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Juan Gelman y la vida de las palabras

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Este año, el Día del Libro ha sido especialmente ajetreado para Juan Gelman. A mediodía se desplazó hasta Alcalá de Henares para recoger el premio Cervantes en reconocimiento a su trayectoria poética. En su discurso recordó las palabras de grandes autores como Safo y Rilke sin obviar las referencias a unos tiempos, los actuales, que considera mezquinos y llenos de penurias.

Por la tarde regresó a la capital para encontrarse con sus lectores, en este caso los más jóvenes, estudiantes de diversos centros que acudieron al Círculo de Bellas Artes hasta llenar los dos anfiteatros del auditorio. El poeta estuvo acompañado por Juan Barja, director del Círculo; y Carlos Ruta, profesor de Filosofía Medieval y rector de la Universidad de San Martín, en Buenos Aires.

Ruta abrió el coloquio con unas palabras que Julio Cortázar dedicó a Gelman, en donde comparaba su poesía con la alegría vital de las alondras.

Su palabra es celebración de la vida en medio del horror de este mundo.

Bellas palabras para definir una trayectoria poética y vital marcada por desgarros como el exilio. Esta cuestión fue recurrente en las preguntas de los estudiantes, que también se centraron en la visión que Gelman tiene sobre la poesía y diversas cuestiones técnicas de su escritura.

Gelman, con las gafas situadas a medio camino de su nariz, escuchaba las preguntas atentamente, con la mirada fija en algún punto indeterminado del suelo. Sus respuestas eran extensas, lúcidas, errantes, y concluían lejos del punto de partida propuesto. Siempre con voz serena pero con continuos guiños humorísticos que aportaban calidez a sus intervenciones.

Los estudiantes tenían especial interés en que explicara algunas de las frases que ha dejado en sus obras:

La poesía es un árbol sin hojas que da sombra.

Pero, claro, estas ideas no pueden resumirse fácilmente o de una forma académica. Para Gelman, la poesía es producto de la necesidad y de las obsesiones, no es una cuestión de voluntad. Surge cuando confluyen "la interrogación de la vivencia y la imaginación".

Lo más interesante de su intervención fue comprobar la estrecha relación que existe entre Gelman y la palabra, el poeta y su medio de expresión. Para él las palabras tienen vida propia. Por ejemplo, comentó que una vez le dijeron que panambí (mariposa, en dialecto guaraní) era una palabra "que vuela más que mariposa". Gelman, sonriendo, no tuvo más remedio que asentir, pero pudo consolarse porque schmetterling (mariposa, en alemán) no podría ser más que un animal "incapaz de volar por tener las alas cubiertas de grasa".

El lenguaje también le ayudó a sobrellevar la dura situación del exilio. Gelman relató su experiencia al llegar a Italia, primera escala de su trayectoria errante. Allí se topó con un fuerte contraste entre la rabia que llevaba por dentro y la dulzura del nuevo idioma que comenzaba a aprender. Consiguió reencontrar su calma a través de una serie de poemas pornográficos escritos en romanesco, el dialecto de la capital italiana.

Gelman compartió durante algo más de una hora su experiencia con la vida y con la literatura. Los cálidos aplausos del público dibujaron varias veces una sonrisa en su rostro y, puesto que aún quedan muchas preguntas en el tintero, esperemos que la cita pueda repetirse algún día.

En Papel en Blanco | Juan Gelman En Papel en Blanco | Día del libro

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