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La literatura va a la comisaría

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Y no precisamente para ser enjuiciada o metida presa en un calabozo, sino para darse a conocer a los policías y abrirles nuevas ventanas para la comprensión de lo humano

La iniciativa es mexicana y parte del proyecto Letras en guardia e involucra, por un lado, la realización de una antología de la Literatura Universal que busca sensibilizar a los policias ante la experiencia humana que sólo brinda la literatura. Esta es la segunda antología que se edita, lleva como título Para leer en libertad e incluye, desde relatos de las Mil y una Noches pasando por relatos de Chejov, extractos de El Quijote y de alguna obra de Jack London, entre otros.

Según Juan Hernández, poeta, narrador y coordinador del programa, lo que se busca es que los policías concienticen:

cómo hombres y mujeres pueden ser tan opuestos y tan semejantes en terrenos primarios como la amistad, el amor o la muerte

Pero también existe, dentro de ese mismo programa, la experiencia del taller literario en el que uno de los participantes tuvo la original idea de traducir la novela Cien Años de Soledad de Gabriel García Márquez a lenguaje policial. En código policial, el comienzo de la saga de los Buendía sería de esta manera:

Muchos alfas posteriores, frente al grupo que hace 44, el coronel Aureliano Buendía hacia 60 de una tarde remota en que su progenitor le hace 26 a 62 el hielo

El taller Literatura en alerta, es dirigido por Erick López en la ciudad de Nezahualcóyotl, vecina a la capital de México, es parte del programa que mencionamos al inicio y que incluyó el año pasado, como celebración de los 80 años del Premio Nobel colombiano, la distribución de 2.000 ejemplares de la edición conmemorativa de Cien Años de Soledad.

Uno de los objetivos principales de este programa de sensibilización policial a la literatura es el desmontaje de la imagen negativa que tienen en ese país los policías. Según palabras del escritor y guionista de cómics, Francisco Haghenbeck:

Hay el mito de que los policías y militares son unos ogros que se comen a los niños y luego los vomitan; no, ellos son gente como nosotros que pueden emocionarse con una obra literaria, que les gusta el cine

Vía | Yahoo! Noticias Vía | Periodista digital

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