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'Madrigal á cibdá de Santiago', uno de los seis poemas que Lorca escribió en gallego

'Madrigal á cibdá de Santiago', uno de los seis poemas que Lorca escribió en gallego
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En 1935 la Editorial Nós, dirigida desde Santiago de Compostela por Ánxel Casal, editó un librito titulado Seis poemas galegos, cuyo autor no era otro que Federico García Lorca. A día de hoy, dicho poemario aún es una joya desconocida por muchos amantes de Lorca, tanto en Galicia como en el resto del mundo. Incluso me atrevería a decir que ha sido intencionadamente ensombrecido, pues dentro del minfundismo mental que impera en España, este libro resultó incómodo para los nacionalistas trasnochados, lo mismo gallegos como castellanos.

Los seis poemas son Madrigal á cibdá de Santiago (“Madrigal a la ciudad de Santiago”), Romaxe de Nosa Señora da Barca (“Romería de Nuestra Señora De La Barca”), Cantiga do neno da tenda (“Cantiga del niño de la tienda”), Noiturnio do adoescente morto (“Nocturno del adolescente muerto”), Canzón de cuna pra Rosalía de Castro, morta (“Canción de cuna para Rosalía de Castro,muerta”) y Danza da lúa en Santiago (“Danza de la luna en Santiago”).

Lorca, hijo de Granada, poeta en lengua castellana, ya era entonces una figura reconocida no sólo en España, sino en toda Europa, tras haber publicado ‘Romancero Gitano’ y ‘Poeta en Nueva York’. El de Fuente Vaqueros visitó Galicia en varias ocasiones y sintió algo especial por sus verdes paisajes oscurecidos por un cielo encapotado de manera casi perenne, por las calles empedradas de sus ciudades a las que la lluvia dotaba de un manto gris y, como no, por su humilde pueblo y su lengua, que habían sobrevivido sin la ayuda de nadie y a pesar del odio de muchos. El gallego le pareció una herramienta perfecta para poetizar, pues encontraba que era muy sonoro (siempre se dice que los gallegos hablamos como cantando), con una música interna que quería aprender a tocar.

Para componer los seis poemas que escribió en gallego contó con la ayuda de Eduardo Blanco Amor, novelista que manejaba perfectamente tanto su idioma como el castellano, autor de ‘A esmorga’ (“La parranda”), sin duda alguna una de las mejores novela escritas en gallego (si no la mejor). El ourensán confesó que su intervención se limitó a la “puramente ortográfica, en algunos casos métrica”, aunque anteriormente había hablado de una participación un poco más amplia. De lo que no cabe duda es que Lorca poetizó en gallego, lo que supone uno de los mayores actos de amor que un extranjero le ha dedicado a Galicia.

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El poema se trata de un madrigal, hecho que Lorca aclara con el título, ya que la ortodoxia dicta que dicha composición debe combinar versos heptasílabos y endecasílabos, mientras que aquí el poeta lo adapta a versos pentasílabos y ocotosílabos. Como veréis, no es un poema de compleja interpretación, pues no se trata de otra cosa que lo que anuncia el título: un canto a Santiago de Compostela, la ciudad de piedra de la que Lorca como tantos otros se quedó enfeitizado, enmeigado, engaiolado (algunas de las muchas formas de decir ‘hechizado’ en gallego), punto final del Camino que lleva su nombre, el Camino de Santiago, el Compostellae, el Campo de Estrellas.

A continuación os transcribo el poema y os adjunto una traducción. El original lo copio de una edición de Akal Editor, publicada en 1974 en las cuatro lenguas oficiales del Estado español. Para la traducción me apoyé en la que viene en dicha publicación, hecha por Ánxel Fole (que conoció a Lorca), aunque le introduje ciertas variantes por no estar de acuerdo con algunas soluciones del lucense. Tras los versos os encontraréis con un vídeo con dicho poema musicado por Luar Na Lubre, cuando aún era un grupo que valía la pena escuchar.


Madrigal á cibdá de Santiago

Chove en Santiago,
meu doce amor.
Camelia branca do ar
brila entebrecida ó sol.
Chove en Santiago
na noite escura.
Herbas de prata e de sono
cobren a valeira lúa.
Olla a choiva pola rúa,
laio de pedra e cristal.
Olla no vento esvaído,
soma e cinza do teu mar.
Soma e cinza do teu mar,
Santiago, lonxe do sol;
ágoa da mañán anterga
trema no meu corazón.



Madrigal a la ciudad de Santiago

Llueve en Santiago,
mi dulce amor.
Camelia blanca del aire
brilla entenebrecida al sol.
Llueve en Santiago
en la noche oscura.
Hierbas de plata y de sueño
cubren la vacía luna.
Mira la lluvia por la calle,
lamento de piedra y cristal.
Mira el viento desvanecido,
sombra y ceniza de tu mar.
Sombra y ceniza de tu mar,
Santiago, lejos del sol:
agua de la mañana antigua
tiembla en mi corazón.


‘Chove en Santiago’, de Luar Na Lubre

Vídeo | Youtube

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