, sino más bien unos héroes, por decirlo así, unos supervivientes, pues en cierto modo es un homenaje a todos ellos y a todas las personas que salen adelante.

PeB: ¿Qué consideras indispensable para que una autobiografía tenga interés: haber llevado una vida intensa, la forma de contarla…? CM: Yo creo que todas las vidas son para contarlas. Lo único es que hay que saber colocar los ingredientes. En mi caso, en mi vida se pueden ver tres etapas. Primero mi infancia, en blanco y negro, dura, con un padre autoritario... Después vendría la Movida vista desde la calle y por último la salida de todo ello. Tanto los libros, como la música o como el cine, lo que tienen que hacer es transmitirle algo a su público. Que cuando cierren el libro digan: "¡coño, pues me lo he pasao bien!"

El autor, Charlie Miralles

TRIBUS Y BANDAS EN LAS CALLES

PeB: El libro refleja unos años 80 marcados por las drogas y las peleas callejeras. ¿Crees que en la actualidad se ha intensificado esta situación o que sólo son exageraciones de los medios de comunicación y la sociedad ante una situación que siempre ha estado ahí? CM: La diferencia es que ahora hay muchos medios de comunicación. Si nosotros, cuando organizamos la pelea en la Plaza de España, la llegamos a hacer ahora, salimos en todos los telediarios del mundo. Igual que siempre ha habido violencia de género, que gracias a los tiempos la cosa está mejorando, también ha habido violencia en los colegios, gamberrismo, ahora haces cualquier cosa y se monta. También creo que antes había más ética, en teoría, ahora existe la posibilidad de pegarle una paliza a un tío con alevosía y premeditación y colgarlo luego en Internet. Esto es algo que pasará siempre, no te digo que no se vaya a erradicar, pero seguirá habiendo pandillas, etc. Nosotros fuimos el germen de esas primeras tribus urbanas: mods, punks, rockers, rude boys, luego llegaron los skins, y ya más tarde las que provienen de EE.UU.

PeB: Fuiste punk y skin, frente a otras bandas como los rockers. ¿Qué significa para ti una tribu urbana? ¿Crees que son un buen medio para que los jóvenes encuentren su identidad? CM: Bueno, puede que haya gente que coja este libro y diga: "mira, esto es un código para que sepas lo que no tienes que hacer en los próximos cinco años de tu vida. Lo que ha hecho este tío no lo hagas y te irá la vida muchísimo mejor". (Risas) Yo era de esos que decían "yo seré punk durante el resto de mi vida, no me vas a cambiar", pero cuando llegas a cierta edad ves esas cosas de otra manera. Ahora vas en el metro y oyes las mismas gilipolleces que decías tú en boca de chavales de 18 años y, no sé, es bueno ser rebelde, tener la música como credo, pero mantente fuera de ciertos lugares y te irá la vida mucho mejor.

PeB: ¿Y cómo ves la cosa ahora que parece que todos los jóvenes tienen que formar parte de alguna de estas tribus? CM: Cuando nosotros salimos, eran detenciones todos los días. Ahora mismo, vas a hacer una entrevista de trabajo con un pendiente o con los pelos de punta y no te miran mal, antes te mandaban fusilar. (Risas) Ahora todo está en la moda, en las marcas. Antes había tres o cuatro bandas y punto. Dentro de lo que cabe, ahora hay variedad, y yo creo que la variedad mola. Al final, algún día seremos como Nueva York.

Blog del autor | El mundo de Charlie Miralles Más información | Artime Ediciones

Temas
Publicidad
Comentarios cerrados
Publicidad
Publicidad
Inicio