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Savater, Planeta

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El Premio Planeta se falló ayer y su ganador es un año más el nombre que encabezaba todas las quinielas: el filósofo y catedrático Fernando Savater con La Hermandad de la Buena Suerte. Lo que sabemos de la novela es que es una intriga detectivesca y paródica que gira entorno al mundo de los hipódromos, gran pasión de Savater. El autor la define como "un refugio espiritual durante un año difícil", refiriéndose al abundante activismo político y lingüistico que protagoniza.

Con este proceso creativo olvidaba todos los líos y los problemas. Me sirvió para sobrevivir y ojalá que a algún lector le haga el mismo favor. Es una novela de aventuras, en la línea de Robert L. Stevenson. Las carreras de caballos sirven como metáfora de la vida actual: intervienen el azar, la suerte y el resultado es una situación agónica, algo que se parece mucho a nuestro destino. Espero que sea, al menos, la segunda mejor novela escrita en castellano sobre caballos, pues la primera es 'Caballo de copas' del chileno Fernando Alegría.

La finalista es Ángela Vallvey, premio Nadal en 2002 y Premio Ateneo de Sevilla de Poesía, con Muerte entre poetas. Esta novela trata de un asesinato cometido en un cigarral durante una reunión de poetas en Toledo. Vallvey explora una serie de pasiones humanas de las que no están exentos los espíritus más cultivados, entre los que se supone que tendrían que estar los poetas, mostrando a los poetas como personas, no como literatos. A nosotros, que hemos leído a Rafael Reig, la dialéctica no nos va a espantar.

Y hablando de Reig, no se pierdan lo que publica hoy. Es una completa refutación del hecho de que la obra finalista esté pactada de antemano. No la ganadora, cuidado, que es sabido y notorio que se elige a dedo. Según Reig, el día anterior al anuncio del Planeta quedó con Vallvey y la vió cargada de bolsas de la compra. ¿Es esta la actitud, pregunta desfiante, de una mujer que sabe que va a ganar 300.000 euros? ¿No debería, qué se yo, estarse bañando en un jacuzzi lleno de champán?

Vamos a hacer como que aceptamos pulpo, a ignorar que a la gente le suele costar, así de bote pronto, quitarse los hábitos de humilde. ¿No sería fantástico que fuera real? ¿Que el barbado todopoderoso reuniera a su selecto jurado y les dijera: "Chicos, el ganador ya lo pongo yo, pero no os preocupéis, el finalista es todo vuestro. Eso sí, me lo elegís de entre estos cuatro"? De repente me apetece mucho más que Rafael Reig tenga razón. Que de verdad exista un margen de incertidumbre, algo que nos rescate de la Pereza de cada año.

Via | Yahoo! Noticias En Papel en Blanco | Premio Planeta

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