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'Punto omega' de Don DeLillo

'Punto omega' de Don DeLillo
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Absoluta sorpresa. Así se podría definir lo que me ha pasado con este libro, y sobre todo, con su autor. Ya había escuchado hablar de Don DeLillo en innumerables ocasiones como uno de los autores norteamericanos contemporáneos a tener más en cuenta, aunque nunca me había acercado a una de sus novelas, pero una extraña y poderosa atracción hacia su nueva novela, Punto omega, me ha hecho imposible resistirme.

Digo lo de la atracción porque me lo llevé finalmente a casa después de darme cuenta que en mis dos últimas visitas a la librería, había acabado no sólo con el libro en la mano, sino leyéndome un buen puñado de páginas. De hecho, el libro es cortito, y ya llevaba unas cuarenta páginas. Y claro, teniendo en cuenta que estaba alucinando con lo que estaba leyendo, pues no tuve más remedio que llevármelo finalmente a casa.

Y es que el principio de 'Punto omega' es impresionante y sin duda de lo mejor de este libro, ya que sin comerlo ni beberlo, nos encontramos ante un hombre que observa detenidamente una proyección que está teniendo lugar en una galería. Hasta aquí todo más o menos normal, pero es que va todos los días y permanece el mayor número de horas allí dentro. ¿La razón? Dicha proyección es una versión estiradísima a cámara superlenta de la genial película de Alfred Hitchcock, Psicosis, de tal manera que dura veinticuatro horas. Y ahí lo tenemos, observando cada mínimo detalle y no sólo de la pantalla, sino también de las personas que entran y salen continuamente. Por cierto, que la proyección existió de verdad.

Pues con este extraño y, a la vez, sugerente comienzo, desembocamos en una historia no menos extraña y original donde nos encontramos con Richard Elster, un antiguo asesor de guerra del Pentágono que harto de ese tipo de vida, va en busca de espacio y tiempo, sus dos tesoros más preciados, y qué mejor que retirarse al desierto para encontrarlos. Allí irá en su busqueda Jim Finley, un cineasta un pelín especial que quiere rodar una película que consista en un primer plano fijo de la cara de Elster mientras éste, reflexiona sobre la guerra de Irak y sobre lo que le venga en gana. Sin guión ni tiempo definido.

Y así van transcurriendo días y semanas, con Jim dejándose arrastrar por el desierto, y entre copas y divagaciones a la luz de la luna. Pero todo cambia cuando hace acto de presencia Jessie, la hija de Elster, que viene a visitar a su padre. Evidentemente, esto parece alterar la rutina, pero nada más lejos de la realidad, ya que en nada de tiempo casi se convierten en una extraña familia, que se va cogiendo cariño, donde siguen predominando las horas de charla y donde el ánimo se va contagiando del desolado paisaje que les rodea. Hasta que un día ocurre algo que no estaba previsto y que cambiará para siempre el rumbo de todos ellos.

Don DeLillo

Si ya he resaltado el inicio como muy bueno, lo que sí es para mí lo mejor de 'Punto omega' es su estructura narrativa, ya que independientemente de la historia que DeLillo nos está contando, su forma de contarla es absolutamente extraordinaria, con un dominio de los tempos muy difícil de encontrar en estos momentos, atrapándote en todo momento y haciéndote consciente de que sabe lo que tiene entre manos. Genial su habilidad para hacer que se te queden marcados algunos detalles, a priori sin importancia, que luego se revelarán de una forma sutil en necesarios para continuar con la trama. Todo esto unido con una forma de escribir realmente buena y rica.

Pero como siempre, no todo es de color de rosa, y he de reconocer que el final de la historia me dejó un poco raro. No digo que me decepcionara, y se puede entender que sea lógico acabarlo así, pero a mí personalmente me dejó un poco fuera de juego, ya que después del espectáculo al que estaba asistiendo, esperaba la traca final, y desde mi punto de vista, no llega. En cualquier caso, esto no es determinante para el disfrute de 'Punto omega' y tiene mucho por lo que merece la pena.

Por su parte, Don DeLillo nació allá por el año 1936 en el barrio neoyorkino del Bronx, hijo de una familia de inmigrantes italianos. Allí creció y estudió, empezando a escribir mientras trabajaba como guarda de un parking. Después de pasar cinco años en una empresa publicitaria, publicó su primer relato en 1960: The River Jordan. De ahí empezó a escribir su primera novela, Americana. Poco a poco fue ganando enteros hasta que en el año 1985, ganó el National Book Award con una novela titulada en nuestro país Ruido de fondo, lo que le hizo dar el espaldarazo definitivo. Después de eso, son muchos los títulos destacados de Don, como Body Art, que aunque tiene unos añitos también nos llega ahora como novedad; El hombre del salto, donde se marca una de las mejores novelas con el 11 de Septiembre como fondo o Submundo, la que está considerada como su mejor novela y como una de las mejores novelas americanas de las últimas décadas.

En fin, que ya tengo en mi lista a un nuevo escritor al que acudir de vez en cuando, porque en este caso sí que tengo clarísimo que volveré a sostener entre mis manos una novela de Don DeLillo, ¿cuál? Eso ya lo veremos. Por mi parte, la recomiendo totalmente a quien busque un poquito más que el puro entretenimiento. Una novela para pensar, para disfrutar, para detenerse en cada párrafo con la mirada perdida. En definitiva, literatura en estado puro.

Pensó que quizá le apeteciera cronometrar la secuencia de la ducha. Luego pensó que eso era lo último que le apetecía hacer. Sabía que era una secuencia breve en la película original, menos de un minuto, célebremente menos, y unos días antes había visto aquí la secuencia alargada, toda ella movimiento fragmentado, sin suspense ni miedo ni acuciante sonido de grito pulsátil como de lechuza. Las anillas de la cortina, eso era lo que recordaba con mayor claridad, las anillas girando en la barra cuando la cortina queda arrancada, un momento que se pierde a velocidad normal, cuatro anillas girando lentamente sobre la figura caída de Janet Leigh, poema perdido por encima de la muerte infernal, y luego el agua ensangrentada rizándose y formando una cresta en el desagüe de la ducha, minuto por minuto, hasta desaparecer en un remolino.

Seix Barral Colección: Biblioteca Formentor 160 páginas ISBN: 978-84-322-2878-0 Traducción: Ramón Buenaventura 17 euros

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