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Amadou Hampaté Ba, la importancia de la tradición oral

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En África, cuando un anciano muere, una biblioteca arde

Toda una biblioteca desaparece, sin necesidad de que las llamas acaben con el papel. Quizá sea esta la cita más recordada del etnólogo malí Amadou Hampaté Ba, del cual no existe demasiada información en castellano. Su destacada labor en el campo de la recuperación y transmisión cultural africana y sus archivos manuscritos, fruto de medio siglo de investigación sobre las tradiciones orales, bien valen una reseña.

Amadou Hampaté Ba nació en Bandiagara (Mali) en 1900 o 1901 y murió en 1991 en Abidjan (Costa de Marfil). Hijo de Hampaté Ba y de Kadidjia Paté Poullo, descendía de una familia noble. Después de la muerte de su padre será adoptado por el segundo esposo de su madre. En su infancia acudió a la escuela del Corán de Tierno Bokar, un sabio maestro islamista de tradición Tidjaniya y sufí que le marcaría para siempre.

En 1921 se niega a entrar en la escuela en la isla de Gorée. Como castigo, el gobierno lo trasladó a Ouagadougou en calidad de escribano interino. Desde 1922 a 1932 ocupará diversos puestos administrativos en varias regiones de Mali. Cuando en 1933 obtiene 6 meses libres de trabajo, vuelve junto a Tierno Bokar, su maestro espiritual.

En 1942 es enviado al Instituto Francés del África Negar (IFAN) en Dakar, gracias a la ayuda del profesor Théodore Monod. Aquí comienza su dedicación más exclusiva a la labor recopilatoria, ya que Amadou realiza búsquedas etnológicas y recoge las tradiciones orales que le rodean. Se consagra a una búsqueda de quince años que lo lleva a escribir Empire peul du Macina, un estudio sobre una amplia región de Mali, síntesis histórica basada en la tradición oral. En 1951 obtiene una ayuda económica de la UNESCO que le permite ir a París y entrar en contacto con los mejores africanistas, sobre todo con Marcel Griaule.

En 1960, con la independencia de Mali funda el Instituto de las Ciencias Humanas en Bamako y representa a su país en la Conferencia General de la UNESCO, donde pronunció su frase más célebre. En 1962 es elegido miembro del consejo ejecutivo de la UNESCO, organización de la que formará parte hasta 1970. En 1966 participa en la elaboración de un sistema unificado para la transcripción de lenguas africanas.

Amadou Hampaté Ba se consagra a partir de 1970 a su trabajo de búsqueda y de escritura. Los últimos años de su vida los pasó en Abidjan, clasificando los archivos acumulados durante su vida sobre las tradiciones orales del África occidental. Publicó varias obras sobre literatura oral, y su historia El extraño destino de Wangrin le valió el Gran Premio Literario de África Negra en 1974.

Estas son otras obras que componen el corpus del estudioso: Tierno Bokar, le Sage de Bandiagra (1957), a modo de homenaje al maestro venerado. Recopiló los cuentos y relatos iniciáticos de los pastores peule en Koumen (1961) y Kaidara (1969). También redactó sus memorias, Amkoullel l’enfant peul y Oui mon commandant!, que serán publicadas de manera póstuma.

Citas:

Los pueblos de raza negra, sin desarrollar la escritura, han desarrollado el arte de la palabra de una manera muy especial. A pesar de no estar escrita, su literatura no es menos bella. Cuántos poemas, cuántas epopeyas, cuentos históricos y heroicos, fábulas didácticas, mitos y leyendas de verbo admirable se han transmitido así a través de los siglos, fielmente llevados por la memoria prodigiosa de los hombres de la oralidad, apasionadamente enamorados de un bonito lenguaje y de la poesía.

Yo soy un diplomado de la gran universidad de la palabra enseñada bajo la sombra de los baobabs.

Vía | Wikipedia (francés)

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