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Las novelas más difíciles de rodar

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La relación entre cine y literatura es estrecha desde el comienzo de la andadura de los fotogramas. Hoy día, las versiones cinematográficas de novelas constituyen gran parte del producto fílmico que se puede ver en las pantallas de todo el mundo.

¿Interés por las letras, o más bien falta de ideas propias? En cualquier caso, bienvenidas las adaptaciones que provocan aquello de... “Me ha gustado, voy a leer el libro”. Ahora bien, no siempre es fácil trasladar una novela al cine, y en no pocas ocasiones un guionista puede derrumbarse en el intento...

En Screenhead han elaborado un listado con las novelas más difíciles de volcar en imágenes. Dos obras cumbre de las letras hispanas se sitúan entre ellas.

  • El Ulises, de James Joyce. ¿No os parece difícil encontrar un Leopold Bloom para la pantalla? Dos películas irlandesas lo intentaron, una en 1967 y otra más reciente, llamada Bloom (2003), y ambas fueron fracasos absolutos. Intentar trasladar el flujo de consciencia, el torrente de palabras y sensaciones del interno discurrir de la mente humana, a la pantalla, es una tarea ardua. La ausencia de desarrollo lineal de la obra es otra prueba a la que cualquier guionista y director se deberían enfrentar cuidadosamente.
  • Cien años de soledad, de Gabriel García Márquez. Una obra inmensa por su cronología interna en la que presente, pasado y futuro conviven de una manera natural, e inmensa por sus personajes más o menos mágicamente reales. Una novela hiperbólica y uno de los pocos libros de esta lista que hasta ahora nadie ha intentado filmar. Según Screenhead, si alguien puede hacerlo, son Almodóvar (¡no, por favor, Cien años de soledad, no!) o Julio Medem...

  • Don Quijote de la Mancha. Esta es la obra de la lista que más versiones cinematográficas ha tenido, ya desde finales del siglo XIX hay alguna pequeña muestra. Podéis ver la enumeración de todas sus adaptaciones en este enlace. Yo no la situaría en un listado como el que nos ocupa. Aunque es una obra compleja y llena de matices que se escapan a cualquier objetivo, existen algunas adaptaciones, a mi entender bastante logradas, como la del ruso Gregory Kozintsev (1957) o las de Manuel Gutiérrez Aragón: El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha (1991, para televisión) y El caballero don Quijote (2002).
  • Cuna de gato (Cat’s Cradle, 1963), del estadounidense Kurt Vonnegut, creador de otras obras con tintes surrealistas, y un desorden estructural que dificultan también su paso al cine (Matadero 5, Las sirenas de Titán, Madre Noche...).
  • La Crónica del pájaro que da cuerda al mundo (The Wind Up Bird Chronicle, 1994), del japonés Haruki Murakami, mezcla de realidad y fantasía, personajes extraños y situaciones nuevamente surrealistas.
  • El tercer policía (The third policeman, escrita hacia 1940), del irlandés Flann O’Brien: sus obras se siguen comparando a las de James Joyce, lo cual ya nos da idea del procedimiento complejo de creación y de su prosa densa, nada estimada por la mayoría de guionistas.

La lista no termina aquí, y pronto daremos cuenta del resto de obras que se resisten a convertirse en imágenes, más allá de las que se conforman en nuestra imaginación mientras leemos, que muchas veces, visto lo visto, son más que suficientes. ¿Se os ocurren otros títulos para añadir?

Vía | Últimas de babel Más información | Screenhead (inglés)

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