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'Veinticuatro horas en la vida de una mujer sensible', de Constance de Salm

'Veinticuatro horas en la vida de una mujer sensible', de Constance de Salm
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Ha tardado, pero por fin llegó a mis manos. Descubrí Veinticuatro horas en la vida de una mujer sensible de Constance de Salm a primeros de agosto y desde entonces quise tenerlo. Lo pedí, no llegaba, lo volví a pedir, me dijeron que no tenían existencias en ese momento, que tendría que esperar. Un sinvivir, vamos. Como si no tuviera libros en casa por leer. Pero la semana pasada por fin llegaba a mi poder, para ser devorado en dos ratos libres que tuve con inmensa satisfacción.

'Veinticuatro horas en la vida de una mujer sensible' es una novelita corta, de esas que tanto me gustan a mí, publicada en 1824 y reeditada hace nada en Francia donde ha causado un furor imprevisto, vendiendo más de cien mil ejemplares en unas pocas semanas. Esto, y saber además que en esta obra se inspiraría Stefan Zweig para su célebre Veinticuatro horas en la vida de una mujer, pues fue lo que desató mi ansia.

Nos encontramos ante una novela epistolar. A través de cuarenta y seis cartas nos colaremos en la vida de esta mujer sensible, sin nombre, que ve como su amado se marcha con otra mujer a la salida de la ópera. A partir de aquí, la desolación, el amor, los celos y la humillación se darán cita en sucesión de cartas que escribirá sin obtener respuesta. Veinticuatro horas, sí, veinticuatro horas de desesperación...

Podéis imaginar el sufrimiento de la pobre mujer, creyendo que su amante se ha marchado con otra, sin poder hacer otra cosa que escribir cartas, una detrás de otra, que su fiel criado llevará sin recibir respuesta. La incertidumbre, la desesperación y los celos la llevarán a realizar actos en los que su honor quedará en entredicho, y sin embargo, no podemos sino compadecernos de ella... O si no, que levante la mano el que nunca haya sufrido por amor...

Y es que, a pesar del tiempo que ha transcurrido desde que se publicó este libro, los sentimientos siguen siendo los mismos. Los celos, la vergüenza, la humillación, ese sinvivir que te impide hacer nada que no sea seguir dándole vueltas a la cabeza. Carta manuscrita o sms que no tiene respuesta, al final es lo mismo. Y será que soy una mujer sensible, porque desde el primer minuto empaticé con esta criatura y su sufrimiento.

Escrita de una manera elegante y con mucho sentimiento, 'Veinticuatro horas en la vida de una mujer sensible' es un auténtico catálogo de las emociones amorosas. Pincha un poco el final, demasiado tópico para mi gusto, pero hay que situar la obra en el contexto de su época, y aún así no empaña el disfrute de las páginas anteriores. La propia autora nos explica la génesis de la obra, y en este tomo viene además incluido un postfacio de Laura Freixas para situarnos aún más con la autora y su época, algo que siempre se agradece.

Constance Marie de Théis nació en 1767 y se convirtió en Princesa de Salm tras contraer matrimonio con Joseph de Salm-Reifferscheid-Dyck. Hija del Conde de Nantes, fue la primera mujer admitida en el Lycée des Arts. Abanderada de la igualdad de las mujeres en la creación artística, poetisa y dramaturga, sus propios contemporáneos la bautizaron como Musa de la Razón. Moriría en 1845, tras una vida plena, dejándonos obras como Sapho e infinidad de poemas.

Aunque yo no he podido hacerlo así, recomiendo leerla de un tirón. Ver como la pasión va ascendiendo, como la marea, al ver que no obtiene respuestas, ver como no hay solución ni alivio a su desgracia, se merece, como mínimo, dedicarle una tarde completa. Un buen sofá o butaca de lectura (aquí ya entran los gustos personales), una taza de buen té y una buena dosis de misericordia para esta pobre señora que lo pasa tan mal. Para cuando nos toca a nosotras...

¡El amor…! ¿Qué es el amor…? Un capricho, una fantasía, una sorpresa del corazón, tal vez de los sentidos; un encantamiento que se derrama sobre los ojos, fascinándolos, que se apega a los rasgos, a las formas, a la vestimenta incluso de un ser que sólo el azar nos lleva a encontrar. ¿Que no lo encontramos? Nada nos advierte de ello, nada nos turba…Seguimos viviendo, existiendo, buscando placeres, encontrándolos, proseguimos con nuestra carrera como si no nos faltara ¡nada…! El amor no es, pues, una condición inevitable de la vida, no es más que una circunstancia de ella, un desorden, una época…Pero, ¿qué estoy diciendo? ¡ Es una desgracia! Una crisis…una crisis terrible…que se pasa, y eso es todo. Carta XXXVIII

Funambulista 163 páginas ISBN: 978-84-96601-70-3 Traducción: Isabel Lacruz 11 euros

Más información | Ficha en Funambulista

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