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'Sucedió en el AVE...', marketing discutible

'Sucedió en el AVE...', marketing discutible
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El llamado 'marketing viral' está llegando también al circuito editorial. Esto no es en sí criticable, al contrario: siempre se agradece un poco de chispa y creatividad en las promociones. Pero lo viral no quita lo cortés, por así decirlo. La recientísima editorial Imser Siglo ha sido la primera en importar el formato para su producto primerizo, la novela Sucedió en el AVE..., con pegadas masivas de carteles y una página web muy llamativa. Ahora se congratulan de los resultados: 50.000 ejemplares vendidos en tres meses, un excelente resultado. Es de preguntarse si hubieran logrado lo mismo con una novela que no atacara directamente a las visceras.

Porque Sucedió en el AVE... trata de víctimas del terrorismo asesinando por venganza a etarras. Teniendo en cuenta que la opinión pública española lleva dos años abriéndose las carnes por el tema de las víctimas del terrorismo, semejante argumento es una auténtica bomba incendiaria. El editor de la novela, Sánchez Cervera, remarca que novela enfoca un asunto complicado desde el punto de vista humano, que no político. Pues ya es de agradecer, porque ya hay bastantes enérgumenos copando el panorama literario a base de réditos políticos. Luego la elección del tema ha respondido al puro oportunismo comercial. Lo explican ellos mismos:

Sánchez Cervera afirmó que el autor de "Sucedió en el AVE..." fue elegido en una selección en la que participaron mil escritores y con la que la editorial pretendía encontrar a "alguien capaz de divertir y de convertir la lectura en espectáculo". La editorial emplea a un grupo de treinta lectores, con características y gustos personales diversos, como jurado para "puntuar" los originales presentados y efectuar la selección.

El principio marketiniano de la muestra de consumidores aplicado a la literatura. Tiene razón Sánchez Cervera preguntándose cómo ha podido tardar tanto en llegar a España, porqué se hace en la música y en cine pero no con los libros. Quizás estemos ya ante el comienzo de la literatura-producto de diseño, el equivalente a los "grupos musicales de adolescentes".

Un detalle curioso: el autor de la novela, Víctor Saltero, no existe. El pseudónimo es en teoría para proteger su identidad, lo cuál nunca está de más si te vas a poner a hablar de la ETA, por muy apolítico y autor de ficción que seas. ¿Pero quién me dice que no es él también un producto de diseño?

Vía | Yahoo! Noticias Sitio Oficial | Sucedió en el Ave

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