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Prólogo de la Primera Parte del Quijote: mucho más que un simple preludio (y II)

Prólogo de la Primera Parte del Quijote: mucho más que un simple preludio (y II)
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Capítulo IV: Del amigo gracioso y bien entendido que entró a deshora

Como decíamos en el post anterior, el narrador principal nos introduce otra figura prologal: el amigo al que presenta como una realidad física, como un hombre de carne y hueso al que le confiesa sus preocupaciones y dificultades con el Prólogo. Sin embargo, si atendemos a su planteamiento de ficción real, podremos ver en el amigo un alter ego, un personaje imaginario que es utilizado para entrar en un plano indirecto, que le ofrece la posibilidad de componer la crítica más explícita hacia los libros de caballerías y las pomposas costumbres de los prefacios y elogios que preceden las obras de sus coetáneos.

Así, el amigo gracioso y bien entendido que entró a deshora, tras conocer el problema que le plantea el narrador principal, crea un discurso que es todo un ataque contra lo anteriormente citado y, sin muchas complicaciones, derriba punto por punto los problemas del escritor. Para ello, le expone una serie de citas escolásticas y proverbiales, mitos clásicos y fragmentos bíblicos (no siempre de modo correcto), que le sirvan para salir al paso de sus dificultades. Dentro de la sátira es oportuno destacar que algunos de los dardos verbales son dirigidos a Lope de Vega: en la cita "Donec eris felix, multos numerabis amicos, Tempora si fuerint nubila, solus eris", dice 'felix' donde debía decir 'sospes', tal y como escribió Ovidio (y no Catón, como se dice en el texto) en Tristia (I, 9, versos 5-6), clara referencia al susodicho Lope, cuyo primer nombre era Félix. Por otro lado, critica a los autores que ofrecen en sus libros una lista "de la A a la Z" que acota todos los clásicos en los que se ha inspirado y/o una serie de poesías elogiosas de personajes ilustres. Esta es una clara referencia burlesca a la Arcadia (1598) de Lope de Vega, así como al Isidro (1599), La hermosura de Angélica y a El peregrino en su patria (1604). La Exposición de los nombres poéticos en las citadas obras del 'Fénix de los ingenios' está en su mayor parte extraída del Dictionarum de Charles Estienne, hecho que quizá no era ajeno a Cervantes. Según Lope, Don Miguel estuvo en Valladolid pidiendo que alguien se los escribiera, sin encontrar a nadie "tan necio que alabe a Don Quijote". Fuera verdad o no, lo cierto es que Cervantes se inventó él mismo los versos y elogios preliminares, poniéndolos en voz de otros para apoyar la teoría de que Don Quijote era un noble caballero "de los anales de la Mancha" al que ya entonces podía llamarse "famoso".

Capítulo V: Del pensamiento clásico y la nueva concepción renacentista

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En el Prólogo, como en el resto de la obra, encontramos referencias a los autores clásicos y su pensamiento y muestras muy claras de la condición de Cervantes como hombre renacentista. La novela en su totalidad se apoya en este equilibrio entre lo clásico y lo moderno. Por un lado, aparecen dos ideas aristotélicas que habían tenido su lugar, cada una a su modo, en la literatura a lo largo de la historia. La primera, el amigo-narrador secundario le insta a "aprovecharse de la imitación en lo que fuere escribiendo, que, cuanto ella fuere más perfecta, tanto mejor será lo que se escribiere", haciendo referencia a la tesis de la mímesis como camino a la perfección. La segunda, la idea de "engendrar a su semejante", que ya aparece en Físicos, de Aristóteles, al que también hacer referencia al reconocer "el vacío de su temor", evocación jocosa del horror vacui. La presentación del libro como hijo del autor la encontramos ya en Ovidio. Cervantes evoluciona esta idea situándola de la mano con la palabra "ingenio", término que podemos relacionar con la inventio de Horacio, autor que cita en uno de los latinos.

En cuanto a la condición de Cervantes como hombre que ha adoptado las modernas ideas renacentistas, vemos como nos describe un perfecto locus amoenus para contraponerlo al lugar donde engendró su historia, la cárcel. Su invitación al desocupado lector a que lea su obra de un modo crítico, sin preocuparse de nada, sin obligaciones, es un claro llamamiento al pensamiento modélico renacentista. Si antes hablamos de la inventio, no debemos olvidar la admiratio, uno de los fines esenciales de la poética renacentista, a la que Cervantes aspira, según dice su amigo. El personaje idealizado de la dama del Renacimiento, la segunda parte del tópico sintagma autor-amada, aparece aquí satirizado, pues la pareja de Don Quijote no será su inventada Dulcinea, sino que ese papel será para Sancho Panza. Por último y no por ello menos importante, cabe destacar la idea del concepto, que pronto cobraría un lugar eminente en la literatura barroca, ya aparece destacada por Cervantes en el Prólogo.

Capítulo VI: Donde se habla de la relación entre el "Prólogo" del Primer Libro y el del Segundo

Decía Soren Kierkegaard, en Prólogos:

Un prólogo es un estado de ánimo

Está claro que el ánimo con el que afrontó Cervantes los prólogos a sendas partes del Quijote era bien diferente. En el primer caso se encontraba ante su reaparición literaria, a un solo trazo de acabar su primera obra en veinte años (no había publicado nada desde La Galetea, en 1585), ignorando la consiguiente reacción del público. En el momento de escribir el Prólogo de la Segunda parte del ingenioso caballero don Quijote de la Mancha, se enfrenta, principalmente, a hacer una declaración ante la aparición del libro apócrifo de Avellaneda. Si bien en el primero compuso un prólogo totalmente original, desde la primera palabra, convirtiendo el otiosus de la tradición clásica desde Quintiliano (Institutiones, IV, II, 45) en desocupado, introduciendo el juego realidad-ficción que imperará en la obra, en el segundo se ve obligado a responder a Avellaneda, a su apócrifa afrenta, a dejar bien claro las diferencias y la autenticidad del primer Quijote. El segundo prólogo (y el conjunto del segundo libro) atiende las necesidades del autor mismo, es mucho más personal. Sin embargo, en este caso no abandona el juego ficcional, sigue utilizando a Cide Hamete Benengeli y hace lo propio con el mismo Avellaneda, manteniendo la actitud de falsa modestia irónica frente a él y el público.

Especial 'El Quijote' en Papel en Blanco

Sitio Oficial | El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha, edición dirigida por Francisco Rico, en el Centro Virtual Cervantes En Papel en blanco | Don Quijote y Miguel de Cervantes

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