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'Hace cuarenta años' de Maria Van Rysselberghe

'Hace cuarenta años' de Maria Van Rysselberghe
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Hay libros que, por la razón que sea, consiguen tocar una fibra sensible en tu interior. Eso es lo que me ha ocurrido con Hace cuarenta años de Maria Van Rysselberghe. Yo ya lo había intuido, como una premonición absurda, cuando lo vi en el catálogo de novedades. Cuando lo tuve en mis manos, ya antes de leerlo, casi me embargó la emoción, y seguía sin saber la razón.

'Hace cuarenta años' es una novela corta, poco más que un relato, o tal vez ni siquiera eso. Apenas hay una historia esbozada, apenas hay acción, y sin embargo su prosa es capaz de tocarte y transformarte. Capaz de hacerte recordar la dulzura y el dolor del amor imposible, ese que apenas podemos rozar con la punta de los dedos pero que nos quema, y hace que volvamos a él una y otra vez.

La protagonista de nuestra historia es la propia Maria, que se encuentra pasando una temporada en una casita en la playa del Mar del Norte. Allí coincide con Hubert, un amigo de la familia, y aunque los dos están casados y son felices con sus parejas, hay algo entre ellos que les hace imposible no amarse. Un amor hecho de palabras y silencios, de arte y poesía, de roces insignificantes y largas miradas. Un amor casi soñado, correspondido pero imposible, que los marcará para siempre.

Basada en un hecho real de la vida de Maria Van Rysselberghe, Hubert no es otro sino Émile Verhaeren, el poeta flamenco. Su historia de amor es infinita, eterna, queda suspendida en el tiempo y en la distancia y será Maria quien la recuerde cuarenta años más tarde, cuando ya no pueden hacer daño a nadie. El amor inconcluso, acotado por sus propios protagonistas, entregados a otros a los que no quieren dañar es el motor de esta historia, su corazón.

No hay apenas trama, no hay acción, sólo sus sentimientos, su sumisión mutua y su exaltación. Sus momentos de alegría incontrolable y el dolor más aterrador se suceden sin previo aviso, pellizcándote el corazón hasta que duele. Me ha gustado especialmente el cambio en el tiempo narrativo, es algo que me suele gustar mucho, ese salto del presente al pasado de un párrafo a otro. Se que tiene sus detractores pero a mí me encanta.

Las referencias a la literatura son continuas e ineludibles. La poesía del propio Verhaeren, de Baudelaire, la correspondencia de Flaubert... todas las lecturas que mantienen Maria y Hubert se refieren a ellos dos, a su historia, de una manera íntima y delicada. Me ha resultado muy curioso que la autora mencione el juego de los libros, esto es, abrir un libro al azar para encontrar una respuesta a una pregunta, o simplemente para ver qué nos tiene que decir en ese momento. ¿Quién no ha jugado alguna vez a este juego?

Maria Van Rysselberghe nació en Bruselas en 1866. Casada con el pintor Théo Van Rysselberghe pronto tuvo acceso a los círculos más cultos de la Europa de la época, ya que pertenecía a una familia relacionada con el arte belga. Amiga de autores como el citado Émile Verhaeren (el Hubert de esta historia), fue sin embargo la amiga más íntima de André Gide y desde 1918 hasta la muerte del escritor en 1951 llenó diecinueve cuadernos con apuntes sobre todo aquello que rodeaba la vida del autor: citas, entrevistas, opiniones, extractos de sus novelas... De esta manera, los cuadernos de la Petite Dame, tal y como la llamaba el escritor por su pequeña estatura, se convirtieron en su obra magna, pero también escribió otros relatos, como la pequeña joya que Errata Naturae recupera para nosotros. Murió en 1959, en los Alpes marítimos.

He disfrutado muchísimo leyendo 'Hace cuarenta años'. Te toca, te atrapa, te retuerce el corazón hasta que se te saltan las lágrimas y entonces te libera. No es un libro para una lectura apresurada ni para sitios ruidosos. 'Hace cuarenta años' se merece un té, un café, una copa de vino o cualquiera que sea tu bebida favorita, un sillón amplio y un par de horas a solas con él. Si no te conmueve, ni aunque sea un poco, es que no tienes corazón.

Yo atribuía todos sus gestos a una libertad suprema que nada espera a cambio, pero al mismo tiempo nacía en mí un vértigo sin misterio. Sentía como una explosión interna que proyectara todo alrededor con un ruido tal que ensordecía la conciencia; era una unión absoluta que franqueaba todos los límites personales. Me mantenía en un equilibrio precario. ¿De dónde sacaría fuerzas para resistir, dónde hallaría la astucia que me permitiría aguantar? Lo que aguardaba aún estaba naciendo. ¡Ay! Cuánto podría haber durado el encanto...

Errata Naturae Colección: El Pasaje de los Panoramas Traducción: Regina López ISBN: 978-84-15217-31-2 88 páginas 12,90 euros

Más información | Ficha en Errata Naturae En Papel en Blanco | 'Youma' de Lafcadio Hearn

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