Compartir
Publicidad

El presidente del jurado del Nobel considera la literatura americana "ignorante"

El presidente del jurado del Nobel considera la literatura americana "ignorante"
Guardar
0 Comentarios
Publicidad
Publicidad

Como siempre en estas fechas el mundo literario rebulle de excitación ante sus navidades adelantadas, el anuncio del ganador del Premio Nobel de Literatura que ocurrirá en las próximas semanas. Sin embargo la edición de este año viene acompañada de una insólita y sorprendente polémica, provocada por las palabras del secretario permanente (presidente) de la Academia Sueca Horace Engdahl. En una entrevista arremetió contra la literatura americana con una violencia inusitada para alguien en su posición y en un momento más que delicado.

Los escritores estadounidenses son demasiado sensibles a las propias tendencias de su cultura de masas, lo cual arrastra consigo la calidad de su trabajo. EE.UU. está demasiado aislado, es demasiado insular. No traducen lo suficiente y no participan realmente en el gran diálogo de la literatura. Esa ignoracia les limita. Por supuesto, hay una literatura poderosa en todas las grandes culturas, pero no se puede soslayar el hecho de que Europa es el centro del mundo literario... no los Estados Unidos.

Interrogado por The Guardian sobre su tirada, Engdahl ha matizado pero no se ha retractado en absoluto:

La Academia Sueca se ciñe al deseo de Alfred Nobel de que a la hora de entregar el premio no se otorgue consideración alguna a la nacionalidad del candidato. No tiene importancia, a la hora de juzgar a candidatos americanos, como consideremos cada uno la literatura americana en su totalidad comparada con otras. El premio Nobel no es una competición entre naciones sino un premio a autores individuales. Es esencial recordar eso cuando los sentimientos nacionales se inflaman.

En apariencia esto es un mal presagio para los eternos candidatos americanos: Philip Roth, John Updike, Don DeLillo, Joyce Carol Oates y Thomas Pynchon. Los medios anglosajones recuerdan que no gana un estadounidense desde 1993 (Toni Morrison, primera mujer Nobel de raza negra) y que ya va tocando. Incluso han recordado el incidente de 2005 en el que el académico Knut Ahnlund abandonó el comite del Nobel en protesta por la elección de Elfriede Jelineck, sugiriendo que el presidente también debería coger la puerta y largarse si al fin y al cabo el elegido es uno de los señalados.

Recordemos que el comité delibera durante el verano y vota en septiembre. La extraña reacción de Engdahl podría deberse a una pataleta porque el ganador ya está decidido y es precisamente americano. O por el contrario, una forma de ponerse por las bravas la venda antes de la herida ante la previsión de críticas por haber elegido otra vez a un europeo. En todo caso, las muestras explícitas de parcialidad son lo único que le faltaba al Nobel de literatura para que nos empecemos a preguntar qué demonios significa en realidad.

Pero es el propio Engdahl quien dice que las deliberaciones sobre el Nobel nunca aciertan, así que todo esto son castillos en el aire. Hay incluso quién le ha acusado de crear premeditadamente ruido informativo para no verse eclipsado por el anuncio del Nobel de medicina. Entre los candidatos que más suenan aparte de los cinco americanos están el italiano Claudio Magris y el poeta sirio Adonis. Aunque nunca se puede descartar una sorpresa del tipo Doris Lessing, como el año pasado.

Terminando con Engdahl, lo de que su inquina contra la literatura americana no afecta a su juicio sobre un autor individual tiene tanta credibilidad como lo de que el Nobel no es una competición entre naciones. Y sí, en Estados Unidos no se lee prácticamente nada actual que no sea anglosajón. Pero si realmente Europa es el centro de la literatura: ¿cómo es que todos nuestros escritores acaban tarde o temprano allí?

Vía | Yahoo! Noticias, The Guardian En Papel en Blanco | ¿Cómo se elige al ganador del Nobel de Literatura?

Temas
Publicidad
Comentarios cerrados
Publicidad
Publicidad
Inicio