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Síntesis

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Noel Ceballos me recomendó una antología llamada Sombras sobre Baker Street. Y hay un relato de Neil Gaiman, inglés que pasó de releer en clave contemporánea la EC Cómics y terminó enfrascándose en aventuras que se soñaban Shakespereanas o clásicas, en su sentido más griego, y sólo eran subtolkenianas, por no parar de citar a Mr. Burgundy.

Y como en cada libro de cuentos uno termina hablando de un relato, pensando que ése es el que más destaca o es que tal vez tenga una idea equivocada del conjunto. Da igual, y en este es Estudio en esmeralda, título chistoso pero cuento de los verdaderos. "Parece de Alan Moore", me comentó el Emperador de los Helados. Hay un encantador pdf dónde pueden leerlo en inglés con las increíbles ilustraciones de Jouni Koupen. Gaiman consigue aquí hacer del plagiarismo (o de la remake) un acto de amor verdadero, y supongo que en su intención de hacer aparecer a colegas que poco tienen que ver, en teoría, con el hijo natural del método científico convertido en superdetective pues lo acerca mucho a Moore. Los castellanos perezosos pueden leerlo en La Petite Claudine, donde se le dan muchas pistas acerca de su contenido y puede que debamos señalar eso que es un spoiler. Ya nos dedicaremos a ello más adelante.

Stephen King escribió un relato llamado El caso del doctor (lo tienen justo abajo, en el adorable y nada molesto formato compresor del winrar) que se complementa con la deliciosa visión de Gaiman y la también fascinante película El secreto de la pirámide, uno de los mejores acercamientos que se han hecho a tamaña leyenda. Uno reconoce a los personajes, a los suyos, a los verdaderos mitos por su atmosfera. Y Sherlock Holmes lo ha sido siempre tras Conan Doyle. En la película producida por Steven Spielberg, Holmes está por crecer y lo vemos comprándose su violín, su gabón y su sombrero. En el relato de King, enterrado y en las dos, Watson tiene que revelarnos dos aspectos fundamentales de su vida. Y mientras que los relatos de Gaiman/King se inician siempre en Baker Street, con el inolvidable Lestrade no dudan pronto por pasar explicar casos que superan la razón, que van más allá del mero truco. En Sherlock Holmes la inteligencia siempre ha sido un espectáculo, como daría a entender Borges en su prólogo a La invención de Morel.

Y pese a sus autores, los relatos sobreviven, hay atmosfera y todo lo que ello conlleva en sus lecturas. Hay, pese a todo, algo de simpático en encontrar al detective con Vlad Tepes o el Doctor Jekyll, o con aquello que su propia construcción, siempre metaficcional King, no le permite resolver. Y ese algo es él, todavía perenne para demostrar algo.

En Papel en Blanco l 120 años de Sherlock Holmes Más Información l Sombras sobre Baker Street

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