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[Lecturas para el verano] Oveja mansa, de Connie Willis

[Lecturas para el verano] Oveja mansa, de Connie Willis
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La protagonista de esta novela es Sandra Foster, una socióloga que estudia las modas para tratar de comprender cómo se originan y qué papel tiene la conducta humana en todo ello. Su investigación más reciente se centra en la tendencia de las mujeres a llevar el pelo corto a partir del primer cuarto del siglo XX. Sus estudios la conducen a las flappers (peculiar colectivo de mujeres surgido durante los años 20 en EE.UU.), a la Guerra Mundial y sus plagas de piojos, pero ninguna parece ser la razón desencadenante de esta moda.

Foster trabaja para la compañía HiTek. Allí conoce a Bennet O'Reilly, investigador especialista en la teoría del caos que trata de arrojar luz sobre los mecanismos de transmisión de información dentro de un colectivo a través de un grupo de macacos. Pronto encontrarán conexiones entre sus investigaciones, especialmente cuando un cúmulo de errores e incompetencias por parte de Flip, encargada del suministro de materiales, deja a Bennet sin animales para llevar a cabo sus experimentos. Sandra decidirá ayudarle aportando un rebaño de ovejas, unos animales con un fuerte instinto gregario que quizá den respuesta a sus múltiples preguntas.

¿Tendremos los seres humanos tan desarrollado este instinto que nos obliga a actuar como los demás? ¿Somos incapaces, por miedo o por pereza, de actuar al margen del rebaño (sociedad)? ¿Hay alguna explicación lógica a la expansión desmesurada de ciertas modas, que casi parecen actuar como si fueran virus? Estas preguntas son el punto de partida de esta divertida novela de Connie Willis, narrada con mucho sentido del humor y llena de reflexiones de lo más interesantes.

Oveja mansa es un término que se refiere a las ovejas que lideran a las demás dentro de un rebaño, son las que marcan sus pautas de conducta aún sin saberlo siquiera. El término en inglés es Bellwether, título original de la obra. El traductor se planteó diversas alternativas para este título, y aunque el finalmente elegido parece adecuado, me gusta enormemente la fuerza de uno de los que descartó: Genteovejuna.

Cada capítulo de la obra se inicia con un pequeño fragmento relacionado con alguna moda que se ha extendido entre la gente durante diferentes épocas. Como sabemos, las modas no se limitan a la ropa, por lo que podemos encontrar modas científicas, culturales y de aversión (como la moda antitabaco que lleva años asolando Norteamérica y que en esta historia tiene un papel bastante significativo).

En estos fragmentos encontramos pruebas del sentido del humor de su autora, como cuando se refiere a una serie de pelucas monumentales que se pusieron de moda durante el siglo XVIII en Francia, con peinados que reproducían imágenes novelescas o incluso batallas navales.

La moda pasó con la llegada de la Revolución francesa y la consiguiente escasez de cabezas donde poner pelucas.

A partir de estos fragmentos, la historia de la investigación de Foster va avanzando, aunque lentamente, con una de esas tramas en las que parece que no ocurre nada hasta que todo termina por ponerse patas arriba.

La autora en la Worldcon de 2006

Los personajes son uno de los puntos fuertes en la literatura de Willis. En este caso, los secundarios son individuos caricaturescos, aunque no por ello menos reconocibles en nuestra vida diaria, que parecen confirmar una y otra vez las teorías de la protagonista. El más irritante de todos es la jovencita Flip, encargada del correo y otras funciones menores en la empresa, esclava de toda moda imaginable que, paradójicamente, tendrá un papel decisivo en los acontecimientos debido a su desesperante incompetencia.

Además de exponer ideas curiosas acerca de la moda y el papel de la suerte y la casualidad en los descubrimientos científicos, la autora aprovecha para ridiculizar el funcionamiento y la organización de las empresas (a través de la ficticia HiTek) y para subrayar con mordacidad el carácter superficial de muchas relaciones humanas, así como de las ideas de la gente.

El hecho de que la gente experimente cosas no significa que tenga ninguna capacidad de reflexión.

Esta historia deja en el tintero un buen número de dudas y preguntas que podremos rumiar durante nuestro tiempo libre para tratar de darles respuesta. A pesar de ello, el acierto de Willis ha sido escribirla con un tono ligero y humorístico que permite que nos devoremos la obra en unos pocos días. Por ello recomiendo este libro para las vacaciones, porque consigue hacernos pasar un buen rato sin necesidad por ello de apagarnos el cerebro. Además, se ha reeditado en una edición baratita de bolsillo tras pasar varios años descatalogada.

Al margen de esta obra, que fue nominada al premio Nebula a la mejor novela en 1997, Willis ha escrito otras como El día del juicio final y Por no mencionar al perro que le han proporcionado un papel destacado entre los escritores contemporáneos de ciencia-ficción.

Sitio de la autora | Connie Willis En Papel en Blanco | Lecturas para el verano

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