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'¿Fue él?' de Stefan Zweig

'¿Fue él?' de Stefan Zweig
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A mediados de la semana pasada se ponía a la venta una nueva novela de Stefan Zweig, ¿Fue él? Como es habitual, la editorial encargada de la publicación es Acantilado. Y como yo soy una fan total y absoluta del escritor vienés pues tardé menos de cinco minutos en llevármelo a casa conmigo. El amor es así, para toda la vida.

‘¿Fue él?’ es una novelita corta, casi un cuento. Apenas ochenta páginas. Y sin embargo, hay más literatura en estas ochenta páginas que en algunos de esos tomazos que vemos expuestos en las estanterías de novedades en las librerías. Casi me da pena que sea en un formato tan pequeño, ya que pasará desapercibido a mucha gente. Os recomiendo vivamente que le echéis un vistazo a las once páginas que la editorial tiene disponibles en su web.

‘¿Fue él?’ es una novela de celos, de amor y de dolor cuando nos vemos reemplazados por otros. Aquellos que un día nos amaron y adoraron ahora nos humillan con la indiferencia más dolorosa. La rabia y la venganza se va perfilando de una manera visceral, elusiva, con una intriga que va tomando forma página a página, párrafo a párrafo, hasta un final que intuimos y aún así nos horroriza. Y, ah, todo esto protagonizado por un perro.

Una pareja mayor se instala en la bucólica campiña inglesa en busca de un lugar tranquilo donde pasar sus días. Pronto una pareja joven, los Limpley, se sitúa en las cercanías y comienza una amistad normal entre vecinos. Ella, callada y discreta; él, bondadoso e impetuoso, serán el agradable contrapunto de unos días apacibles en el campo. Y luego aparecerá Ponto, una cría de bulldog, en la que John Limpley se volcará con su habitual dedicación e impetuosidad, sin saber que está sembrado de esa manera la semilla de la tragedia.

Que Stefan Zweig es un genio yo no lo pongo en duda. Pero que sea capaz de expresar un abanico tan amplio de emociones encarnados en un perro no deja de maravillarme. Ochenta páginas y casi puedes oír respirar a sus personajes. Pero es Stefan Zweig, claro, y debería dejar de suspirar cada vez que tengo un libro suyo en mis manos.

Stefan Zweig nació en Viena en 1881 y se suicidó en Petrópolis en 1942, acompañado por su segunda esposa. De padres judíos y aunque nunca tuvo una educación religiosa, sufrió la represión del nazismo, por lo que se trasladó a Inglaterra, y luego a Sudamérica. Tremendamente popular en vida, se suicidó plenamente convencido de que el nazismo se extendería por el mundo y desesperado ante la situación de Europa.

Como habréis podido adivinar, me encanta Stefan Zweig y me ha encantado esta obrita. La única pega que le puedo poner es que es demasiado corta, ya que la lees literalmente en un rato. Eso sí, si no has leído nunca a Zweig probablemente no te recomendaría que empezaras por este, no creo que sea el Zweig típico. Mi favorito es Amok, y por alguna extraña razón, no lo tengo. Lo he comprado infinidad de veces para regalarlo, e incluso la última vez que lo compré, aunque en teoría era para mi colección, al final acabó como un regalo inesperado. En fin, sólo puedo deciros que leáis a Stefan Zweig. Este libro u otro, pero leedlo. No os arrepentiréis.

De natural también bondadoso, se volvió desagradable en cuanto reconoció su posición dominante en la casa, gracias a la cual adoptó una conducta altanera y despótica. El animal, listo y observador, no necesitó mucho tiempo para darse cuenta de que su dueño o, mejor dicho, su esclavo le perdonaba cualquier impertinencia. Empezó por mostrarse tan sólo desobediente, pero pronto adquirió modales tiránicos y se negó por principio a hacer cualquier cosa que pudiera interpretarse como un acto de sumisión.

Editorial Acantilado Colección Cuadernos del Acantilado 80 páginas ISBN 978-84-92649-31-0

Más información | Ficha en Acantilado En Papel en Blanco | Stefan Zweig y Brasil a 65 años de su muerte

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