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'Todos los detectives se llaman Flanagan', de Jaume Ribera y Andreu Martín

'Todos los detectives se llaman Flanagan', de Jaume Ribera y Andreu Martín
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Es el sueño de muchos preadolescentes. Convertirse en un detective privado juvenil, con cierta fama y rodeado de chicas. La Disney ya se adentró en este mundo con la estupenda, pero breve e injustamente desconocida serie 'Stick with me, Kid', donde Colin, un muchacho listo y simpático simulaba ser aprendiz del célebre y charlatán detective Grant Logan, y le resolvía todos los casos.

Aquí no es Colin el protagonista, sino un tal Juan Anguera, alias Flanagan, un chico inteligente, despierto, enamorado de las mujeres, irónico, y con esos toques de ingenuidad propios de su adolescencia. Oriundo de un suburbio de Barcelona, narra en primera persona sus aventuras relacionadas con su labor detectivesca, aunque alterna esto con pasajes cotidianos relacionados con sus amigos o sus andanzas en el instituto, que se ganan totalmente la empatía de los lectores a los que va destinado este libro. Especialmente divertidas son las escenas que describen su relación con el gallito de la clase, al que Flanagan llama Chuache (en alusión a Arnold Schwarzennegger).

En una historia policiaca que le conecta con el mundo de los adultos, Flanagan echa mano de su madurez, su carácter abierto y avispado para verse inmerso en una trama que cada vez pinta peor, y a la que, como siempre en estos casos, entra en una mezcla entre la casualidad y la sugestión. A destacar el amplio entorno femenino que constituye el repertorio emocional del protagonista: Nines, su actual novia (pero que no llena); María Gual, eterna "amiga"; Carmen, su deseo del momento, y su hermana Pili, un personaje muy bien logrado porque muchas veces sirve de contrapunto al ímpetu de Flanagan y lo pone con los pies en la tierra. El realismo de este tipo de situaciones es el que salva otros bastante inverosímiles, sobretodo en cuanto a lo fácil que parecen salirle bien las cosas a Flanagan.

El logro de Jaume Ribera y Andreu Martín es la construcción de un personaje bien fundamentado. El desarrollo argumental no es demasiado estimulante, ya que acostumbrados a este género, no podría considerársele un thriller por su irregular ritmo. Así que nos queda pensar en Flanagan como eje central de la novela, y ciertamente, lo han logrado. 'Todos los detectives se llaman Flanagan' es la secuela de la también aceptable 'No pidas sardina fuera de temporada', y no defrauda. A estos libros le han seguido títulos más innecesarios que otra cosa, pero este libro es muy estimable. Ideal para leerse a los catorce o quince años.

En Papel en Blanco | Flanagan, detective de instituto

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