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Pablo García Baena, premio Reina Sofía de Poesía

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El XVII Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana, convocado por Patrimonio Nacional y la Universidad de Salamanca, ha recaído en el cordobés Pablo García Baena (1923), Premio Príncipe de Asturias en 1984. Autor de varios poemarios, el primero Rumor oculto de 1946 y el último Los Campos Elíseos de 2006 por el que recibió el premio Ojo Crítico, García Baena destaca en la historia de la poesía española del siglo XX por fundar y dirigir la revista Cántico en 1947, desde la que se operaría la transición de la Generación del 27 a los "nuevos poetas", finalmente novísimos.

Sus principales referencias poéticas son Juan Ramón Jiménez y Luis Cernuda, así como la pintura derivada de su formación en Historia del Arte. Creo que soy un poeta pintor, porque, como decía Cernuda, una de las alas de la poesía es la mirada, dice. Se le ha caracterizado como "barroco" y "gongorino" pero toma ciertas distancias ante esos adjetivos. Cuando un neoclásico te llama barroco te está diciendo que es una poesía abigarrada, andaluza, llena de recovecos, de curvas y de palabras raras.

García Baena ha declarado sentirse "sorprendido" por el premio y lo ha considerado "un acicate" para seguir adelante, ya que considera que "la poesía salvará el mundo algún día".

Sólo tu amor y el agua....Octubre junto al río bañaba los racimos dorados de la tarde, y aquella luna odiosa iba subiendo, clara, ahuyentando las negras violetas de la sombra. Yo iba perdido, náufrago por mares de deseo, cegado por la bruma suave de tu pelo. De tu pelo que ahogaba la voz en mi garganta cuando perdía mi boca en sus horas de niebla. Sólo tu amor y el agua.....El río, dulcemente, callaba sus rumores al pasar por nosotros, y el aire estremecido apenas se atrevía a mover en la orilla las hojas de los álamos. Sólo se oía, dulce como el vuelo de un ángel al rozar con sus alas una estrella dormida, el choque fugitivo que quiere hacerse eterno, de mis labios bebiendo en los tuyos la vida. Lo puro de tus senos me mordía en el pecho con la fragancia tímida de dos lirios silvestres, de dos lirios mecidos por la inocente brisa cuando el verano extiende su ardor por las colinas. La noche se llenaba de olores de membrillo, y mientras en mis manos tu corazón dormía, perdido, acariciante, como un beso lejano, el río suspiraba..... Sólo tu amor y el agua...

Vía | ADN.es, Yahoo! Noticias Más Información | Pablo García Baena en EPdLP

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