Compartir
Publicidad

Libros Sobrevalorados (II)

Libros Sobrevalorados (II)
Guardar
15 Comentarios
Publicidad
Publicidad

La segunda parte de mi colección de los que considero libros sobrevalorados, con un éxito a mi juicio desproporcionado a sus virtudes literarias.

VERÓNIKA DECIDE MORIR, Paulo Coelho. Un libro pesado de leer por su inverosimilitud, su abundancia de tópicos y por incluir el sexo de forma predominante como mero reclamo para arrastrar al lector a lo largo de la historia. Personajes imposibles, un desarrollo que recuerda muchísimo a Alguien voló sobre el nido del cuco, de Ken Kesey, y un estilo tan rimbombante que en ningún momento supone un disfrute para el lector. Increíblemente, se encuentra entre los libros más mencionados para salir adelante de una crisis, y es uno de los favoritos entre personas que no leen más de dos o tres libros al año. He incluido Verónika decide Morir, por poner el engaño más representativo de este autor, pero de igual calibre son Once Minutos, El Zahir o Brida.

¿SUEÑAN LOS ANDROIDES CON OVEJAS ELÉCTRICAS?, Philip K. Dick. La adaptación al cine de esta novela, bajo el nombre de Blade Runner, despertó curiosidad por esta obra notable de ciencia-ficción, que sin embargo no es de las mejores de su autor (como El Hombre en el Castillo, Ubik o Fluyan mis Lágrimas, dijo el Policía). El argumento está tan repleto de ideas que no termina de cuajar, y quien haya leído el libro y visto la película, se dará cuenta de que el director Ridley Scott y el guionista David Webb Peoples extrajeron una maravilla de donde no había tanto.

2001, ODISEA EN EL ESPACIO, Arthur C. Clarke. Otra beneficiada por la excelente adaptación al cine, en este caso por el genial Stanley Kubrick (RECTIFICACIÓN: El director Stanley Kubrick y Arthur C. Clarke llegaron a un acuerdo para adaptar el relato "El Centinela" al cine y a partir de ahí surge esta novela). 2001 posee un estilo sencillo y somnífero, y sin duda la lentitud de la película proviene por la amalgama de escenas pedantes, aburridas y lentas hasta la saciedad.

EL CAPITÁN ALATRISTE, Arturo Pérez Reverte. Y con ello abarco a todos los libros publicados sobre el personaje. Sin despreciar la gama de personajes y detalles sobre la época, lo cierto es que la colección de aventuras de Alatriste es una propuesta fallida. Con una pedantería y un barroquismo fuera de lo común, Pérez Reverte pronto cae en la autocomplacencia, sin que parezca importarle la valía que el lector pueda encontrar en un devenir confuso y arbitrario. Una recreación histórica más delirante que otra cosa. Pérez Reverte ha escrito, sin duda, cosas mejores, y un poco más libres de esa palpable redundancia que caracteriza a sus obras.

LA SOMBRA DEL VIENTO, Carlos Ruiz Zafón. Este es uno de los más ilustrativos casos de márketing viral (y no tan viral) de un libro que comenzó siendo finalista de un premio organizado por Planeta, y ha acabado como un best-seller mundial, en una de las aportaciones españolas menos esperadas a la literatura universal. Con sus logros narrativos, Ruiz Zafón pinta una Barcelona convencional, unos personajes planos y predecibles, y un argumento de culebrón. Aunque esto no suponga un lastre para una implicación verdadera por parte del lector, La Sombra del Viento es una novela hecha a la medida para ser lanzada a lo más alto, mirando simplemente por encima sus virtudes y obviando sus defectos.

MUNDO ANILLO, Larry Niven. Sería que aquel año (1971) el mercado de ciencia-ficción estaba escaso, y por ello Mundo Anillo ganó tres de los más importantes premios literarios del género, entre ellos el Hugo. Pero lo cierto es que en esta novela parece no haber nada que suscite especial interés, con unos personajes hilarantes, copia-y-pega de otros autores como Isaac Asimov, repleto de irregularidades, y que sólo tiene a favor la creación de un universo elaborado y singular. El argumento va empeorando conforme va avanzando el libro. Con todo, es fácilmente visible en la sección de ciencia-ficción de cualquier librería. Sobretodo con una etiqueta de "Especialmente Recomendado".

Buena parte de la obra de José Saramago. El caso de este premio Nobel portugués es curioso, porque parece que todo el mundo le tiene estima y admiración, pero pocos de ellos han leído realmente un libro suyo. Y es que leer la genial Ensayo sobre la Ceguera no es lo mismo que la pesada Todos los Nombres, la tremendamente efectista (y polémica porque sí) Evangelio Según Jesucristo o la decadente La Caverna. Y su Viaje a Portugal, del que se dice que es uno de los mejores libros de viajes de la historia, tampoco es para tirar cohetes. Su extravagante estilo (párrafos largos, ausencia de puntos y seguidos y diálogos incrustados en la narración) funciona sólo a veces, porque si no se acompaña de una buena historia, es un lastre gratuito se mire por donde se mire.

ZALACAÍN EL AVENTURERO, Pío Baroja. Parece que ser que es (o ha sido) lectura obligada en los institutos. Con un estilo extramadamente rústico y breve, Pío Baroja publica una hagiografía de un antihéroe que en ningún momento se gana la empatía y complicidad del lector, con unos pasajes delirantes y un devenir absurdo. Para colmo, su atropellado final da la sensación de que Baroja se cansó de escribir esta pesadez de novela. De todos los logros que suponen su otra obra El Árbol de la Ciencia, aquí no se ven ni los despojos.

LA HERMANDAD DE LA SÁBANA SANTA, Julia Navarro. El más representativo de los daños colaterales que trajo consigo Dan Brown y su Código da Vinci. Los hay a cantidades ingentes. Sin embargo La Hermandad tuvo un éxito sin precedentes dentro de la ficción española, y todo el que lo haya leído estará de acuerdo conmigo es que es un libro que no va de nada, con unos giros narrativos inabarcables, una sensación de confusión permanente, y un exceso de documentación y párrafos aclaratorios que no llevan a ninguna parte. Bueno, sí, al sopor del lector.

ERAGON, Christopher Paolini. Que lo haya escrito un niño de 15 años explica muchas cosas. Por ejemplo, que Eragon no sea más que un pastiche que bebe sobretodo de la literatura de Tolkien. Tremendamente soporífero, algo ñoño, y preparado minuciosamente para que los adolescentes lo acojan como un entretenimento más. Vayan a las librerías. Lo encontrarán con facilidad.

¿Cuáles son para tí los libros más sobrevalorados?

En Papel en Blanco | Libros Sobrevalorados (I)

Temas
Publicidad
Comentarios cerrados
Publicidad
Publicidad
Inicio