Compartir
Publicidad

Libros Sobrevalorados (I)

Libros Sobrevalorados (I)
Guardar
19 Comentarios
Publicidad
Publicidad

Hay libros, que aun con sus virtudes y su calidad, han pasado a la historia con un éxito que quizás no es el que se corresponde con sus propias cualidades literarias. Bien por una campaña de promoción excelente, por la temática que aborda o por otro tipo de causas providenciales (una buena o taquillera adaptación al cine, por ejemplo), lo cierto es que existe una colección de obras, a las que quizás en otro contexto y circunstancias podrían haber pasado desapercibidas.

JUAN SEBASTIÁN SALVADOR GAVIOTA, de Richard Bach. Una fábula sobre una gaviota que, con esfuerzo, aprende a volar. Un éxito que alertaba del emergente auge de los libros sobre espiritualidad y autoayuda de al uso, disfrazados bajo el aspecto amable de un cuentecillo tierno y sencillo. Sin embargo, carece de grandes frases que pasen a la historia o un mensaje claro y directo que pueda influir en un lector que pueda encontrarse al año decenas de libros de este tipo.

EL PRINCIPITO, Antoine de Saint-Exupery. Encumbrada hasta el infinito, no puede dudarse de su arrolladora imaginación, su firme propuesta y su emotividad. No obstante, parece quedarse a medias de todo aquello que quiere transmitir, con una extensión muy ajustada, lanzando aleatoriamente conceptos como el de domesticación o formas de vida como las visitas del Principito a los planetas. Un canto a la infancia que no es una obra maestra, y que parece serlo para todo aquel que lo tiene en la estantería de su casa.

EL CÓDIGO DA VINCI, Dan Brown. Puedo ponerme a muchas personas en contra, pero El Código da Vinci representa para un servidor el gran engaño literario de los últimos tiempos. Con un estilo tosco y esquemático, Dan Brown erige una historia arquetípica, bajo un acontecimiento tan revolucionario como risible e indocumentado: el Santo Cáliz es una representación de María Magdalena, amante de Jesucristo. Capítulos cortos, una prosa que engancha incluso al más escéptico, y un argumento olvidable, a base de millones de euros embolsados por su autor a base de hordas de ávidos lectores. Prueba de ello es su plúmbea adaptación al cine, que ni Tom Hanks es capaz de salvar. Por no hablar de otras obras infumables de su autor, como La Fortaleza Digital o Ángeles y Demonios, no recomendables ni al peor enemigo, y sin embargo encontrables en cualquier tienda en un sitio bien visible.

DUNE, Frank Herbert. Ocupa un lugar entre las grandes obras de ciencia-ficción y, entre los que realmente la han leído de principio a fin, muchos coinciden en una afirmación rotunda y controvertida: Dune es un tostón. Innecesariamente alargada, con ornamentos estéticos y narrativos que parecen ir en contra de la claridad de su lectura. Unos personajes que no evocan interés alguno, excepto los malvados Harkonnen sólo en ocasiones. El éxito de este libro llevó a continuar hasta decir basta una serie de secuelas prescindibles, tanto por el propio autor como por su hijo, que continuó un legado procedente de unos cimientos poco sólidos.

Todos los libros de Jorge Bucay. Una cosa sí puedo decir: Jorge Bucay, psicólogo argentino de la rama de Gestalt, es más listo que la inmensa mayoría de los mortales. Se dedicó, entre otras cosas, a reunir cuentecillos de sabiduría popular (algunos logrados, otros insalvables), a incluirlos en unos diálogos intrascendentales, copiar párrafos enteros de otros autores (como Ángela Vallvey), y a vivir del cuento a partir de entonces. No recuerdo uno sólo de sus títulos en este momento, pero el tiempo que han ocupado lugares preferentes en las librerías ha constituido un periodo desconcertante y desesperanzador.

La saga de Harry Potter, J. K. Rowling. No me malinterpreten: he leído con disfrute a Harry Potter. El primero me pareció magnífico; el segundo, aun con sus irregularidades, no estaba mal; el tercero volvía a estar logrado. A partir del cuarto, la cosa cambiaba: ciento y pico páginas y todavía no había empezado el curso en Hogwarts. Para colmo el devenir de las aventuras del joven mago empezaba a no ser tanto la lucha entre el bien y el mal, sino si Ron y Hermione están saliendo juntos o qué chica le gusta a Harry Potter. El declive de la saga es evidente incluso para los que se consideren a sí mismos fans incondicionales. Una monotonía paulatina que hace recordar los buenos momentos durante la lectura de los primeros títulos, con nostalgia y hastío.

CRÓNICA DE UNA MUERTE ANUNCIADA, Gabriel García Márquez. Novela de duradero éxito cuyo mayor reclamo es que todo gira en torno a una muerte que es mencionada en la primera frase: "El día en que lo iban a matar, Santiago Nasar...". Sin duda una obra menor de su autor, que reluce pedantería y autocomplaciencia, con una historia enmarañada hasta tal punto que se hace difícilmente digerible. Podría verse como un thriller sin ritmo. Aplicado al cine sería como una película de Hitchcock sin rastro alguno de inspiración.

EL MUNDO DE SOFÍA, Jostein Gaarder. La obra cumbre de la historia de la filosofía es un libro agradable y con una función loable: acercar la filosofía al gran público. Para ello, auna un relato sobre una niña noruega llamada Sofía, con unos fascículos sobre los pensadores desde la Antigua Grecia. Si bien dichos fascículos son extraordinarios (atención al de Freud) y contienen maravillas como aquello de "la capacidad de asombro", la historia de Sofía es mediocre, confusa y en ocasiones extremadamente comercial.

¿Cuáles son para tí los libros más sobrevalorados?

Temas
Publicidad
Comentarios cerrados
Publicidad
Publicidad
Inicio