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'Vida de Martín Pijo', de Miguel Baquero

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Hace unas semanas os traía mis primeras impresiones sobre 'Vida de Martín Pijo', de Miguel Baquero. La novela corta de humor, aunque con algún altibajo, me ha divertido y me ha parecido ingeniosa.

Si disfruté de los primeros capítulos, al finalizar la lectura de Vida de Martín Pijo puedo afirmar que seguir las andanzas del antihéroe en su descenso social no me ha defraudado.

Me he divertido con la historia narrada en primera persona con ese peculiar lenguaje que mezcla lo altisonante con las expresiones más vulgares y con ocurrentes imágenes conceptistas. Si existe algún tropiezo en el estilo, éste es esquivado mediante la captatio benevolentiae del protagonista, que se declara neófito en el arte de escribir.

En Vida de Martín Pijo he encontrado el divertido relato autobiográfico de un chico pijo, idealista e ingenuo hasta la estupidez, que es engullido por una sociedad, la sociedad actual, que no entiende de altos conceptos como los que él quiere desarrollar.

Si Lázaro de Tormes despertaba de su inocencia y sobrevivía, a su manera, en el seno de la adversidad, Martín no acaba de dejar atrás su candidez y cae en las trampas de este mundo. Si Lázaro cambiaba de amo en su "ascenso", Martín cambia de propósito en cada tratado, empecinado en dotar a este mundo de ciertos valores y hallar en él algo de lógica.

Pero ni la santidad, ni el heroismo, ni el trabajo (de oficinista a albañil y a asesor sindicalista), ni el hurto, ni la poesía, ni el amor, logran que el protagonista triunfe. Muy al contrario, Martín Pijo es engañado, despedido, derrotado, apaleado, denunciado, condenado y convertido en un deshecho social.

Bueno, o puede que no tanto. Ni Lazarillo estaba tan bien ni, visto lo visto, el pozo en el que se encuentra Martín es tan oscuro.

El humor con que se narran estas caídas hacia "el pozo", que es lo que más me ha gustado, trasluce sin embargo un regusto amargo, porque la realidad muestra que la eficacia es inservible, la lealtad es traicionada. En definitiva, todos los valores son abofeteados, despreciados y volatilizados por nuestro mundo, por cada uno de los individuos que se cruzan en el camino de Martín.

He visto mucho de realidad en la novela, y eso también me hace considerarla una breve y buena novela que sabe pintar con mirada irónica nuestra sociedad.

No me resito a referir un episodio metaliterario, uno de los momentos de más ritmo y más divertidos de la obra: la excelente descripción de la pugna poética entre el grupo de la estulticia y el grupo del estrambote. Tronchantes sus ejemplos de odas a la trucha.

Estilísticamente, he de decir que unas elipsis argumentales que resultan divertidas y sorpresivas en algunos casos hacen que decaiga el ritmo narrativo final. Es en el último tratado ("A manera de epílogo") cuando, al eludir los detalles de la fase final de la caída del protagonista al "putrefacto barrizal", parece que falte novela con una brusca interrupción de la cadencia.

Pero el mismo Martín se detiene en explicar a "Su Exclusivísima", ese destinatario que le interroga sobre su historia tras verlo en lo más bajo de la sociedad (como Lázaro se dirigía a "Vuestra Merced"), el porqué de esta omisión:

¿Será preciso que le detalle a Su Exclusivísima este último tramo de mi camino donde vengo a caeren el pozo en el que me encontró? ¿No preferiría, en aras de mis últimos restos de dignidad, que me excusara de tal trance con una larga y significativa elipsis? Pues yo bien lo preferiría y así lo haré, porque, qué coño, no para nada estoy...

Dejaré que sea el lector el que descubra por sí mismo dónde está Martín. Como digo, puede que no tan hundido.

Más información | ACVF Editorial En Papel en Blanco | 'Vida de Martín Pijo', primeras impresiones

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