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Rosalía de Castro, la voz de un pueblo (I)

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Rosalía de Castro (Santiago de Compostela, 1837 – Padrón, 1885) es la máxima exponente de la literatura gallega, lo que supone un caso único entre las más importantes literaturas: ninguna otra tiene como autor paradigmático a una mujer y, por si fuera poco, a una poetisa.

Las informaciones sobre las circunstancias de su nacimiento han variado con el tiempo. Durante mucho tiempo, se creyó que su madre fue María Teresa de Castro (de familia noble venida a menos, pero económicamente acomodada) y que la identidad de su padre se desconocía; así constaba en su partida de nacimiento. Ahora, después de la aparición de diversos trabajos, está muy extendida (por lo que puede considerarse como dato oficioso) la versión que dice que su progenitor fue el sacerdote José Martínez Viojo.

Comenzó su formación en Santiago de Compostela, en torno a la Sociedad Económica de Amigos del País. Participó en las actividades del Liceo de la Juventud, lugar de encuentro de los intelectuales comprometidos con el movimiento provincialista. Sus corrientes ideológicas, que impregnarán la obra de Rosalía, eran republicanas y socialistas. En el Liceo coincidiría con otros futuros escritores e intelectuales como Eduardo Pondal o Paz Novoa.

En 1856 se traslada a Madrid y allí conoce a Manuel Murguía, personaje clave en su vida, con el que se casa dos años después. Murguía no fue un buen marido pues era muy autoritario y estaba más preocupado por su vida política (fue, entre otras muchas cosas, el primer presidente de la Real Academia Galega) que por su familia. Así, por un lado, ofreció a Rosalía una vida acomodada y propició su contacto con otros grandes intelectuales pero, por otro, y mucho más importante, sus quehaceres políticos obligaron a su familia (tuvieron ocho hijos en dieciséis años) a un continuo cambio de residencia (Lugo, Madrid, Extremadura, Alicante, Compostela…), provocando en Rosalía una sensación de desarraigo que sin duda acrecentó su naturaleza melancólica, su sentimiento de soledad y esa amarga tristeza que impregna toda su lírica.

Rosalía de Castro fue la punta de lanza del movimiento conocido como O Rexurdimento, nombre con el que se conoce al siglo XIX en la historia de la literatura gallega, y que expresa nítidamente lo que fue una trayectoria de recuperación, no sólo literaria, sino también cultural, política e histórica. Sus componentes (Pondal, Lamas Carvajal o Curros Enríquez…) eran personas ilustradas, muchos de ellos románticos e ideológicamente muy cercanos al provincialismo (movimiento político que sirvió de germen para el nacionalismo del siglo XX). La fecha inicial del rexurdimento literario es 1863, año en el que aparece el primer gran libro de Rosalía, Cantares Gallegos, compuesto en gallego y publicado sin su permiso por su marido.

Rosalía firma la dedicatoria de ‘Cantares Gallegos’ a Fernán Caballero (pseudónimo de la escritora Cecilia Böhl de Faber), el día 17 de Mayo de 1863. Esa fecha (que, además, es el día en que nació su marido) fue adoptada cien años después para celebrar el Día das Letras Galegas. En dicha obra, Rosalía asume la voz del pueblo gallego, denunciando la miseria, la pobreza y la emigración masiva a que estaban obligados sus paisanos. Es una obra cuyo fin es eminentemente social aunque ello no le impide verter también sus sentimientos y vivencias personales. Es famoso el cantar que comienza:

Castellanos de Castilla, Tratade ben ós galegos Cando van, van como rosas, Cando vên, vên como negros.

Rosalía no fue una activista política, pero era muy consciente de la injusticia con la que era tratado su país y de las miserias y desigualdades que sufrían sus compatriotas. En lugar de centrarse en cuestiones ideológicas, políticas o morales como la mayoría de sus compañeros de generación, su visión se centra en los sentimientos. De este modo, se enfocó en el corazón de las gentes y acabó creando un impresionante retrato psicosocial de los gallegos que, verso a verso, cantar a cantar, encoge el alma y emociona a partes iguales.

Rosalía de Castro es, como reza el título, la voz de un pueblo. Y si bien es cierto que los gallegos estamos muy lejos de pasarnos el día leyendo poesía, a Rosalía la sentimos como una figura muy cercana, casi familiar. Tanto es así que, mientras a los demás próceres los conocemos por su apellido o su nombre completo (Castelao, Otero Pedrayo, Vicente Risco, Pardo Bazán…), Rosalía es simplemente Rosalía.

Sitio Oficial | Fundación Rosalía de Castro
En Papel en blanco | Rosalía de Castro, escritora a pesar de todo

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