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Firmin: lectura y vida de una rata de biblioteca

Firmin: lectura y vida de una rata de biblioteca
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Hoy voy a hablar de un libro que apenas estoy leyendo pero que no me resisto a compartir con los lectores de Papel en blanco. Se trata de Firmin, la primera y hasta ahora única novela escrita por Sam Savage, un filósofo nacido en Carolina del Sur y doctorado en la Universidad de Yale pero a quien le gusta ser presentado también como "mecánico de bicicletas, carpintero, pescador y tipógrafo".

En este caso no podemos hablar de literatura y vida pero si de lectura y vida de un personaje muy particular: una rata llamada Firmin protagonista de una novela que ya viene haciendo bastante ruido en las listas de mejores libros, primero del mundo anglosajón y ahora del hispanohablante.

Escuché hablar por primera vez sobre este libro por un cliente de la librería en la que trabajo, quien, además, me lo prestó luego de hablarme de él como de una obra muy especial y ciertamente lo es. A primera vista parece uno de esos libros difíciles de clasificar, que no se sabe muy bien si es para adolescentes o para adultos, pero estoy de acuerdo con que es fundamentalmente una obra para los segundos y particularmente para aquellos que amamos los libros y defendemos la lectura.

Firmin es un libro apasionado y apasionante, marcado por el amor a la vida que es, al mismo tiempo, el amor a la lectura y el amor a los libros que, por cierto, marcaron la vida de este pequeño animal desde el momento en el que su madre entra a una habitación y se esconde en una esquina a roer las páginas de un viejo volumen para dar a luz a sus 13 criaturas, la última de las cuales es, justamente Firmin, el relator de sus memorias desde una vieja librería de Boston en los años 60 del siglo pasado.

Sé que no suena muy amorosa esa escena, al menos no en relación a los libros, pero son parte importante de la formación de Firmin, quien nos dice:

Mi devoración, al principio, era tosca, orgiástica, descentrada, cochina - me daba igual emprenderla a mordiscos con Faulkner que con Flaubert -, pero pronto empecé a percibir sutiles diferencias.

Y posteriormente nos relata la sutil metamorfosis:

Al pricipio me limitaba a comer, royendo y masticando tan felíz, siguiendo los dictados de mi gusto. Pero pronto empecé a leer, un poco por aquí, otro poco por allí, en los bordes de mis comidas. Y según transcurría el tiempo fuí leyendo más y masticando menos, para terminar pasándome prácticamente todas las horas de vigilia leyendo y comiéndome sólo los márgenes.

De esa calidad son las reflexiones de este pequeño roedor. Como ya dije, no puedo aún hacer un balance completo del libro porque estoy justamente leyéndolo, pero me tiene atrapada. Lo que si puedo hacer es compartir con ustedes el primer capítulo que puede ser descargado en pdf y también la presentación al público en español a través de un vídeo en el que conversan sobre el libro autores como Pere Gimferrer y Rodrigo Fresán y también su ilustrador, el chileno Fernando Krahn:


Vuelvo a los anaqueles ...

Más información | Biblioweb Sitio oficial | Firmin. Ficha del libro en Seix Barral

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