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'Vida de Martín Pijo', primeras impresiones

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No me resisto a traeros mis primeras impresiones al leer Vida de Martín Pijo, de Miguel Baquero, una novelita corta que estoy disfrutando de lo lindo, aunque sólo llevo leídos sus 3 primeros capítulos o "tratados".

La novela sigue el pretexto narrativo del Lazarillo de Tormes, y me ha gustado mucho rastrear las concomitancias, varias, que de momento se pueden hallar entre las novelas.

Una voz autobiográfica va a explicar a un destinatario sus antecedentes para que entienda su situación actual. Si Lázaro se dirigía a "Vuestra Merced", el protagonista de esta novela lo hace a un "estimado caballero".

Pero si bien el pícaro relataba aquel supuesto ascenso de lo más bajo de la sociedad a una "digna" posición, en Vida de Martín Pijo nos situamos ante el proceso inverso. Martín, un protagonista de fines del siglo XX, pasa de disfrutar de su estatus privilegiado de hijo de papá a encontrarse sumido en un putrefacto barrizal.

Las peripecias que voy descubriendo en los primeros tratados han discurrido amenamente y con algunos fragmentos que me han resultado realmente divertidos. El protagonista es un antihéroe que se va dibujando a la perfección en primera persona, un pijo con tal nivel de idealismo y ceguera social que lo hace risible y pasto del entorno. Un personaje casi increíble de esos que nunca sobrevivirían en la situación de Lázaro.

La comparación con el pícaro sigue, por ejemplo con el momento iniciático que abre los ojos al protagonista y que se transforma del famoso cabezazo en el toro que le propina el ciego a Lázaro en una zambullida de cabeza en el plato de sopa que le regala un cura a Martín.

Aparte, es destacable la maestría narrativa con que el autor dibuja cada movimiento de Martín, cada pensamiento, cada nueva situación de modo francamente asombroso y divertido, ingeniándoselas para que deseemos saber cuál será el siguiente paso de este niño bien con tan buenas intenciones.

Estamos ante una novela de humor narrada con un lenguaje rimbombante pero fluido, con cierto tono arcaico que mezcla lo solemne con expresiones coloquiales. Esto da como resultado en muchas ocasiones jocosos párrafos que me han recordado el estilo de Mihura o de Jardiel Poncela. Este lenguaje humorístico, junto a ingeniosas expresiones conceptistas, me están haciendo moverme por las páginas de Vida de Martín Pijo con gran placer.

Esperemos que el nivel no decaiga en los próximos capítulos, y ya os traeré mi valoración final. De momento, me permito traer unas líneas del Tratado Segundo, que cuenta con el irónico subtítulo "Que trata acerca de la caridad, el desprendimiento, la misericordia, conceptos todos ellos fundamentales de nuestro tiempo".

Me interesa destacar el ingenio con que se relata un suceso que quizá algunos lectores consideren fundamental para el desarrollo del argumento, por lo que podéis escoger averiguarlo por vosotros mismos en la obra y no continuar leyendo.

Lo cierto es que me reí muy a gusto con el fragmento en cuestión, empapándome de la maestría para relatar un suceso que debería ser trágico haciendo gala del mejor humor negro tan nuestro.

Estamos conociendo los antecedentes del niño rico que estudia en un colegio católico cuando recibe la importante noticia que se convierte en el punto de inflexión a partir del que se producirá su descenso social:

El caso es que cierta mañana me encontraba yo en el colegio, asistiendo a las clases como era la norma, cuando de pronto el padre superior me llamó a su despacho. Una vez en él, me invitó a sentarme y me comunicó luego que tenía que darme una luctuosa noticia. "Tu padre, que en gloria esté..." comenzó a decir, sin el menor instinto narrativo, echando por tierra un posible efecto sorpresa. El caso era que mi padre había tenido una discusión con mi abuelo y en el transcurso de ella éste subió a su cuarto y, tomando de la panoplia un largo sable, le había hecho una observación incisiva a mi progenitor, a resultas de la cual quedó tendido mi padre en el suelo cuan largo era y mal vestido estaba. Después de ello mi abuelo, no contento con su acción, volvió a su aquel a modo de búnker y, tras un rato en que estuvo escribiendo una carta, desempolvó una vieja Luger alemana y, prácticamente en un plis, se convirtió en mi antepasado.

Os contaré más en cuanto termine esta pequeña novela. De momento, las andanzas de Martín Pijo prometen.

Sitio Oficial | ACVF Editorial

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